Crisis Hipotecaria. Cómo rayos llegamos a ella? (II)
Causas de la crisis
Hay muchas, pero comparto el criterio de que fundamentalmente hay que referirse a dos, las burbujas especulativas en el área de la construcción y los atentados del 11 de septiembre.
A nivel americano en principio, y después en el europeo, la compra-venta de vivienda hizo que muchos particulares, intermediarios y constructores actuaran con fines especulativos, acompañados con el ingrediente de que estas operaciones estaban hechas con inversiones basadas en préstamos de la banca (lo que se nombra como inversiones apalancadas; además, adivinen con qué dinero), es decir, con cargo a hipotecas que, con la venta, eran canceladas para volver a comprar otra casa con una nueva hipoteca, cuando no se financiaban ambas operaciones mediante una hipoteca puente en el caso de los particulares, y con garantía hipotecaria para los intermediarios y constructores mientras no retornaran también esos préstamos. El mercado aportaba grandes beneficios a los inversores, y contribuyó a una elevación de precios de los bienes inmuebles, y, por lo tanto, de las deudas.
Los atentados del 11 de septiembre afectaron los mercados por el miedo que representó la posibilidad de una guerra generalizada y por las consecuencias que ello traería en la actividad económica; ello indujo a los bancos centrales y gobiernos a alentar las economías con medidas que implicaban activación económica, producir y consumir.
La combinación de ambos factores dio lugar a la aparición de una gran burbuja inmobiliaria fundamentada en una enorme liquidez, la cual se acabó como ya dijimos, cuando la Fed., subió los tipos de interés a partir de 2004, para controlar la inflación. Desde ese año hasta el 2006 el tipo de interés pasó del 1% al 5,25%.
El crecimiento del precio de la vivienda, que había sido espectacular entre los años 2001 y 2005, se convirtió en descenso sostenido. En agosto de 2005 el precio de la vivienda y la tasa de ventas cayeron en buena parte de los Estados Unidos de manera abrupta. Las ejecuciones hipotecarias debidas al impago de la deuda crecieron de forma espectacular, y numerosas entidades comenzaron a tener problemas de liquidez para devolver el dinero a los inversores o recibir financiación de los prestamistas. El total de ejecuciones hipotecarias del año 2006 ascendió a 1.200.000, lo que llevó a la quiebra a medio centenar de entidades hipotecarias en el plazo de un año. Para el 2006, la crisis inmobiliaria ya se había trasladado a la Bolsa: el índice bursátil de la construcción estadounidense (U.S. Home Construction Index) cayó un 40%.
En el año 2007 el problema de la deuda hipotecaria subprime empezó a contaminar los mercados financieros internacionales, es decir, comenzó a pasar a otros segmentos del mercado financiero, y allí me pregunto, qué pasó con el tercer pilar de Basilea, la disciplina del mercado?.
Si bien en agosto de 2007 todavía no se había hecho pública oficialmente como había operado este problema, todo parece indicar y sugerir que el mayor problema que se presentó fue la incorrecta valoración de los riesgos de este mercado (no sabemos si esto fue intencionalmente hecho o no, las autoridades están investigando), pero lo cierto es que esa incorrecta valoración fue trasladada a los mercados de valores, combinada con desinformación de los inversores y la liquidez sin precedentes del período 2001-2007. Asimismo, parece ser que las entidades bancarias recababan liquidez mediante la técnica de retirar de sus activos el dinero prestado por la vía de colocar cédulas hipotecarias o CDOs, de CLOs y de CMOs u otras obligaciones respaldadas por paquetes de activos corporativos e hipotecarios”.
El riesgo de las subprime habría sido transferido a los bonos de deuda y las titularizaciones, y de ahí a fondos de pensiones y de inversión. De hecho, las entidades de valoración de riesgo (como Standard s & Poors (S&P) o Moody´s) comenzaron tras la crisis a ser investigadas por su posible responsabilidad, y sólo cuando la crisis se desató, las agencias de calificación de riesgo endurecieron los criterios de valoración. Así mismo, los legisladores norteamericanos y europeos comenzaron a barajar un endurecimiento de los criterios de concesión de hipotecas, hasta el punto de que el presidente de la Fed. ya pidió al Congreso legislar para regular aún más al sector.
El problema mayor fue que las autoridades, inversionistas e incluso, muchos agentes económicos desconocían el alcance del problema y qué entidades se encontraban afectadas.
Bueno, lo demás es historia. Muchos bancos quebraron, miles de puestos de trabajo se perdieron, muchas personas quedaron sin hogar por culpa de las ejecuciones y por sobre todo, la economía se resintió y todo pareciera indicar que el ciclo de prosperidad se acabó, será eso cierto?
En otras entregas les comentaremos otras aristas del mismo tema, pero vistas desde otras perspectivas. Por ello es importante capacitarse en esta área, para entender y por sobre todo, actuar, porque todos podemos vernos afectados, o no lo percibimos aun?, basta con ver los precios del oro, petróleo y las materias primas. Los inversionistas verdaderos, si llegaron a perder, no perdieron tanto como los que invirtieron a ciegas (sin saber nada de nada y dejaron su dinero en manos de los expertos), ello salieron a tiempo y se fueron para esas materias primas, y no saldrán de ellas hasta que las caídas de los mercados les presenten las condiciones necesarias para volver a invertir en las empresas y en los bancos.
