Archivo para Enero 5th, 2009
Ser positivo en tiempos de crisis: el 2009 puede ser mejor de lo que cree
ELECONOMISTA.ES – 5/01/2009

El año nuevo puede ser mejor de lo que piensa. Así de positivo se presenta el Wall Street Journalen un artículo de opinión firmado por Alan Murray, quien asegura que 2008 no ha sido un año malo, ha sido un año horrible, de esos que acaba con nuestro orgullo, elimina viejas instituciones, diezma industrias enteras y nos deja más pobres y un mundo profundamente ‘tocado’. Aunque no existe una bola de cristal para ver el futuro y con seguridad habrá más despidos y negocios en bancarrota…¿por qué verlo todo con un enfoque negativo? Aquí tiene cinco buenas razones por las que si aprovecha bien 2009 podría tener una buena salud financiera.
1. Será un buen año para invertir en bolsa
Nadie puede decir exactamente cuándo o dónde tocará fondo el mercado, pero la mayoría de los expertos cree que este punto llegará un día de este año y probablemente será más bien pronto que tarde.
Teniendo claro este punto, una buena estrategia sería invertir dinero hoy y seguir haciéndolo durante todo el año. Si usted se ha visto sacudido por las pérdidas masivas del año pasado, igual le puede resultar un consejo difícil de tragar, pero el error más grande que puede hacer como inversor es perder la fe, sacar el dinero de la bolsa y perder las futuras subidas.
2. Invierta en bienes inmuebles
Éste es un consejo un poco más delicado, ya que los precios inmobiliarios tienen ‘adosados’ algunos inconvenientes. A los propietarios no les gusta admitir que el valor de su orgullo y alegría ha caído un 30%. Entonces seguirán poniendo su casa en el mercado a un precio inflado y esperarán que algún ‘idiota’ muerda el anzuelo. ¿La razón? Los propietarios no saben cómo hacer para salir airosos de su mala inversión.
Esta estrategia requiere algo de paciencia. Tal y cómo los precios inmobiliarios no caen tan precipitadamente como la bolsa, tampoco se elevan tan rápidamente.Deberá esperar una década para cosechar beneficios si invierte ahora en el sector inmobiliario.
3. Aprender a vivir dentro de nuestras posibilidades
A nuestro alrededor la crisis ya tiene un efecto positivo. Nuestros adolescentes parecen entender que las cenas ilimitadas fuera de casa con amigos tienen que controlarse y que los vaqueros que compran no tienen por qué llevar etiquetas con un precio de tres dígitos.
Así que la crisis está sirviendo para descubrir que no podemos gastar más de lo que ganamos, se acabó vivir por encima de nuestras posibilidades y que hay que ‘tirar’ menos de la tarjeta de crédito.
4. Obama tendrá una oportunidad histórica para reformar el sistema
Rahm Emanuel, mano derecha de Obama, ha asegurado que ‘gracias’ a la crisis, su equipo tendrá la “oportunidad” de hacer cosas que antes no se podían hacer. Su equipo prepara un paquete de estímulo que estará entre los 750.000 millones y el billón de dólares, un plan mucho más grande que cualquier estímulo fiscal de la historia. Y con la economía todavía deslizándose hacia abajo, se trata de una buena apuesta.
Esto le dará al nuevo presidente la oportunidad de hacer cosas con las que ninguno de sus predecesores pudo ni siquiera soñar. Los caminos serán reconstruídos, las escuelas reorganizadas, pero…¿será parte de ese dinero malgastado? Seguro, pero esta suma de dinero tan apetitosa beneficiará y dará una oportunidad a alguien que lo necesite.
5. No subirán los impuestos
Es impensable que algún político insista en subir los impuestos en medio de una recesión severa como la que vivimos. En el caso americano nos podemos preguntar…¿Cómo va el gobierno a pagar por aquel billón de dólares del paquete de estímulo? ¿O por el rescate urgente de las instituciones financieras? ¿O las guerras continuadas en Irak y Afganistán?
Bien, esto es el ‘dulce’ secreto de la crisis. Mientras todos aprendemos a vivir dentro de nuestras posibilidades, han puesto a funcionar una ‘ilimitada’ (por ahora) línea de crédito. Esto también es insostenible y las consecuencias llegarán, pero eso ya es un problema de 2010 o más allá.
