Archivo para Marzo 2009
Wall Street cae a niveles de 12 años
Los mercados se ven afectados por los malos datos económicos y la baja en las acciones de Apple; el Dow Jones y el Nasdaq descienden 1.10% y 1.69%, mientras que la BMV cae 1.38%.
Viernes, 06 de Marzo de 2009
NUEVA YORK/CIUDAD DE MÉXICO (Agencias) — Las acciones de Estados Unidos caían el viernes a mínimos de 12 años, afectadas por el sector tecnológico luego de que una correduría recortara el precio objetivo para los títulos de Apple así como su estimación de ganancias para la firma.
También presionaba al mercado la publicación de negativos datos de empleo de Estados Unidos.
El promedio industrial Dow Jones caía 1.10%, para alcanzar las 6,522 unidades.
El índice Standard & Poor’s 500 cedía 1.44%, a 672 enteros.
El índice compuesto Nasdaq retrocedía 1.69%, a 1,277 puntos.
Los papeles de Apple bajan 5.28%, a 84.15 dólares, mientras que los de Citigroup y General Motors descienden 0.49% y 20.48%, a 1.015 y 1.479 dólares respectivamente.
Las preocupaciones sobre la pesada deuda de la cementera Cemex hacían caer a la Bolsa mexicana el viernes un 1.38%, en un mercado que seguía de cerca los movimientos negativos de las plazas en Estados Unidos tras la divulgación de datos económicos.
El índice líder bursátil, el IPC, se ubicaba en los 17,125 puntos.
Los títulos de la cementera perdían un 3.57%, a 6.75 pesos, mientras en Nueva York caían un 4.17%, a 4.37 dólares. El jueves cayeron un 15.44%, su mayor caída en lo que va del año.
Fuente: CNNExpansión
Nacionalización o bancarrota
El control estatal sobre la banca se abre paso como salida a la crisis
J. G. - Madrid – 01/03/2009
La economía tiene sus propios tabúes. Entre quienes la manejan nadie dice despidos: es preferible recorte de plantilla o incluso ERE. Ni pérdidas: se escribe números rojos, es más fino. Desaceleración, por crisis, es el eufemismo predilecto de algunos Gobiernos entre decenas de ejemplos posibles.
La economía tiene sus propios tabúes. Entre quienes la manejan nadie dice despidos: es preferible recorte de plantilla o incluso ERE. Ni pérdidas: se escribe números rojos, es más fino. Desaceleración, por crisis, es el eufemismo predilecto de algunos Gobiernos entre decenas de ejemplos posibles. Así se llega amonstruos lingüísticos como crecimiento negativo o decrecimiento. "Como economista con buena reputación, soy perfectamente capaz de escribir cosas que nadie pueda leer", ironiza en su último libro el Nobel Paul Krugman. En medio de la crisis financiera más acusada desde la Gran Depresión y con el sistema bancario al borde del precipicio, irrumpe un nuevo fantasma semántico: la nacionalización bancaria. Palabras mayores. Tras unos años con el péndulo justo en el lado contrario, a derecha e izquierda se abre paso la creencia de que nadie tiene una idea mejor para acabar con la pesadilla de la banca. Y los Gobiernos ya se han puesto manos a la obra.
Todas las crisis bancarias se solucionan de la misma forma: gastando. Pero las multimillonarias ayudas públicas de los últimos 20 meses no son suficientes. En los países anglosajones, que hicieron dogma de fe del libre mercado, la banca sigue caminando sobre el alambre. En Europa occidental, con Alemania a la cabeza, sucede algo parecido. Y las finanzas son el aparato circulatorio de la economía: si se hunden, la economía se colapsa. No es posible salir de la recesión mundial sin solucionar la crisis financiera.
El descalabro está haciendo saltar por los aires uno de esos anatemas: la idea de que la formidable intervención del sector público en la banca necesita una vuelta de tuerca adicional no hace sino ganar peso. La nacionalización -parcial o temporal, pero nacionalización al cabo- está cada vez más cerca, y hay expertos que aseguran que ya se ha producido. Al menos en parte. Los casos de Citigroup y Royal Bank of Scotland son los más sonados. "Es algo sencillamente increíble, y a la vez sencillamente inevitable", resume desde Baltimore (EE UU) la economista Carmen S. Reinhart.
"Se trata de un shock para la mentalidad americana, que asocia la nacionalización prácticamente al bolchevismo en un país en el que la iniciativa privada está en el ADN de los políticos, sean del color que sean, y de la gente, desde los que trabajan en los rascacielos Wall Street a los que cuidan de los maizales en Iowa", afirma Ángel Cabrera, economista español que dirige una de las grandes escuelas de negocios norteamericanas, Thunderbird. "A muchos una nacionalización puede provocarles escalofríos, pero no hay una propuesta mejor para salir del pozo", apostilla.
