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El petróleo se sube a la montaña rusa

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petroleo-oil-ss Con mucha rapidez, los especuladores elevaron demasiado el precio del crudo

El barril de petróleo ‘Brent’ cotiza en los niveles más bajos desde mayo de 2005

Los expertos creen que la volatilidad del mercado continuará a corto plazo

Publicado el 23-11-08 , por S. Pérez

Tan volátil como cualquier otro activo. El precio del petróleo no se está librando de las consecuencias del juego especulativo del mercado. Pero el oro negro también está corrigiendo en los últimos meses ante la evidencia de una dura recesión mundial.

Algún analista apocalíptico había pronosticado que el barril de crudo podría llegar a 200 dólares durante 2008, y en la segunda semana de julio se acercaba ya a los 150 dólares. Finalmente, esa barrera psicológica no se franqueó y la cotización del petróleo se batió en retirada después de haber alcanzado un máximo histórico en 147,5 dólares.

Pero aquella situación, que se prolongó durante mucho tiempo –el petróleo subió más del 57% en siete meses y medio–, se vivió con perplejidad porque la economía mundial emitía unos síntomas inequívocos de crisis incoherentes con semejante evolución en los precios del crudo.

El escenario del mercado del petróleo ha dado un vuelco formidable, y casi tan perturbador como el que se dibujó en la primera mitad del año. El 27 de septiembre, cuando los inversores internacionales estaban pendientes de las negociaciones entre los congresistas y senadores estadounidenses para dar luz verde al plan de rescate del sistema financiero propuesto por el Gobierno Bush, la cotización del crudo se desplomó un 9,2% y se situó por debajo de la barrera de los 100 dólares por barril.

Menos de dos meses después, el barril de petróleo cuesta la mitad. Si se compara con el registro récord, el precio hoy supone un tercio. Es cierto que, en este tiempo, la crisis económica se ha profundizado hasta el punto de que los países más ricos del mundo van desfilando hacia una recesión inevitable, con lo que la demanda de crudo se está contrayendo. Pero los expertos reconocen que la corrección de los precios del petróleo está siendo sorprendentemente acelerada.

La conclusión parece evidente. El mercado del petróleo lleva todo el año montado en una montaña rusa, edificada sobre más razones que las puramente macroeconómicas.

Movimientos del mercado
«Creo que el movimiento en el precio del petróleo tiene las mismas causas subyacentes que las oscilaciones que hemos apreciado en otras clases de activos», afirma Stephen Thornber, responsable del equipo del sector petrolífero global y gestor de renta variable global de Threadneedle.

Este profesional argumenta que «el mundo ha pasado de una fase de crecimiento a una fase de recesión a una velocidad increíblemente rápida, y los especuladores y los hedge funds (y hasta cierto punto inversores con posiciones únicamente alcistas), que habían venido empleando estrategias basadas en el crecimiento económico, se han visto obligados a cambiar estas posiciones con rapidez y a reducir al mismo tiempo el apalancamiento a consecuencia de la crisis crediticia y del embargo de los mercados crediticios».

Y es que no se puede obviar que, además de una fuente de energía de primer orden, el petróleo es un activo que se compra y vende en el mercado, sujeto a la ley de la oferta y la demanda, y susceptible de estar afectado por movimientos especulativos. Lo que ha ocurrido este año es que los especuladores elevaron demasiado el precio y con mucha rapidez, distanciándolo de la realidad y generando un reducción drástica del consumo, con lo que las posiciones especulativas también se han tenido que deshacer aceleradamente.

Pero Thornber coincide con otros respetados expertos del sector en que «sería erróneo culpar únicamente a los especuladores» de la inestabilidad del precio del petróleo. Los profesionales apuntan más bien a un problema clásico de oferta y demanda. El economista jefe del FMI, Simon Johnson, reconocía tácitamente en plena escalada de la cotización del crudo que los especuladores tienen, como mucho, un efecto agravante en el movimiento, pero no fundamental.

