La Economía de los no Especialistas

Just another WordPress.com weblog

Refundar el sistema capitalista

Deja un comentario


Javier Herrero. – 29/10/2008 

Antes de argumentar me permito una conclusión: no podemos caer en la tentación del pesimismo y acordarnos del Apocalipsis cada vez que vemos caer las bolsas; el sistema capitalista tiene sus fallos, pero se reinventa siempre que hay una crisis. Hay etapas marcadas por el intervencionismo y otras de mayor liberalismo (lo hemos visto varias veces en el siglo XX); lo importante es encontrar el equilibrio para que los errores no vuelvan a repetirse y, si eso sucede, reaccionar rápidamente.

Hace unos meses se escuchaba “no hay crisis”, por parte de unos, y “que viene la crisis”, por parte de otros. Lo cierto es que la crisis nos visitó el verano de 2007, cuando se produjo un cambio de paradigma en el sistema financiero: desapareció de un plumazo toda la exuberancia que habían exhibido los bancos, prestando a todos y para todo (había gente que no llegaba a fin de mes y se iba de vacaciones con un préstamo), es decir, “carpe diem y usted no se preocupe por el futuro”. No había ningún aliciente para ahorrar y no se realizaban planteamientos a largo plazo. El primero en caer fue EEUU, luego Europa y ahora los países emergentes, es decir, la crisis es mundial. Todavía me sorprendo de lo que está pasando y me acuerdo de la película “La maldición del escorpión de jade”, de Woody Allen, donde parece que los personajes están hipnotizados, pero en la trama hay más realidad que ficción.

El problema es que nadie avisó de que la deuda se paga con todos los bienes del deudor, no sólo con los activos que se financian. Ésa es la dificultad con la que nos encontramos hoy y la causa del pinchazo de la burbuja, que en España ha sido muy impactante por la convergencia de tres factores: caída de la demanda por agotamiento de un ciclo económico, la crisis inmobiliaria y la crisis financiera. Habría que añadir, además, que los gestores no habían previsto un “plan B”. Así que ahora somos prisioneros de nuestros errores. 

Se ha especulado mucho con las causas, pero la verdad es que el fallo ha sido múltiple: los reguladores, la banca, los empresarios que no veían más allá del corto plazo, etc. Lo más preocupante es ver cómo los “planes de rescate” son asimétricos y sólo beneficiarán a algunos; además, ¿dónde está el beneficio para la sociedad? Coincido en que el peso del sistema financiero es tan importante en la economía que no podemos perderlo; hay una grieta muy importante que hay que cerrar, con nuevos planteamientos, tipo Breton Woods II, y con medidas concretas hasta que se consiga un consenso a nivel mundial. Las crisis financieras casi siempre son parecidas y las causas no muy diferentes a las actuales. La crisis financiera española de 1977-1985 vino precedida por una crisis del petróleo y por un cambio de régimen político; además, la economía estaba muy intervenida (el Instituto Nacional de Industria -INI- tenía mucho poder). Entonces se intervinieron bancos, el Fondo de Garantía de Depósitos tuvo que actuar varias veces y, entre otras cosas, quedó afectado el 27% del pasivo de las instituciones financieras y se produjeron muchos despidos.

Hoy se habla de invertir en el capital de los bancos (¿los ciudadanos aceptan que se invierta su dinero en los bancos en vez de en otras empresas?), de recapitalizaciones masivas o de planes especiales de salvamento. ¿Necesitamos un plan como el americano? Cada país tiene su idiosincrasia, pero es evidente que las cosas no funcionan y hay que hacer algo urgente. Los bancos tienen el derecho y el deber (como pasa con la patria potestad) de prestar dinero a los particulares y a las empresas (obviamente analizando bien los riesgos), ya que tienen una licencia del Estado para hacer esa función, que ninguna otra institución puede realizar según el sistema actual. Si no cumplen dicha función (ahora la excusa es que no tienen liquidez), habrá que pensar en otras instituciones (o directamente en el Estado) para sustituir a los bancos (y cajas) que sean ineficientes, de tal forma que se restablezca la confianza en el sistema financiero y se consiga la necesaria liquidez. Una idea podría ser crear una agencia estatal (el ICO no es suficiente) que ayude al menos a las compañías que tienen buenos fundamentales pero presentan dificultades para acceder al crédito por la coyuntura de falta de liquidez de la banca.

El shock que estamos viviendo sólo se puede combatir con unidad de acción. El optimismo es contagioso, pero el pánico mucho más, por lo que hay que atacar el problema de raíz. Lo importante es tener buenas ideas y aplicarlas con urgencia. Se está trabajando en ello, pero la transmisión de las medidas a la economía real tardará un par de meses como poco. La verdad es que las empresas no van a ver los efectos hasta bien entrado 2009. Se trata de poner freno a la grave situación que vivimos y evitar una sangría mayor en el paro, lo que agravaría la caída del consumo y provocaría una reacción en cadena hasta la temida recesión (por cierto, es más importante la referencia del paro que el tecnicismo de dos trimestres consecutivos con variaciones negativas del PIB).

Echando la mirada atrás, conviene recuperar la figura de uno de los economistas clásicos, John Stuart Mill, un pensador que rompió moldes y propugnaba el cambio en las instituciones para lograr la prosperidad. Lasocialdemocracia que está instalada en Europa debe más a este economista que a Karl Marx y sus seguidores. También es interesante retomar la vieja idea del “contrato social” de Rousseau. Hoy más que nunca hay una fractura entre los políticos y los ciudadanos; además, son los mismos que hace poco decían que no pasaba nada, por lo que habría que preguntarse si están capacitados para dirigir “ese cambio necesario” que la sociedad está demandando. En definitiva, en todos los niveles (Gobierno, banca, empresas, asesores, etc) hacen falta profesionales que entiendan lo que está pasando para tomar medidas eficaces. Se necesita una refundación del sistema capitalista para que haya instituciones fuertes que den seguridad, confianza y busquen la mayor felicidad para el mayor número de personas, no sólo para una élite.

A veces he oído que “la universidad es un depósito de cerebros”, es decir, que uno sale de la universidad y se olvida de pensar. No actuemos así, ahora más que nunca tenemos la obligación de actuar con inteligencia y sentido común, con imaginación y nuevas ideas ante esta nueva era, sin precipitación y con análisis muy rigurosos, y siempre con visión práctica, dando soluciones a los problemas de las empresas. Ése es el reto.

Javier Herrero, Socio de GBS Finanzas

Fuente: Cotizalia

Anuncios

Autor: donquijote2000

Abogado, Especialización en Derecho Económico Internacional. Experiencia en Banca como Director, Consultor Jurídico, Compliance Officer in Anti-Money Laundering, Director en Hoteles y Asesor en Finanzas tanto en el sector Público como Privado. Por último, cansado de tantas mentiras o medio verdades.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s