Las crisis suelen engendrar paradojas. En EE UU, los republicanos son quienes mejor aceptan la nacionalización. En un ejercicio de pragmatismo, el ex presidente del banco central Alan Greenspan, el sumo sacerdote de la liberalización financiera de los últimos años, se manifiesta abiertamente a favor. La Administración de Obama, en cambio, es más remisa, y la nacionalización ha sido incluso descartada esta semana por las dos grandes figuras del equipo económico de Obama: Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, y Tim Geithner, secretario del Tesoro, han rechazado esa vía ante el nerviosismo bursátil. "Obama sigue poniendo parches sin dar el paso definitivo", asegura Reinhart. "Pero una u otra forma de nacionalización es inevitable. Esperar a que el propio mercado solucione el problema es una locura", añade.
Pese a las reticencias ideológicas, con todo el dinero empleado en los últimos 20 meses parte de la banca está ya nacionalizada de hecho. Aunque no de derecho. EE UU controla directamente el 36% de Citigroup, que hace unos años era el mayor banco del mundo y ahora está ahogado por los activos tóxicos. Citi ha recibido en apenas cinco meses tres rescates públicos, y Wall Street lo considera ya parcialmente nacionalizado. Con Bank of America ocurre lo mismo. La Administración de Obama se resiste a hacerlo a las claras: usa acciones sin derecho a voto y obliga a buscar accionistas privados para que la cotización bursátil no se diluya.
Pero ése es el camino: EE UU ha iniciado ya pruebas de estrés al sistema financiero para identificar a los bancos con problemas. En caso de que necesiten más capital -y todo parece indicarlo así-, el Estado se lo facilitará a cambio de acciones. En Irlanda la nacionalización de algunas entidades ya es total. El Reino Unido ha subido la apuesta con una operación escoba para quedarse con la gran mayoría de los activos tóxicos de Royal Bank of Scotland, y podría hacer lo mismo con Lloyd’s. Los expertos consideran que ambas entidades están al borde de la nacionalización. Alemania ha aprobado una ley para poder incluso expropiar bancos si es necesario. Y así ad infínitum.
"Lo peor es la incertidumbre, que los mercados no sepan si se va a producir o no. Pero al paso que vamos, la nacionalización -o como quiera llamarse- es sólo cuestión de tiempo, a no ser que queramos una década perdida, como en Japón", aseguraba el viernes el economista Charles Wyplosz. "La única manera de acabar con la tormenta es que los Gobiernos entren en los bancos, los limpien de una vez de la basura tóxica y los pongan a funcionar, como hizo Suecia en los años noventa", asegura este experto.
Aun así, las dudas son enormes. Por una parte, los accionistas pueden ver cómo su dinero se esfuma (y la Bolsa lleva ya un año y medio desastroso). Por otra, la factura puede ser morrocotuda y dejar un déficit público inmanejable. Además, no está claro que los burócratas sepan llevar las riendas de los bancos. En Suecia, el saneamiento costó cuatro largos años, y no había un cataclismo financiero global.
El mayor problema son los activos tóxicos. "Los Gobiernos deben ponerles precio: si es demasiado bajo quiebran entidades, y si es alto la factura de los contribuyentes se dispara. Es un difícil problema de redistribución. Pero es la labor de los políticos, para eso les pagan", dice Wyplosz.
El vicepresidente Pedro Solbes cuenta la que tal vez sea la mejor crónica negra de lo que ha ocurrido en la banca en los últimos años: "Al principio los bancos sabían lo que vendían, y los clientes lo que compraban. Después pasamos a una fase en la que los bancos sabían lo que vendían pero los clientes no sabían lo que compraban. Y desde hace tiempo ni los bancos ni los clientes tienen idea de nada". Ahora les llega el turno de comprar a los Gobiernos. Habrá que ver si saben lo que hacen.
FRANCIA. Dos tandas de ayudas desde París
El Gobierno de Sarkozy ordenó la primera inyección a los bancos franceses en diciembre de 2008: 10.500 millones que se repartieron Crédit Agricole, BNP Paribas, Société Générale, Crédit Mutuel, Caisse d’Épargne y Banques Populaires. No fue suficiente. A mediados de enero, anunció una segunda tanda de ayudas, pero esta vez con duras condiciones y contrapartidas: los directivos deben renunciar a los bonus. Esta misma semana, la fusión entre Banques Populaires y Caisse d’Épargne ha venido auxiliada con una inyección de 5.000 millones por parte del Estado francés, que nombrará a varios ejecutivos en la cúpula del banco, entre ellos al presidente de la entidad fusionada: François Pérol, uno de los hombres de confianza de Sarkozy y hasta ahora con un cargo en el Elíseo.