Fuente: El Economista
Los analistas internacionales ponen fecha al fin de la crisis financiera mundial

El 2008 puede caracterizarse por la coexistencia de varias crisis simultáneas, cuyos efectos se trasladarán al año que recién comienza
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Concluyó el 2008, un año complejo, caracterizado por sucesivas crisis en el entorno internacional que tuvieron evidentes efectos sobre los países emergentes y que pueden resumirse en:
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Alimentaria,
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Hipotecaria y financiera en Estados Unidos,
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Petrolera
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Financiera-económica a nivel internacional.
Desde inicios de año el mundo presenció la denominada crisis alimentariaque, aunque ya venía mostrando evidencias de su presencia desde 2007, se evidenció luego con importantes incrementos en los precios de los alimentos, que impactaron principalmente en países pobres e importadores en general.
Se identificaron como causas centrales del incremento del precio de los alimentos: una creciente demanda por biocombustibles; incrementos sustantivos en la demanda principalmente en China e India, malas cosechas y aumento demográfico.
En forma simultánea, al comenzar el año se agravaron los problemas por incumplimientos de pagos de hipotecas en los Estados Unidos, derivados principalmente de tasas de interés que, en el último trienio, regresaron a sus niveles de mercado tras una baja extraordinaria en años precedentes.
A ello debe sumarse la ausencia de supervisión adecuada para los receptores de ese tipo de créditos, que en general no tenían la solvencia suficiente para soportar el repunte del costo del dinero.
Ante esta circunstancia, importantes instituciones financieras registraron elevados niveles de insolvencia y tuvieron que ser rescatadas por el gobierno de EE.UU, además, del contagio inmediato que en términos financieros registraron los mercados internacionales.
Este fue sin duda el indicio de una crisis financiera de mayores proporciones, que obligaría a tomar una serie de medidas para tratar de evitar un colapso de magnitud insospechada sobre el sistema financiero internacional.
En ese contexto, se registró hacia el mes de julio una situación también fuera de cualquier pronóstico: el derrumbe de los precios del mercado petrolero internacional.

La crisis financiera se convierte en económica
Los niveles de descenso de los precios petroleros fueron superiores a cualquier pronóstico y la razón fundamanental fue que la baja en el consumo derivó en una caída de la actividad económica, que también dio evidencia de que una crisis a nivel sistémica estaba presente, con una profundidad que incluso ha sido comparada con la gran depresión de los años ´30.
Los acontecimientos se precipitaron de manera vertiginosa después del15 de septiembre, cuando el banco Lehman Brothers se declaró en quiebra. Hasta entonces persistían las dudas sobre el alcance real de la crisis de las subprime que había estallado un año antes en Estados Unidos.
Pero la desaparición de una gran institución bancaria generó todo tipo de sospechas sobre todo el sector bancario. De la noche a la mañana, los bancos dejaron de prestarse dinero, y frenaron el crédito, asfixiando la economía.
La repentina parálisis del sistema bancario y financiero producida en septiembre se convirtió rápidamente en una crisis económica mundial de la cual ninguna región quedó a salvo y cuyo alcance nadie puede predecir.
Con la profundización de la misma, Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, dijo en octubre de 2008 que los mercados financieros fueron arrastrados por “un tsunami crediticio que sólo ocurre una vez en un siglo”.
La magnitud del colapso hizo que se convirtiera rápidamente en undesastre mundial, que dio como resultado un número impensado de quiebras de bancos europeos, drásticas caídas en los mercados bursátiles mundiales y grandes reducciones en el valor comercial de valores y mercancías a nivel global.
Huídas y desplomes
Desde entonces, los nerviosos inversionistas huyeron de las acciones, bonos corporativos y bonos municipales, y se agolparon buscando la seguridad de los bonos del Tesoro estadounidense. Transfirieron vastos recursos de capital a monedas más fuertes como el yen japonés, el dólar y el franco suizo.
Las consecuencias sobre los mercados fueron inmediatas: las bolsas de todo el mundo se desplomaron y el precio del petróleo perdió más de dos tercios de su valor, después de haber alcanzado en julio su récord histórico (a más de 147 dólares).
La presión inflacionaria, que se hizo sentir con fuerza entre mediados de 2007 y mediados de 2008, fue reemplazada por una “desinflación”, y que ahora muchos economistas temen que se convierta ahora en “deflación”.
Los bancos centrales proceden a recortes drásticos de sus tasas de interés, sin conseguir motivar a los inversores. La Reserva Federal estadounidense (FED) redujo su tasa básica a un margen del 0% al 0,25%, un mínimo histórico, y ya no tiene margen para actuar con esa arma contra la crisis.