Amanecerá y veremos.
Hay muchas, pero comparto el criterio de que fundamentalmente hay que referirse a dos, las burbujas especulativas en el área de la construcción y los atentados del 11 de septiembre.
A nivel americano en principio, y después en el europeo, la compra-venta de vivienda hizo que muchos particulares, intermediarios y constructores actuaran con fines especulativos, acompañados con el ingrediente de que estas operaciones estaban hechas con inversiones basadas en préstamos de la banca (lo que se nombra como inversiones apalancadas; además, adivinen con qué dinero), es decir, con cargo a hipotecas que, con la venta, eran canceladas para volver a comprar otra casa con una nueva hipoteca, cuando no se financiaban ambas operaciones mediante una hipoteca puente en el caso de los particulares, y con garantía hipotecaria para los intermediarios y constructores mientras no retornaran también esos préstamos. El mercado aportaba grandes beneficios a los inversores, y contribuyó a una elevación de precios de los bienes inmuebles, y, por lo tanto, de las deudas.
Los atentados del 11 de septiembre afectaron los mercados por el miedo que representó la posibilidad de una guerra generalizada y por las consecuencias que ello traería en la actividad económica; ello indujo a los bancos centrales y gobiernos a alentar las economías con medidas que implicaban activación económica, producir y consumir.
La combinación de ambos factores dio lugar a la aparición de una gran burbuja inmobiliaria fundamentada en una enorme liquidez, la cual se acabó como ya dijimos, cuando la Fed., subió los tipos de interés a partir de 2004, para controlar la inflación. Desde ese año hasta el 2006 el tipo de interés pasó del 1% al 5,25%.
El crecimiento del precio de la vivienda, que había sido espectacular entre los años 2001 y 2005, se convirtió en descenso sostenido. En agosto de 2005 el precio de la vivienda y la tasa de ventas cayeron en buena parte de los Estados Unidos de manera abrupta. Las ejecuciones hipotecarias debidas al impago de la deuda crecieron de forma espectacular, y numerosas entidades comenzaron a tener problemas de liquidez para devolver el dinero a los inversores o recibir financiación de los prestamistas. El total de ejecuciones hipotecarias del año 2006 ascendió a 1.200.000, lo que llevó a la quiebra a medio centenar de entidades hipotecarias en el plazo de un año. Para el 2006, la crisis inmobiliaria ya se había trasladado a la Bolsa: el índice bursátil de la construcción estadounidense (U.S. Home Construction Index) cayó un 40%.
En el año 2007 el problema de la deuda hipotecaria subprime empezó a contaminar los mercados financieros internacionales, es decir, comenzó a pasar a otros segmentos del mercado financiero, y allí me pregunto, qué pasó con el tercer pilar de Basilea, la disciplina del mercado?.
Si bien en agosto de 2007 todavía no se había hecho pública oficialmente como había operado este problema, todo parece indicar y sugerir que el mayor problema que se presentó fue la incorrecta valoración de los riesgos de este mercado (no sabemos si esto fue intencionalmente hecho o no, las autoridades están investigando), pero lo cierto es que esa incorrecta valoración fue trasladada a los mercados de valores, combinada con desinformación de los inversores y la liquidez sin precedentes del período 2001-2007. Asimismo, parece ser que las entidades bancarias recababan liquidez mediante la técnica de retirar de sus activos el dinero prestado por la vía de colocar cédulas hipotecarias o CDOs, de CLOs y de CMOs u otras obligaciones respaldadas por paquetes de activos corporativos e hipotecarios”.
El riesgo de las subprime habría sido transferido a los bonos de deuda y las titularizaciones, y de ahí a fondos de pensiones y de inversión. De hecho, las entidades de valoración de riesgo (como Standard s & Poors (S&P) o Moody´s) comenzaron tras la crisis a ser investigadas por su posible responsabilidad, y sólo cuando la crisis se desató, las agencias de calificación de riesgo endurecieron los criterios de valoración. Así mismo, los legisladores norteamericanos y europeos comenzaron a barajar un endurecimiento de los criterios de concesión de hipotecas, hasta el punto de que el presidente de la Fed. ya pidió al Congreso legislar para regular aún más al sector.
El problema mayor fue que las autoridades, inversionistas e incluso, muchos agentes económicos desconocían el alcance del problema y qué entidades se encontraban afectadas.
Bueno, lo demás es historia. Muchos bancos quebraron, miles de puestos de trabajo se perdieron, muchas personas quedaron sin hogar por culpa de las ejecuciones y por sobre todo, la economía se resintió y todo pareciera indicar que el ciclo de prosperidad se acabó, será eso cierto?
En otras entregas les comentaremos otras aristas del mismo tema, pero vistas desde otras perspectivas. Por ello es importante capacitarse en esta área, para entender y por sobre todo, actuar, porque todos podemos vernos afectados, o no lo percibimos aun?, basta con ver los precios del oro, petróleo y las materias primas. Los inversionistas verdaderos, si llegaron a perder, no perdieron tanto como los que invirtieron a ciegas (sin saber nada de nada y dejaron su dinero en manos de los expertos), ello salieron a tiempo y se fueron para esas materias primas, y no saldrán de ellas hasta que las caídas de los mercados les presenten las condiciones necesarias para volver a invertir en las empresas y en los bancos.
Amanecerá y veremos.