ALEMANIA. De la negativa a una ley de expropiación
Aún en diciembre de 2008, el Gobierno alemán era reacio a nacionalizar bancos. Berlín aludía a los pésimos resultados de los bancos públicos regionales, la mayoría de ellos tan afectados por la crisis y la mala gestión como la banca privada. Sin embargo, Alemania se hizo en enero con el 25% del Commerzbank, el segundo banco del país. En febrero, el Gobierno aprobó una ley que permitirá no sólo nacionalizar bancos, sino expropiar a los accionistas de aquellos institutos que dependen del dinero público para subsistir. La ley se redactó para atajar los continuos problemas del Hypo Real Estate, donde el Gobierno ha inyectado 87.000 millones para evitar la quiebra. El Gobierno justifica las intervenciones como "necesarias" para mantener a flote la banca y evitar la pérdida de las millonarias ayudas públicas.
REINO UNIDO. Control público a regañadientes
El Reino Unido está siendo uno de los países más activos en la intervención del Estado para salvar los bancos. Pero el Ejecutivo no quiere ni oír hablar de nacionalización: se ve forzado a reforzar el capital de los bancos, pero el control de las entidades no es un objetivo político. El Gobierno de Gordon Brown protagonizó la primera nacionalización, en el caso de Northern Rock. Y ha seguido siendo muy activo en los casos de Royal Bank of Scotland -esta misma semana ha asegurado 365.000 millones de euros en activos tóxicos- y de HBOS, que fusionó con Lloyd’s. En ambos casos posee un buen porcentaje del capital y los expertos consideran que esos dos bancos están al borde de la nacionalización. Pero el Ejecutivo asegura que tarde o temprano esas entidades volverán al sector privado.
ESTADOS UNIDOS. Republicanos a favor, demócratas en contra
El intervencionismo público en la economía ha sido una constante en EE UU desde el estallido de la crisis financiera, con la Administración de Bush y con Barack Obama. Pese a que los expertos -encabezados por los premios Nobel Joseph Stiglitz y Paul Krugman- recomiendan ahora la nacionalización parcial y temporal de las grandes entidades con problemas, Washington se resiste a esa posibilidad. Varios congresistas y senadores republicanos se han manifestado a favor del control del Estado en la banca. Pero el Gobierno sigue con su hoja de ruta: aplicar planes de estrés a las grandes entidades para observar sus necesidades de capital, mientras estudia una solución para Citigroup (donde controla ya el 36%) y Bank of America, a un paso de la nacionalización.
Fuente: El País
Tras la parcial nacionalización del Citigroup, se abre un nuevo capítulo de la crisis
El gobierno de Barack Obama y el golpeado consorcio financiero llegaron a un acuerdo para ampliar la participación estatal en la entidad
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Luego de sucesivas marchas y contramarchas, y de un sinfín de desmentidas sobre las intenciones de su gobierno, el presidente de los EE.UU., Barack Obama tomó una de las decisiones más esperadas por el mercado de los últimos tiempos: concretó su intevención en el paquete accionario del Citigroup.
La operación se cristalizará cuando un total de 25.000 millones de títulos preferenciales en manos del gobierno se conviertan en acciones ordinarias con derecho a voto. A partir de ese momento, el Estado se convertirá en el principal accionista del grupo financiero.
De esta forma, el gobierno de ese país no sólo pasará a controlar el 36% del paquete accionario, sino que también podrá nombrar varios directores independientes, en tanto que, según fuentes confiables, su actual CEO Vikram S. Pandit se mantendrá en su puesto.
En abril, el Citi realizará su junta anual y cinco de los 15 miembros del directorio no serán candidatos a la reelección o habrán alcanzado la edad para jubilarse. "Los inversionistas quieren ver rodar cabezas porque están muy enojados con toda la industria bancaria", comentó Marshall Front, presidente de Front Barnett Associates LLC.
"Pero la gerencia de Citigroup está tan calificada para lidiar con los problemas que enfrenta el banco como cualquier otro, y no tendría la curva de aprendizaje que enfrentaría alguien nuevo". indicó.
Esta es la tercera gran movida del gobierno estadounidense para tratar de rescatar al que fue el primer banco del mundo.
Pero, a diferencia de las anteriores, la actual no implicará en lo inmediato una inyección de dinero constante y sonante, aunque a esta altura de la crisis, cuando nadie sabe qué puede pasar con las próximas decisiones, son pocos los que se atreven a asegurar que no se requerirán nuevos aportes en el futuro.