Los últimos datos disponibles permiten afirmar que la recesión ya es una realidad en Estados Unidos, la Eurozona y Japón, y la desaceleración del nivel de actividad preocupa tanto a China, como a América Latina y al conjunto de países emergentes.
¿Cómo se imagina el año siguiente al tsunami financiero?
El compromiso de los siete países más industrializados (G7) de no permitir que se hundiese ningún otro banco fue una decisión importante para poner fin a la peor crisis desde 1929, como la define la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Sin embargo, la misma organización, que habla de la recesión económica “más severa desde inicios de los años ´80″, considera que la agitación financiera durará “hasta fines de 2009″ y prevé que la tendencia en la mayoría de los países no se revierta antes “del segundo semestre de 2010″.
El FMI se suma a este diagnóstico: el subdirector gerente John Lipsky estimó que la economía mundial crecerá sólo 2% en 2009 y que recién se recuperará a finales de ese año.
En América latina, el crecimiento descenderá bruscamente el próximo año, del 4,6% en 2008 a un promedio del 1,9%, pero podría ser nulo si los planes de recuperación de las economías desarrolladas no funcionasen, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), dependiente de Naciones Unidas.
Los países emergentes no saldrán ilesos de la crisis, como pregonaba hasta hace poco la ya desactivada “teoría del desacople”, que en algún momento alimentaba esa ilusión.
Según su enunciado, China o India superarían sin problemas la recesión, pero sus ritmos anuales de crecimiento, que eran del 11% y el 9% respectivamente, caerán sensiblemente.
“Hay dos problemas que nadie sabe cómo encarar: el efecto del desendeudamiento del sistema bancario y la profundidad y la duración de la recesión”, sostiene Elie Cohen, director de investigaciones económicas en el francés Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS).
La recuperación, según pronosticó Greenspan, se producirá sólo “dentro de muchos meses, y dependerá de la estabilización de los precios en EE.UU.”.
Ante esa incertidumbre, “todos adoptan la actitud de congelar el dinero que disponen y de consumir y prestar menos”, dijo. “Hemos entrado en un mundo totalmente nuevo, en el cual el sistema financiero se atasca y ninguna terapia funciona”, agregó.
Federico Mc Dougall
© iProfesional.com
Fuente: InfobaeProfesional
Los tres días en que murió Wall Street
The Wall Street Journal hace una crónica de la caída de la banca de inversión estadounidense; la quiebra de Lehman Brothers y la venta de Merrill Lynch centran el descalabro.
(Dow Jones) — El periódico The Wall Street Journal hace una crónica de los fatídicos días en que se gestó la quiebra del más antiguo banco de inversión de Estados Unidos y que desató la ola de preocupaciones por la profundidad de la crisis financiera.
Cuando su banco de inversión estaba al borde de una quiebra, el presidente ejecutivo de Lehman Brothers Holdings Inc., Richard Fuld Jr., volvió a llamar a quien, en su opinión, podía ser su único salvador.
A Fuld se le habían acabado las opciones la tarde del domingo 14 de septiembre. El gobierno de Estados Unidos le había comunicado que no financiaría el rescate de Lehman, el banco de inversión más antiguo del país. El banco británico Barclays PLC había accedido en principio a comprar la firma, pero el acuerdo hizo agua. Bank of America Corp., inicialmente el comprador más probable de Lehman, había informado dos días antes de que no podría cerrar un acuerdo sin la ayuda del gobierno. Ese domingo estaba en negociaciones secretas para tomar el control de Merrill Lynch & Co.
Desesperado por impedir que su empresa y sus 25,000 empleados cayeran en bancarrota, Fuld marcó el número de la casa en Charlotte, Carolina del Norte, del presidente de la junta de Bank of America, Kenneth D. Lewis. Hasta ahora, ninguna de sus llamadas de ese fin de semana había sido devuelta. Donna, la esposa de Lewis, volvió a responder el teléfono y le dijo a Fuld que si Lewis quería llamarlo, lo haría. Fuld hizo una pausa y se disculpó por molestarla. “Lo siento mucho”, le dijo.
Su lamento también podría haber sido en nombre del modelo de banca de inversión que se había convertido en un símbolo de Wall Street. Pocas horas después de esa última llamada, Lehman anunció que se había acogido a la bancarrota. En una semana, el Wall Street que todos conocían (mínimamente regulado, atrevidamente arriesgado y espléndidamente recompensado) había muerto.