Otra de las razones que explica las oscilaciones de los precios del crudo es la cotización del dólar. Muchos inversores utilizan el petróleo, que se negocia en dólares, para cubrirse de los vaivenes de la divisa estadounidense. Cuando la moneda norteamericana cae, compran petróleo; y si se revaloriza –como está ocurriendo en los últimos meses–, venden crudo.

Y, como subrayan los expertos, también hay que tener en cuenta los factores geopolíticos, especialmente si se trata de explicar los fuertes repuntes en la cotización del oro negro: este año el foco de tensión se ha situado en la amenaza nuclear de Irán. Los recortes y aumentos de la producción por parte de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), que controla el 40% de la producción mundial contribuyen asimismo a modular las cotizaciones en el mercado.

Sea como fuere, todo el conjunto de argumentos que influye en el precio del petróleo juegan ahora a favor de una reducción importante de la factura. La cotización del Brent –de referencia en Europa– se situó el jueves por debajo de los 49 dólares, los niveles más bajos desde mayo de 2005.

Perspectivas
¿Qué se puede esperar a partir de ahora? Según decía Giovanni di Placido, economista jefe de la unidad de modelización y análisis cuantitativo del Servicio de Estudios de BBVA, recientemente en EXPANSIÓN «pronosticar sobre el petróleo es una de las tareas más complicadas que existe, y lo que deja claro la enorme volatilidad ocurrida es que el mercado es más complejo en su vertiente a corto plazo de lo que pueden ser sus determinantes a muy largo plazo. Al final prevalecen los fundamentos y los precios acabarán estando determinados por el mercado real».

En este sentido, cabe destacar que, como consecuencia de la recesión económica que se avecina, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha vuelto revisar a la baja sensiblemente sus previsiones para este año y el próximo.

En su informe mensual del mercado petrolero publicado hace sólo unos días señala que el consumo mundial será este año de una media de 86,2 millones de barriles diarios, lo que significa 330.000 barriles menos de lo que calculaba en octubre. La agencia, que agrupa a los grandes países de la OCDE, ha reducido también en 670.000 barriles diarios las expectativas para el próximo ejercicio, que quedan en 86,5 millones de barriles por día.

Con este panorama, los analistas han empezado a revisar sus estimaciones sobre la cotización del crudo para los próximos ejercicios. Según los expertos de Deutsche Bank, «la presión bajista sobre los precios del petróleo persistirá durante el próximo año. Las primeras fases del ciclo de recortes de la producción que llevará a efecto la OPEP apenas darán un pequeño soporte a los precios, de igual forma a como ocurrió durante las crisis de 1998 y 2001».

Los analistas de ING Wholesale Banking calculan que el precio del Brent se situará en una media de 60 dólares durante 2009, frente a los 100 dólares a los que habrá cotizado por término medio durante 2008. Los expertos de Citigroup Global Markets, por su parte, tienen unas estimaciones ligeramente superiores, de 65 dólares por barril para el próximo ejercicio. Eso sí, el recorte es sustancial respecto a las anteriores previsiones que situaban el precio del crudo en 90 dólares por barril.

Inestabilidad
Con todo, cualquier cosa es posible en un mercado tan dominado últimamente por la inestabilidad. Como señala Thobner, «a corto plazo, la volatilidad de los precios continuará, a medida que el mercado vaya reaccionando al desarrollo del panorama económico, y la cotización se verá regida por la demanda, la capacidad de la OPEP para coordinar recortes en la producción –pobre en el pasado a consecuencia de los engaños–, y a la actividad especulativa, algo muy difícil de prever».

Los expertos consideran importante que los precios del crudo se estabilicen, algo que no parece fácil en las circunstancias actuales, y que, en todo caso, tendría que venir respaldado por algo más que un nuevo recorte de la producción por parte de la OPEP, según José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España.

«¿Hasta que punto la oferta puede marcar la dirección de los precios en un momento de debilidad de la demanda? Es más, ¿hasta qué punto la oferta puede ajustarse realmente con las condiciones actuales de mercado, con precios un 70% por debajo de máximos y deterioro de la demanda internacional?», se pregunta este experto.