En octubre y noviembre del año pasado Citigroup emitió acciones preferenciales por u$s52.000 millones, de las cuales u$s45.000 millones fueron considerados como aportes de capital y el resto como una comisión para que Estados Unidos aceptara compartir las pérdidas en una cartera de activos problemáticos de u$s301.000 millones.
En medio de estos anuncios, el banco adelantó que incrementó sus provisiones para el cuarto trimestre del 2008 en nada menos que otros u$s9.600 millones, de forma que las pérdidas del último ejercicio anual rondarían los u$s27.700 millones, frente a los 18.700 millones anunciados con anterioridad.
Una jugada inevitable
Para muchos de los analistas consultados por iProfesional.com, este paso era inevitable, tal como expresó el economista Orlando Ferreres: “La nacionalización de los bancos es prácticamente la única salida por el momento”.
Ferreres también explicó que “si el Estado les brinda el apoyo financiero que necesitan, los fondos del Gobierno serían casi todo su capital”.
“Es decir que, en la práctica, las entidades serían del Gobierno a pesar de que éste no los maneje", subrayó.
En este contexto, añadió que “hay dificultades para que los privados capitalicen y lo único que queda es el Estado. Y mucha gente, justamente, quiere que el Estado los adquiera”.
Al respecto, Miguel Angel Broda explicó a iProfesional.com que “el sistema financiero internacional tiene pérdidas de por lo menos dos veces su capital y necesita una millonaria inyección de fondos. El problema es que no hay recursos privados que quieran capitalizar a entidades en problemas, sobre todo porque los que lo hicieron entre noviembre de 2007 y abril de 2008 perdieron 70 u 80% de lo que habían puesto”.
Y concluyó: “Los gobiernos del mundo tienen sólo dos alternativas: o dan garantías y compran activos malos, o capitalizan los bancos”. Una de las cuestiones que más pesaron a la hora de las decisiones fue la ideológica. Ya que para muchos estadounidenses este tipo de acciones va en contra de sus principios.
¿Un nuevo capítulo en la crisis?
Si en algo acuerdan los economistas, es que la debacle de los mercados no ha tocado fondo. Lo que genera divergencias es si la decisión de Obama de "tomar al Citi por las astas" representa un hecho bisagra o simplemente ratifica la política adoptada a fines del 2008.
En un balance crítico de las medidas adoptadas previamente por la Casa Blanca, el economista de la UBA Claudio Katz señaló que "los salvatajes realizados no han dado ningún resultado".
"La razón es que el rojo de los bancos, la quiebra, es mucho mayor de lo que todo el mundo imagina. Hay un problema con la incobrabilidad de los créditos de las grandes empresas, por más que inyecten fondos, los bancos no se capitalizan", aseguró.
De este modo, para Katz, la decisión tomada con el Citi es un camino sin retorno.
"Abre una nueva etapa de nacionalizaciones transitorias, que va camino a convertirse en una tendencia generalizada", sentenció.
Y añadió: "A medida que pasa el tiempo y exista una mayor insolvencia de los bancos, cada vez van a ir pasando más a manos del Estado".
En cambio, otros analistas le bajan el tono a la intervención estatal en el Citi por considerar que la medida convalida la política adoptada en diciembre, cuando la Fed entregó al banco un prestamo equivalente al 8% de las acciones de la entidad.
"No es un aumento de los fondos públicos para respaldar a entidades financieras, sino que transforma el préstamo en acciones del Citi, sin que esto implique más fondos del Estado", señaló Jorge Castro, director del Instituto de Planeamiento Estratégico.
Con esto, explica el analista, "el Gobierno se transforma en principal accionista individual del citi".
De esta forma, según Castro, lo que ha hecho el gobierno es indicar que "comparte la suerte del banco y que no puede quebrar".
Duro golpe para los accionistas
Con esta jugada, las tenencias de accionistas existentes disminuirán a un 26 por ciento. Actualmente, el Gobierno controla un 8 por ciento.
"El Gobierno es el nuevo jefe", comentó Mike Holland, de la administradora de dinero Holland & Co. "Cada gran decisión no saldrá de Park Avenue, sino de Washington, D.C", añadió.
La primera reacción de los mercados ante el nuevo acuerdo puso sobre el tapete el profunda desencanto de los inversores, ya que las acciones del banco se desplomaron casi 40% en la rueda del viernes en Wall Street.
El valor de la acción se ubicaba el viernes por debajo de los u$s1,48, cuando hace exactamente un año cotizaba a u$s24,59 por unidad.