Durante aquel fin de semana en que Fuld luchaba por salvar a Lehman, los máximos ejecutivos de los otros tres grandes bancos de inversión de Wall Street libraban sus propias batallas. Fue un fin de semana que Wall Street nunca había visto. En crisis anteriores, sus ejecutivos se habían unido para rescatar su negocio, pero esta vez la fosa financiera que habían cavado era demasiado honda. Era un auténtico sálvese quien pueda y Fuld, que no quiso hacer comentarios para este artículo, acabó siendo el que se hundió con el barco.
Para que la industria de valores colapsara de una forma tan espectacular, fueron necesarios muchos ingredientes. Los bancos hipotecarios concedieron préstamos a personas que no podían pagarlos. Los bancos de inversión diseñaron paquetes con estas hipotecas y los convirtieron en complejos instrumentos cuyos riesgos no siempre comprendían. Las calificadoras de riesgo dieron muchas veces su bendición, los inversionistas se endeudaban para comprar estos valores y las autoridades no hicieron sonar las alarmas.
Los detalles de las decisiones de los cuatro ejecutivos más importantes de Wall Street, muchas de las cuales no fueron divulgadas en su momento, muestran cómo acabaron en un callejón sin salida durante un fin de semana de negociaciones secretas y luchas personales para evitar el hundimiento de sus firmas. El siguiente relato se basa en documentos de las firmas, correos electrónicos y entrevistas con ejecutivos de Wall Street, así como corredores, autoridades, inversionistas y otros.
Viernes, 12 de septiembre
La bancarrota empezó a vislumbrarse como una opción plausible para Lehman. La confianza en la firma se había derrumbado. Lehman comunicó que su pérdida del tercer trimestre bordearía los 4,000 millones de dólares (mdd). Su banco de compensación, J.P. Morgan, exigía 5,000 mdd adicionales de colateral. Los intentos de Lehman de recaudar capital con un banco coreano estaban paralizados. Las agencias calificadoras advirtieron que si Lehman no levantaba capital durante el fin de semana, podría enfrentar una rebaja. Eso, a su vez, la obligaría a presentar más garantías para sus préstamos y elevaría el costo del financiamiento.
Durante esa semana, Fuld se había acercado a Lewis, de Bank of America, para conversar sobre una posible adquisición. Mientras, un funcionario del Tesoro de Estados Unidos., se había puesto en contacto con Barclays para proponerle que asumiera una participación en Lehman. Pero Lehman también exploraba una tercera opción. La noche anterior, un veterano abogado especializado en bancarrotas, Harvey Miller, de la firma Weil, Gotshal & Manges, había empezado a elaborar secretamente un plan para que Lehman se acogiera a la bancarrota.
Aquella mañana, en una sala de conferencias de las oficinas de Merrill Lynch en Nueva York, el presidente de la firma, John Thain, estaba reunido con la junta directiva para discutir cómo atacar el problema. “Lehman se está hundiendo, y los (inversionistas que hacen ventas al descubierto) no tardarán en venir por nosotros”, advirtió uno de sus directores, John Finnegan. “Cuéntame cómo esta historia puede terminar de otra manera”. Merrill no tendrá problemas, aseguró Thain. “No somos Lehman”. Sin embargo, los clientes de Merrill ya habían empezado a retirar dinero y la acción de la firma estaba cayendo en picada. Los ejecutivos, incluido el presidente de la junta, Gregory Fleming, estaban nerviosos.
Fleming creía que había encontrado al socio ideal para Merrill. Bank of America, con un balance sólido y una amplia red de sucursales minoristas, encajaría bien con la unidad de valores de Merrill y sus 16,000 corredores. Fleming temía que Bank of America comprara Lehman.
A las 5 de la tarde, en un día marcado por una gigantesca huida de clientes de Lehman, el teléfono de Thain sonó. Era un funcionario del Tesoro. “Preséntese en la sede de la Reserva Federal de Nueva York a las 6 de la tarde”, le dijo.
En la Fed, Thain se reunió con John Mack, presidente ejecutivo de Morgan Stanley, y Lloyd Blankfein, su contraparte de Goldman Sachs. Los tres fueron recibidos por Ben Bernanke, presidente de la Fed; Henry Paulson, secretario del Tesoro; Timothy Geithner, director de la Fed de Nueva York; y Christopher Cox, presidente de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. (SEC).
Las autoridades les dijeron a los ejecutivos que en caso de que hubiera una manera de arreglar el desastre de Lehman, sería una tarea que les correspondería a los jefes de Wall Street. El gobierno no lo rescataría. Pero para entonces, lo más probable es que los problemas de Lehman ya no tuvieran solución.