El coste de que esto no ocurra puede ser alto. «La energía es de vital importancia para la mayoría de las empresas, y los giros bruscos en los precios dificultan la planificación de una estrategia. Esta incertidumbre puede llevar a niveles de actividad más bajos porque los gestores pequen de precavidos y reducen los planes de inversión y el volumen de producción», concluye Thobner.

La factura de la gasolina también baja
Uno de los principales efectos benéficos del reciente recorte del precio del petróleo en el bolsillo de los consumidores ha llegado de forma indirecta. La corrección de la cotización del crudo ha permitido que se aflojen las presiones inflacionistas, contribuyendo a que el Banco Central Europeo (BCE), extremadamente celoso de la evolución de los precios, se haya decidido a recortar los tipos de interés hasta el 3,25%.

El segundo gran alivio que ha traído aparejado el retroceso del precio del petróleo, el abaratamiento de los carburantes desde unos niveles nunca antes vistos –el gasóleo para automóviles llegó a costar en el verano cerca de 1,5 euros por litro y la gasolina sin plomo superó ampliamente los 1,3 euros– , se ha producido directamente, aunque a un ritmo demasiado lento e incluso en una medida insuficiente, de acuerdo con la percepción de muchos usuarios.

El gasóleo para automóviles se pagaba el jueves en el centro de Madrid a 0,99 euros por litro, y la gasolina sin plomo a 0,93 euros. ¿Se trata de unos precios ajustados a la cotización del petróleo?

De acuerdo con los precios históricos del crudo y de los carburantes, no se observan diferencias llamativas. Para encontrar una media mensual en la cotización del barril de petróleo similar a la de este mes de noviembre –55 dólares– hay que retroceder hasta enero de 2007, en la que el precio medio del Brent se situó en 53,68 dólares.

Entonces, el litro de gasolina sin plomo se pagaba por término medio en las estaciones de servicio de España a 0,95 euros, y el gasóleo para automóviles a 0,89 euros. El dólar se cotizaba hace veintidós meses a 76 céntimos de euro, un nivel muy similar al actual, que es de 78 céntimos.

Con independencia de estos datos, la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) defiende que los carburantes reflejan fielmente la evolución de los costes de aprovisionamiento en la composición de precios. El pasado verano, dos asociaciones de consumidores –la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y la Federación de Asociaciones y Consumidores y Usuario de Andalucía (Facua)– solicitaron a la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) que abriese una investigación sobre la evolución de los precios de los carburantes, al considerar que éstos no bajaban al mismo ritmo que lo hacía el petróleo.

La CNC no se ha pronunciado todavía sobre este asunto
Según la AOP, estas consideraciones son consecuencia de varios errores conceptuales. Señala que es preciso distinguir entre el mercado del petróleo y los precios finales al consumidor por varios motivos:

1. Los precios de los carburantes no tienen una relación directa con la cotización del barril de petróleo, sino que dependen de las cotizaciones de la gasolina y el gasóleo en el mercado al por mayor del Mediterráneo y del Norte de Europa, todos ellos en dólares.

2. Los impuestos que forman parte de la composición del precio en el surtidor amortiguan las variaciones porcentuales de éste, tanto en las subidas como en las bajadas de las materias primas.

3. El aumento de los precios de la materia prima y del dinero desde principios de año ha tenido una repercusión en el incremento del capital circulante necesario para mantener la actividad.

4. Otros costes de comercialización han experimentado importantes incrementos en los últimos años y sólo una parte ha sido repercutido en el cliente final.

Fuente: Expansión

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Autor: donquijote2000

Abogado, Especialización en Derecho Económico Internacional. Experiencia en Banca como Director, Consultor Jurídico, Compliance Officer in Anti-Money Laundering, Director en Hoteles y Asesor en Finanzas tanto en el sector Público como Privado. Por último, cansado de tantas mentiras o medio verdades.

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