En lo que va del año, la pérdida en bolsa es ya de un 76% y en doce meses, se amplia a un 94%.
Las ventajas de replicar la experiencia del Citi
Tras la jugada del gobierno de EE.UU., por estas horas se intensifica el debate sobre si la eventual nacionalización de entidades puede poner punto final a la crisis y si, asumido el costo político, puede marcar un punto de inflexión que otorgaría mayor calma a los inversores.
“La nacionalización sirve para cortar la especulación de corto plazo. Puede ayudar a cambiar el humor del mercado y a salvar la economía real. Lo peor que puede pasar es que ésta se siga deteriorando”, explicó Agustín Cramo, analista de mercados internacionales.
Para Daniel Artana, de FIEL, “la nacionalización transitoria de la banca tiene la ventaja de resolver el problema de la incertidumbre sobre cuánto valen los activos de los bancos, y las entidades no tienen que mandar todos los activos tóxicos a pérdida”.
¿Tiene fecha de vencimiento la crisis?
Ahora, ¿qué se puede esperar tras estas medidas? Desde la consultora de Orlando Ferreres, Fausto Spotorno resaltó: “hasta que los activos y pasivos de los bancos no sean revaluados, la crisis no se va a solucionar”.
Por su parte, el ex ministro de economía del Gobierno de Carlos Menem, Roque Fernández, se mostró cauto ante el impacto de la medida y aseguró que Obama está lejos de ver una luz al final del túnel.
"Si me preguntan si esto es suficiente, yo pienso que todavía falta. Con un 36% de participación accionaría evidentemente acrecienta los fondos que se agregan al citiban, pero no alcanza para resolver la crisis", afirmó.
Los expertos coinciden en señalar que la nacionalización resuelve uno de los problemas de fondo, que es el de la valuación de activos. Pero queda otro, no menor, en pie: la reactivación del crédito, un elemento clave para que los mercados puedan, poco a poco, encontrar un poco más de calma. Claro está, que para esto suceda debe volver la confianza.
Al respecto, se refirió el economista Camilo Tiscornia, de Castiglioni, Tiscornia y Asociados: “La nacionalización sería una forma de resolver el miedo que existe sobre la insolvencia de algunos bancos, pero eso no va a resolver automáticamente el hecho de que vuelva a haber crédito. Aunque en la medida que tome más participación el Estado, es probable de que sea éste el que trate de forzar los préstamos”, apuntó.
Gustavo Perilli, economista de Finsoport especializado en temas internacionales, coincidió con Tiscornia: “Si los bancos siguen cayendo, lo que queda es una corrida contra todo el sistema financiero”.
De este modo, “la nacionalización sirve para evitar que se profundice el miedo. No va a solucionar del todo la crisis, pero puede evitar una catástrofe. La crisis se va a solucionar cuando los consumidores empiecen a consumir y los productores a producir”. Y para ello deberá reactivarse el crédito.
(c) iProfesional.com
Fuente: InfobaeProfesional
El oráculo también hace tonterías
Los resultados del fondo de Warren Buffet se desplomaron el año pasado
SANDRO POZZI - NUeva York – 01/03/2009
Los bolsillos del hombre más rico del mundo también sufren con la crisis financiera. Cada año por estas fechas, Warren Buffett cuelga en su austero portal en Internet la carta dirigida a los accionistas de Berkshire Hathaway -el fondo en el que ejerce como presidente-, en la que explica cómo fueron las cosas. Y saca también su bola de cristal, para adivinar lo que está por venir. Buffet hizo todo eso ayer mismo. En ambos casos, la cosa pinta mal, mucho peor de lo que aventuró hace tan sólo un año.
Buffett, conocido en todo el mundo como el oráculo de Omaha por su sensacional historial de éxito en Wall Street, reconoce ahora abiertamente que durante 2008 hizo "algunas cosas estúpidas" con las inversiones que maneja su poderoso brazo financiero, el fondo Berkshire Hathaway. Los números le delatan: su compañía logró salvar los números rojos por los pelos. El beneficio neto del fondo de inversión cayó un 96% en el cuarto trimestre respecto al año anterior, hasta los 117 millones de dólares (poco más de 90 millones de euros). Minucias para un rey Midas cuyas inversiones suelen deslumbrar.
Su gran error, como explica en la misiva, fue comprar una gran participación de la petrolera ConocoPhillips cuando el precio de la energía estaba a punto de alcanzar su máximo, el pasado julio. "De ninguna manera anticipé la brusca caída de precios que sucedió la segunda mitad de 2008". El precio del barril ha pasado de rozar los 150 dólares a cotizar en torno a los 40. "Me equivoqué de lleno", lamenta. Buffett predice que el petróleo retomará la senda alcista y superará el listón de los 50 dólares, aún muy por debajo de lo que se pagaba en verano, lo que le supondrá unas pérdidas para sus inversores "de varios miles de millones". Pero el financiero encaja el golpe con deportividad: "En un partido de tenis, mis fallos podrían considerarse errores no forzados".