Aquella noche, el equipo de Bank of America concluyó que el portafolio inmobiliario de Lehman era peor de lo que había previsto y que, como resultado, los pasivos posiblemente sobrepasaban a los activos. “Necesitamos ayuda del gobierno y no la estamos recibiendo”, le dijo Greg Curl, principal negociador del banco, al resto del grupo. Lewis, que no había ido a Nueva York, llamó a Fuld desde Charlotte y le dijo que Bank of America no podría cerrar un acuerdo sin apoyo gubernamental.
Sábado, 13 de septiembre
Fuld llegó a las oficinas de Lehman a las 7 de la mañana. Las conversaciones con Barclays seguían en marcha. Si fuese posible convencer al gobierno, también habría esperanzas para un acuerdo con Bank of America.
Mientras tanto, Merrill empezaba a cortejar a Bank of America. En su casa en Rye, en el estado de Nueva York, Thain se preparaba para otra reunión en la Fed, cuando sonó el teléfono. Era Fleming, el presidente de la junta de Merrill. “John, de verdad, tienes que hablar con Ken Lewis”, le dijo. “Consígueme su número”, respondió Thain. Tras anotarlo, partió a la reunión.
Thain llegó a la Fed de Nueva York un poco antes de las 8 de la mañana. Los principales ejecutivos de los cuatro bancos de inversión, excepto Fuld, ya estaban allí.
Las autoridades de la Fed separaron a Thain, Mack y Blankfein y varios de sus principales asesores, en tres grupos. Uno estaba encargado de estudiar las consecuencias de la quiebra de Lehman. Otro evaluó las inversiones inmobiliarias de la firma. El tercero, que incluía a Thain y Mack, debatió un rescate de Lehman por el propio sector.
Mack cuestionó la habilidad de Wall Street de reparar los mercados. Las firmas podían apoyar a Lehman, argumentó, pero no había garantías de que luego no tendrían que hacer lo mismo con otra empresa. “Si lo hacemos, ¿dónde está el límite?”, preguntó.
En medio de la reunión, Thain tuvo una epifanía. “El próximo viernes podría ser yo el que esté sentado allí”, pensó. Se levantó y se fue a reunir con los ejecutivos de Merrill. Les dijo: “Lehman no sobrevivirá”. Luego, salió de la Fed y llamó a la casa de Lewis, en Carolina del Norte. Éste respondió: “Puedo estar allí en unas horas”.
En la sede de Lehman, Fuld también estaba tratando de comunicarse con Lewis, pero sin éxito. “No puedo creer que ese hijo de (….) no me devuelva las llamadas”, le dijo a un asesor.
Esa tarde, el presidente ejecutivo de Merrill se reunió con el de Bank of America, en Charlotte, y le hizo una propuesta inicial: “¿Qué le parece comprar una participación de 9,9% en Merrill?”. Lewis contestó que su banco no acostumbraba a comprar participaciones minoritarias y sugirió que Bank of America adquiriera la totalidad de la firma.”No estoy aquí para vender Merrill Lynch”, replicó Thain. “Bueno, pues eso es lo que quiero”, insistió Lewis. Los dos se despidieron con la promesa de seguir conversando.
Cuando Thain volvió a la Fed, asesores de Merrill le dijeron que ejecutivos de Golman Sachs se les habían acercado. Goldman estaba interesada en adquirir el 9,9% de Merrill y ofrecía un crédito de US$10.000 millones. Thain estaba digiriendo la noticia cuando lo contactó Mack , el presidente ejecutivo de Morgan Stanley. “Deberíamos hablar”, le dijo.
En una reunión en la tarde, Thain y Mack acordaron que una fusión tendría sus ventajas. Thain precisó que necesitaba cerrar un acuerdo con rapidez. El encuentro concluyó sin un plan concreto. “Tenemos una reunión de la junta el martes y podremos darte una respuesta en breve”, dijo Mack. A la salida, Thain les confió a sus asesores que tenía pocas esperanzas de cerrar un negocio con Morgan: “No creo que tengan la misma urgencia que nosotros”.
Aquella noche, en la sede de Lehman, Fuld aún no había recibido una respuesta de Lewis. Pero hubo una noticia más optimista: Barclays había accedido a comprar Lehman, siempre y cuando no tuviera que asumir sus activos inmobiliarios ni su unidad de gestión de activos
Domingo, 14 de septiembre
A las 8 de la mañana del domingo, Thain se volvió a reunir con Lewis. Al mismo tiempo, representantes de Merrill estaban reunidos con un equipo de Goldman. Algunos directivos de Merrill dudaban de que Goldman pudiese salvar la firma asumiendo una participación de 9.9%. Pete Kelly, uno de los dos principales abogados de Merrill, también tenía sus reservas en cuanto a permitir que un rival examinase los libros.