No es el único tropiezo. El magnate lamenta haber vendido algunas acciones que le hubiera gustado mantener. Pero tal vez el mayor error fuera una inversión de 244 millones en dos bancos irlandeses, que han perdido un 89% de su valor bursátil. Y siguen cayendo. Hace unos años, Buffett dijo que la banca se metió en inversiones más que dudosas durante los años de excesos que provocaron la crisis actual. "Tras retirarse la marea se ha visto que algunos nadaban desnudos", dijo. Ahora aparece como una víctima más de su propia metáfora.
El oráculo, de 78 años de edad, no parece mostrarse muy preocupado por "la caída significativa" de la cartera de inversiones de Berkshire. Quizá porque el fondo dispone de suficiente efectivo para reforzar su posición en esas y otras compañías. Y entre las cosas positivas, destaca las operaciones de compra en General Electric, el banco Goldman Sachs -que le llevó a ser considerado como en los mercados como "inversor de último recurso", a la manera del Gobierno, en plena debacle del sector financiero- y el grupo de alimentación William Wrigley.
En el conjunto del año pasado, el beneficio neto para Berkshire fue de 4.990 millones, frente a 13.210 millones en 2007. La caída, superior al 60%, se explica por el pobre resultado de las aseguradoras -como Swiss Re- que tiene en cartera, y por el batacazo en las cotizaciones de Coca-Cola y American Express, además de Conoco.
El año 2008 fue el peor de Berkshire Hathaway en las más de cuatro décadas que Buffett lleva al mando. El valor de sus activos cayó un 9,6% en el conjunto del año, hasta los 11.500 millones de dólares (poco más de 9.000 millones de euros). El único retroceso hasta ahora se produjo tras el estallido de la burbuja tecnológica, en 2001, con una caída del 6,2%.
Hace sólo un año auguró que la crisis había tocado fondo y se fue de gira por Europa buscando oportunidades para invertir. Pasó incluso por Madrid, donde se reunió con varias compañías familiares. Su optimismo estaba injustificado: apenas ha invertido en Europa, al menos por ahora, y la luz al final del túnel sigue lejos de aparecer, tanto en la economía como en los mercados y en el sector financiero. Sus perspectivas para 2009 son pesimistas: el año será "malo" y quizá la economía siga así "bastante más tiempo". Buffett se muestra incapaz de vislumbrar si la Bolsa subirá o si aún bajará más. Como casi todo el mundo.
"Los inversores de todas las estirpes están ensangrentados y confusos, como si fueran pequeños pájaros en medio de un partido de bádminton", dice el oráculo en su carta, reflejando el estado de ánimo que desde final de año se vive en el parqué. A pesar de tanta negatividad, el rendimiento obtenido por su vehículo de inversión es mucho mejor que el de la media del índice Standard & Poor’s, cuya cartera perdió un 27,4% el año pasado. En la misma carta se declara "optimista" y se muestra "confiado" en que los días de "la mejor América" están por llegar, en un mensaje que recuerda a algunos discursos del nuevo presidente norteamericano, Barack Obama.
No es casualidad: Buffett fue uno de los asesores de Obama durante la campaña. Y en términos financieros, ofrece una señal parecida: reitera que momentos como éste, con el mercado está por los suelos, suponen una gran oportunidad para invertir en valores de buena calidad. En un tono sencillo y directo, concluye diciendo que "nos guste o no", en esta crisis "todos estamos en el mismo barco": Wall Street (el mundo financiero), Main Street (el público en general) o las calles adyacentes. Y defiende la acción decidida que emprendió el pasado año el Gobierno de Estados Unidos para evitar un colapso total del sistema financiero: "No hay que olvidar que afrontamos peores suplicios en el pasado, y vencimos".
Las perlas
- DIOS Y EL DINERO. "Confiamos en Dios. El resto, que pague con dinero". Buffett asegura que desde hace años ese es el mantra del que de verdad se fía. La primera parte la frase aparece en los billetes y monedas estadounidenses. El resto, cosecha propia.
- TENIS Y BÁDMINTON. Con un lenguaje directo, las cartas de Buffet a los accionistas suelen contener metáforas ocurrentes. En la de este año (algo más extensa que la mayoría) destacan un par de metáforas deportivas. "En un partido de tenis, mis fallos podrían considerarse errores no forzados", dice en referencia a sus inversiones. Y sobre los últimos 20 meses de infarto en los mercados bursátiles: "Los inversores de todas las estirpes están sangrientos y confusos, como si fueran pequeños pájaros en medio de un partido de bádminton".
- EL ORÁCULO NUDISTA. El desplome bursátil deja grandes oportunidades. Buffet lo dice a su manera: "Nos sentimos como mosquitos en medio de una playa nudista. Vemos dianas jugosas por todas partes".
- LOS CULPABLES. "Los derivados son peligrosos", ataca. Las pérdidas en los activos relacionados con el mercado de la vivienda tienen, a su juicio, un responsable: "Los modelos usados por los hombres de negocios, las agencias de calificación y los inversores eran defectuosos".
Fuente: El País
“El sistema bancario está en absoluta sanidad”

A continuación, reproduzco una entrevista realidada al Presidente de Banesco, la cual me parece muy interesante. Debemos recordarles que los rumores que han circulado en mi país acerca de la estabilidad del sistema financiero pueden no ser exactamente fidedignos.
Basta recordar que la crisis financiera de los años 90, y de la cual aun no se ha saldado la totalidad de ella, fue más consecuencia de la guerra estúpida de egos entre distintos actores, que de la realidad financiera de alguno de los bancos. No voy a decirles que no había crisis en el sector, no señor; algunas instituciones estaban en precarias condiciones, pero si la crisis de ellas no hubiera sido aprovechada por estos “honorables señores”, mucho dinero y vidas destrozadas se hubieran ahorrado.
Examinen con ojo crítico las cosas y no seamos borregos ni de los unos ni de los otros. A continuación la nota y la entrevista:
01/03/2009
Foto: Raúl Romero / El Nacional
¿La intervención del Stanford se puede repetir en otra institución venezolana?, esta pregunta la contesta el presidente de Banesco, Juan Carlos Escotet, quien además nos indica cual es el estado real del sistema financiero venezolano, en una entrevista publicada por El Nacional.
La intervención del Stanford Bank trajo a la memoria de los venezolanos la historia de la crisis financiera que en 1994 arrasó con la mayoría de las instituciones financieras del país y se llevó consigo los ahorros de muchos ciudadanos.
A pesar de la declaración inicial de la Sudeban de que el Stanford Venezuela estaba sano, fue imposible contener la avalancha de retiros de fondos que como bola de nieve creció imparable hasta colocar al banco en una situación insostenible. Las informaciones provenientes de Estados Unidos sobre el fraude cometido por Allen Stanford tuvieron un efecto inmediato en Venezuela y en menos de 48 horas vino la corrida y la posterior intervención a puertas cerradas.
Una vez que el caso Stanford pasó a manos de la Sudeban, comenzó una segunda fase de este episodio de inquietud financiera con una campaña de rumores por diferentes vías que se sustentaba en una supuesta lista de bancos con problemas. Se hizo necesario entonces una declaración oficial del Gobierno y de la Asociación Bancaria para calmar la situación y en ese mismo sentido vienen losplanteamientos de Juan Carlos Escotet, presidente de Banesco.
–¿Cómo califica la situación actual del sistema financiero venezolano?
–La situación del sistema bancario es de la más absoluta sanidad. Las autoridades han estado declarando profusamente sobre este punto para aclarar que desde el punto de vista financiero y de solvencia, la banca venezolana es una de las mejores de la región. Hay que decir que toda economía descansa en una plataforma política y en un ambiente de diatriba como el que ha prevalecido en los últimos tiempos siempre hay espacio para rumores.
–¿Los rumores tienen el poder de afectar la banca, aunque esté sana?
–No. Se trata de un asunto de competencia judicial, de seguridad del Estado. No va a tener trascendencias pues la solvencia del sistema es a toda prueba. Creo que el venezolano está curado, está educado contra los falsos rumores. La audiencia bancaria ha aprendido con los años, después de tantas cosas que han pasado, a distinguir las situaciones reales de las ficticias. Lo que ha ocurrido es que a través del uso masivo de mensajes de texto se generó el nerviosismo normal, pero luego de la respuesta contundente de las autoridades pudimos atender las solicitudes de información de los clientes. Aprovecho para recordar que la Ley de Bancos establece sanciones de cárcel para los propagadores de rumores, hasta 10 años para quienes difundan noticias falsas y tendenciosas que afecten el sistema financiero.
–¿El capital de los bancos es suficiente, tomando en cuenta la inflación acumulada y el crecimiento de los depósitos?