En Lehman, en tanto, Fuld convocó una reunión con los miembros de la junta. Esperaba que para mediodía pudiese aprobar la venta a Barclays.
Pero quedaba un obstáculo: para cerrar el negocio con Lehman, Barclays necesitaba la aprobación de sus accionistas y no sería posible convocar una asamblea en domingo. Barclays necesitaba que el gobierno estadounidense o británico respaldara las cuentas de Lehman hasta que se celebrara la votación, pero la aprobación del gobierno nunca llegó.
Fuld postergó la reunión de la junta. Volvió a llamar a Lewis y volvió a ser atendido por su esposa.
En la tarde, empezó a circular la noticia de que Bank of America estaba en negociaciones con Merrill Lynch. “Creo que esto confirma nuestros peores temores”, dijo Fuld.
Fleming y Curl, el principal negociador de Bank of America, consiguieron llegar a un acuerdo sobre el precio. Bank of America compraría Merrill por US$29 la acción. A las 8 de la noche, Thain llamó a Lewis y selló la operación.
En Lehman, los miembros de la junta, que llevaban todo el día en la sede del banco, se reunieron cerca de las 8 de la noche. Cuando la reunión se dio por terminada, a eso de las 10 de la noche, Fuld se reclinó en la silla y dijo: “Bueno, creo que esto es el adiós”. Unas cuatro horas después, Lehman se declaró en bancarrota.
Fuente: CNNExpansión
La crisis deja KO a la industria alemana, que volverá a niveles de hace diez años
BEDA ROMANO / IL SOLE 24 ORE – 5/01/2009

Desde el jueves de la semana pasada no hay trabajo en Wolfsburg. Las cadenas de montaje de la histórica sede de Volkswagen, con sus 43.000 empleados, están cerradas. La primera empresa automovilística de Europa impuso a sus trabajadores una ampliación forzosa de sus vacaciones navideñas. Y lo mismo hicieron, con diversas modalidades, Daimler, Opel, Porsche, Continental, Rheinmetall, Schaeffler y otras muchas empresas.
Hubo un tiempo no muy lejano en el que los productos alemanes se vendían como rosquillas en todo el mundo. Hoy, la crisis ha cerrado departamentos y líneas de producción, ha saturado las tiendas y ha paralizado la industria. No hay un solo día en el que la economía alemana no tenga que hacer frente a alguna previsión negativa. Las estimaciones para 2009 hablan de una recesión dramática, la peor desde que nació la República Federal tras la Segunda Guerra Mundial.
Alemania es un país con un fuerte tejido manufacturero. En 2007, la industria manufacturera representó casi el 25% del PIB. Proyectada hacia el extranjero más que nunca, peligrosamente débil en el frente de la demanda interna, la industria alemana está sufriendo mucho por el imprevisto frenazo del mercado internacional y se encuentra en vísperas de una profunda reestructuración.
“Podíamos prever una ralentización económica por culpa de la crisis financiera -explica Martin Kannegiessier, presidente de la asociación de las empresas metalmecánicas y propietario de una empresa de componentes para lavanderías industriales en Renania-Westfalia-, pero lo que no nos esperábamos era una caída de la demanda de estas proporciones”.
La confianza, por los suelos
Producción y demandas manufactureras están en fuerte descenso desde hace ya algunos meses. El índice IFO sobre la confianza de las empresas está en los mínimos desde 1982. Y las estimaciones sobre la recesión en 2009 son tan negativas que un conocido economista berlinés, Klaus Zimmerman, sugirió que, para evitar el pánico, se prohibiese temporalmente la difusión de las previsiones económicas.
Y eso que, hace sólo unos meses, Alemania parecía haberse recuperado del largo parón de los primeros años de la década. Desde entonces, las empresas se habían reestructurado; el coste laboral había bajado y la competitividad había mejorado. Y sin embargo, hoy las manecillas del reloj parecen haber vuelto de improviso unos 10 años atrás.
En realidad, la crisis de estas semanas es imputable en ciertos sectores a las mismas razones de la recuperación de los últimos tres años: la profunda exposición internacional de las empresas. “La crisis actual -explica Dirk Schumacher, economista de Goldman Sachs- no tiene nada que ver con problemas estructurales o de competitividad. Lo que pasa es que la economía alemana está sufriendo por el hundimiento de la demanda mundial”.