–La banca venezolana es una de las más fuertemente capitalizadas de la región porque los criterios para el cálculo de los índices son muy severos. En la mayoría de los países la relación patrimonio activo es de 6%, en el caso venezolano el promedio del sistema de ese índice de solvencia está por encima de 12%. El capital total de la banca llega a 7 millardos de dólares, ningún otro sector de la economía venezolana se acerca a ese monto y por eso dicen que ganamos mucho dinero.
–¿Qué opina de la creación de una ley de fusiones?
–Parece conveniente impulsar bancos de mayor tamaño con más eficiencia que sean capaces de manejarse con productividad y lograr mejores indicadores de solvencia, patrimonio y liquidez gracias a la gestión de una mayor masa crítica de recursos. Banesco es el banco con más experiencia en fusiones en el país.Somos el resultado de la unión de 15 marcas en 8 procesos de fusión. Sabemos cómo hacerlo, cómo gerenciar para que las posibles sinergias que se perciben en el papel se materialicen.
–¿Banesco ha identificado alguna alternativa concreta entre los bancos susceptibles de fusión?
–No hemos identificado algún banco target. Somos el primer banco del país, con 16% de cuota de mercado. Tenemos la más grande red de oficinas y 6 millones de clientes. Hay que ver con mucho cuidado con cuál banco pudiéramos fusionarnos, no lo descartamos pues las fusiones bien manejadas son capaces de construir valor.
–¿La intervención del Stanford se puede repetir en otra institución venezolana?
–Hay que separar lo que ocurrió a nivel internacional, la crisis generada por los excesos del capitalismo bursátil que devinieron en problemas en algunos bancos. El caso del fraude de Stanford en Estados Unidos le compete a las autoridades de ese país, en Venezuela tenemos un problema localizado en una institución muy modesta que representa apenas 0,2% de los depósitos. Todo apunta a que los clientes recuperarán la totalidad de su dinero y no va a haber más consecuencias. Los rumores trataron de apalancarlos con la intervención de Stanford Bank que es un grano de arena en el universo bancario del país.
–¿Usted dijo que Banesco no descarta las fusiones, el Stanford Venezuela es una opción?
—No, el tamaño de Stanford no nos agrega ningún tipo de valor. Deberíamos pensar en fusiones con instituciones parecidas a la nuestra, esa operación tiene más sentido para alguien que pretenda incursionar en el negocio, que requiera una licencia. Pienso que los interesados en el Stanford deben ser nuevos inversionistas.
–La baja del petróleo ha puesto en apuros al Gobierno para cumplir las premisas del presupuesto, en tal escenario, ¿cree que es necesario un ajuste económico?
–La situación de la economía venezolana es privilegiada en comparación con otros países por al ahorro acumulado en reservas internacionales y activos externos. Todavía contamos con enormes ingresos petroleros, hasta el punto de que Venezuela pueda esperar un crecimiento de la economía para este año. El Gobierno apunta a un crecimiento de 6% de PIB, no somos tan optimistas pero el solo hecho de que el pronóstico sea positivo es una diferencia considerable frente a otros países, habla de nuestras capacidades de respuesta.
–Si usted fuera el ministro de Economía, ¿qué medidas implantaría para afrontar la situación?
–Creo que el gasto publico debe ser más prudente, más orientado a la inversión productiva, a la infraestructura, a la integración de actividades. El gasto de inversión tiene un efecto más positivo con relación a la inflación, que es la asignatura pendiente de la economía. Además considero que es necesaria una mejor administración del presupuesto de divisas, hay que eliminar las importaciones superfluas y orientarlas hacia el mercado de bienes de capital para que mejore la capacidad instalada y a la vez sirva de contención a las alzas de precios.
–¿Cómo se va a financiar el presupuesto nacional ante la drástica caída del ingreso fiscal?
–Venezuela tiene la gran ventaja de ser uno de los países con el nivel de endeudamiento mas bajo de la región. Con respecto al PIB, la deuda pública es menor a 20%. Con un precio petrolero por debajo de 60 dólares, Venezuela pudiera financiar su presupuesto con endeudamiento local, para eso estamos los bancos que tenemos capacidad holgada para cooperarcomprando bonos de deuda pública, hasta que el petróleo vuelva a niveles cercanos a 60 dólares por barril. La banca está dispuesta a colaborar en el financiamiento del presupuesto nacional y a apoyar en la superación de la crisis económica.
–¿Es necesario devaluar el bolívar?
–Si nos guiamos por la acumulación de inflación pareciera lógico algún ajuste, pero el Gobierno ha sido enfático en que no es el camino que se debe transitar. Hay otras herramientas a la mano, como el aumento del precio de la gasolina y la eliminación de las exenciones del IVA.
Vía El Nacional
Fuente: Economista24