En los últimos años, Alemania se aprovechó con extraordinario éxito de la modernización de los países emergentes, no sólo China y la India, sino también Brasil, Rusia y Sudáfrica. Las empresas alemanas vendieron en todo el mundo maquinaria, vehículos industriales y proyectos de infraestructuras. Entre 2003 y 2007, el sector mecánico aumentó la producción un 36%. En 15 años, las exportaciones alemanas pasaron del 24 al 47% del PIB.
En 2008, el país seguirá siendo el primer exportador mundial, pero en 2009 corre el riesgo de registrar una bajada de sus exportaciones, tras la estela de una clara ralentización del comercio internacional.
El problema del consumo
Según Goldman Sachs, la producción industrial sufrirá una contracción del 6%. Pero lo peor no vendrá de la caída de las exportaciones, sino del consumo interno. Como explica Hermann Simon, fundador de la asesoría empresarial Simon-Kucher & Partners de Bonn, “las exportaciones alemanas sufrirán en 2009, pero creo que menos que la demanda interna. Las empresas alemanas son realmente globales y pueden diversificar sus riesgos, teniendo en cuenta que la crisis afectará de forma diferente a los diversos países. Japón, por ejemplo, sufrirá probablemente más que Alemania, porque EEUU es uno de los principales mercados de sus exportaciones”.
En este sentido, Simon asegura que, en muchas empresas, el 20% de la facturación e incluso el 50% de los beneficios dependen del servicio postventa, de la manutención y de las piezas de recambio. Mientras el hundimiento de las ventas automovilísticas (un 26% en Europa en el mes de noviembre) provocó sólo en unos días la quiebra de tres empresas del sector: el fabricante de frenos TMD Friction, la empresa especializada en la producción de sistemas de dirección Tedrive, y un fabricante inglés de puertas con una importante filial en Alemania, Wagon Automotive.
Un informe reciente del centro de investigación bávaro IFO revela que el 40% de las grandes empresas investigadas admitieron tener problemas de financiación.La cuota era de poco más del 8% en el verano. Parece que las que más sufren son las pequeñas empresas y los grandes grupos. En cambio, están saliendo mejor paradas las empresas de tamaño medio, que mantienen relaciones consolidadas con los bancos públicos y con las cooperativas.
Oleada de quiebras
En una Alemania que, durante los pasados años, convirtió la logística y las exportaciones en su caballo de batalla, esta crisis tiene un sabor especial. Y de hecho, Alemania es víctima de la sincronización de la economía internacional más que ningún otro país. “El panorama industrial alemán -advierte Simon- cambiará radicalmente en los tres próximos años, como ha pasado siempre en tiempos de crisis. Asistiremos a una oleada de quiebras, porque la crisis económica someterá a presión a empresas que ya estaban en dificultades a causa de la tempestad financiera. Las empresas más sólidas comprarán las más débiles y habrá fusiones y adquisiciones. En general, sin embargo, creo que la industria alemana se reforzará y mejorará su posición competitiva en cuanto productor de bienes de calidad”.
Incluso en los momentos de dificultades, la prestigiosa clase empresarial alemana mira a lo lejos y se prepara para el futuro. Siemens es una de las empresas que quiere aprovecharse de este momento. Hace unos días, el presidente del grupo alemán, Meter Löscher, admitió que estaba pensando en nuevas adquisiciones: “Las empresas fuertes se harán más fuertes y las débiles, más débiles”.
Por su parte, en un momento en que las empresas despiden, reducen costes, suspenden la producción y amasan liquidez, otro gigante de la industria alemana, Bosch, acaba de anunciar, de aquí a 2012, inversiones por valor de 350 millones de euros en el sector de le energía solar, con la creación de 1.100 puestos de trabajo en Arnstadt, una pequeña ciudad de Turingia, en la ex República democrática alemana.
Schumacher, analista de Goldman Sachs, se muestra pesimista a corto plazo y prevé en 2009 una disminución del PIB del 1,8%. En cambio, se muestra optimista a largo plazo: el proceso de modernización de los países emergentes continuará. “Gracias a ella, Alemania está en buena posición para beneficiarse muy rápido de la próxima recuperación de la economía mundial”, asegura.
Fuente: El Economista
El euribor baja del 3% por primera vez desde 2006
Publicado el 05-01-2009 , por Expansión.com
La racha récord de bajadas del euribor a doce meses ha roto otra barrera. En su cambio diario, el indicador de referencia para el cálculo de las hipotecas ha bajado del 3% por primera vez desde marzo del año 2006, al situarse en el 2,995%.
El cambio de año no sólo no ha variado la tendencia del euribor. En su segunda jornada de 2009, el indicador a doce meses ha bajado de la barrera del 3%. Desde hace casi tres años, el 2 de marzo de 2006, no se situaba por debajo del 3%.
En su cambio diario de hoy, el euribor a doce meses ha repetido el mismo nivel que marcó ese 2 de marzo de 2006, el 2,995%, 0,03 puntos porcentuales por debajo del dato del pasado viernes, 3,025%.
La racha ininterrumpida de bajadas del euribor se extiende ya desde hace casi tres meses, desde el 10 de octubre, y a corto plazo las perspectivas no auguran un cambio de tendencia.
Una cita de especial relieve en las próximas fechas será la reunión que celebre el Banco Central Europeo (BCE) el 15 de enero para actualizar su política monetaria. Según las previsiones mayoritarias que maneja el mercado, esta actualización tomaría forma con un nuevo recorte de los tipos, desde el 2,5% actual.
El euribor tendría así el camino despejado para prolongar estos descensos, extensibles también al indicador a tres meses, el más utilizado para evaluar las tensiones en el mercado interbancario. En su cambio diario de hoy, el euribor a tres meses se ha situado en el 2,822%.
Recién iniciado enero, la media mensual se sitúa en el 3,010%, casi 1,5 puntos porcentuales menos que el 4,498% contabilizado hace un año, en enero de 2008. La media mensual del euribor marca mínimos desde febrero de 2006, cuando se situó en el 2,914%, lo que revisará sustancialmente los préstamos hipotecarios que se revisen en las próximas semanas.
En los próximos días, las entidades financieras deberán aplicar en sus revisiones la media del pasado mes de diciembre, del 3,452%, que confirmó el Banco de España el pasado viernes, lo que beneficiará a las personas que revisen sus hipotecas en las próximas semanas
Fuente: Expansión
El crudo de la OPEP se dispara un 12% y roza los 40 dólares
EFE – 05/01/2009
El barril de crudo de la OPEP ha iniciado 2009 con un alza del 12 por ciento, pues se vendió el pasado viernes a 39,95 dólares, 4,37 dólares más que el 31 de diciembre pasado, informó hoy el secretariado de la organización petrolera en Viena. No obstante, en todo el mes pasado, ese barril (de 159 litros), usado como referencia por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), se abarató más del 22 por ciento: su valor medio en todo diciembre cayó hasta los 38,60 dólares, desde el promedio de 49,76 dólares registrado en noviembre.
La fuerte subida de la primera jornada hábil del nuevo año ha coincidido con la entrada en vigor, el 1 de enero, del histórico recorte de la oferta conjunta de petróleo de la OPEP pactado con el fin de frenar el desplome de los precios provocado por un retroceso de la demanda a raíz de la crisis financiero-económica.
También influye la “guerra del gas” entre Moscú y Kiev, que despierta temores a eventuales problemas de abastecimiento en Europa, así como a un fortalecimiento del dólar frente al euro.
Algunos analistas apuntan además al empeoramiento del ambiente geopolítico por la violencia desatada entre Israel y el movimiento radical Hamás en la Franja de Gaza, como un factor que presiona al alza sobre el “oro negro”. “Una serie de factores han contribuido a fortalecer los precios, incluidas las crecientes evidencias de que la OPEP se está adhiriendo a los recortes de la producción acordados y el anuncio del gobierno de EEEUU de añadir más crudo a su Reserva Estratégica”, explicó hoy la asesora especializada JBC Energy.
En su análisis diario del mercado energético, los expertos de la consultora recuerdan que la OPEP decidió el 17 de diciembre en Orán (Argelia) fijar la producción conjunta de once de los países miembros (todos menos Irak) en 24,84 millones de barriles diarios (mbd), añadiendo una reducción de 2,2 mbd a los cerca de otros 2 mbd que decidieron recortar en septiembre y octu
Fuente: Cotizalia
Feliz 2009 para todos.

Comienza un nuevo año, y qué año!.
No había tenido la oportunidad de escribir ultimamente, pero trataré de enmendar esa falta, ese es un compromiso con Ustedes.
Solo quiero desearles lo mejor de lo mejor y recuerden, donde hay crisis hay grandes oportunidades, ojalá este año 2009 les traiga la paz y felicidad que merecen, mejor dicho que nos merecemos.
Saludos