La Economía de los no Especialistas

Just another WordPress.com weblog

¿Funcionará el nuevo plan de Obama? Los expertos no lo tienen claro

Deja un comentario


AINHOA GIMÉNEZ, BOLSÁGORA – 9/12/2008

obama2.jpg

Detrás de la fuerte subida bursátil de ayer no sólo hay que señalar al rescate de los Tres Grandes de Detroit, sino también al importante plan de inversión en infraestructuras presentado por el presidente electo, Barak Obama. Un plan que pretende sustituir la desaparecida inversión privada por la pública con programas que supongan creación directa de empleo, un modelo que también está intentando Zapatero en España.

Pero más allá de las grandes cifras y de la euforia inicial, estas medidas tienen muchos claroscuros, y numerosos analistas creen que están destinadas al fracaso.

El Gobierno norteamericano ya ha intentado paquetes de rescate del sector financiero, préstamos subsidiados, bajadas de tipos, devoluciones fiscales y ayuda para los hipotecados, así que el plan de infraestructuras puede ser una buena alternativa para ayudar a los Estados -que no tienen apenas recursos por la caída de los impuestos, como nuestras autonomías, y que no pueden endeudarse, al contrario que nuestras autonomías- y para tratar de combatir el trágico aumento del paro evidenciado en el dato de noviembre que conocimos el viernes.

Se trata de un esfuerzo para crear empleos directamente, no de forma indirecta ayudando a un sector de la economía como hasta ahora. Además, los ayuntamientos y los gobernadores estatales no hacen más que quejarse de que no tienen dinero para llevar a cabo sus proyectos de inversión. Todavía no está claro el montante del plan, pero, según las cifras solicitadas por los gobernadores, se podrían alcanzar los 136.000 millones de dólares en un período de dos años. Tampoco se sabe si se incluirá en el paquete de estímulos de enero, cuantificado entre 300.000 y 700.000 millones.

Los partidarios de esta medida aseguran que creará empleo en el golpeado sector constructor -lo mismo que dice nuestro Gobierno en España- así como en los fabricantes de bienes de equipo e intermedios. Y en este plan se sabe cómo se va a gastar el dinero de los contribuyentes, a diferencia de los miles de millones empleados en salvar a la banca de la quiebra, cuyo destino real no está nada claro (ayer mismo, el presidente de Merrill Lynch, John Thain, tenía el valor de pedir que le pagaran su bonus de 10 millones de dólares). Otros economistas aplauden que se saque del atolladero a los estados y a las ciudades con limitaciones sobre su déficit.

“Éste es un ejemplo de que una crisis presenta una oportunidad. Las mejoras pueden tener unos beneficios a largo plazo para la economía de EEUU”, explica Paul Wachtel, de la Sterns School of Business.

Poca rentabilidad, despilfarro, precedentes…

Pero ésa es sólo una cara de la moneda. Los economistas señalan como principales puntos negativos la baja tasa de retorno de la inversión y el potencial para la corrupción y el despilfarro. Otros van más allá y creen que el plan no va a funcionar… como no han funcionado medidas similares en el pasado: “¿Qué se podría haber financiado si ese dinero se hubiera destinado a otros propósitos? No funcionó en los casos de Hoover y Roosevelt en los años 30, ni tampoco en Japón en los 90?”, recuerda Dan Mitchell, del Cato Institute y anteriormente economista del Congreso.

Además, los críticos sostienen que la distribución del dinero suele estar basada en criterios políticos, no en la racionalidad económica, algo que muy pocos discuten en el caso del plan español. Y luego está el desfase temporal entre la asignación de los fondos y el comienzo real de las obras, que en algunos casos es tan largo que la necesidad que se iba a cubrir ya no existe y que cualquier beneficio es marginal, si no superfluo. Finalmente, las empresas suelen preferir pagar horas extras a sus trabajadores actuales en vez de contratar a nuevos en un entorno como el actual.

“Mi principal preocupación es que el coste de hacer esto probablemente será el doble del presupuestado”, afirma Steve Hanke, de la Universidad John Hopkins.

El gran precedente de este plan, citado ayer por Obama, es la construcción del sistema de autopistas interestatales en los años 50, bajo la presidencia de Eisenhower, que contribuyó al mayor período de prosperidad conocido hasta ese momento. Fue concebido como un proyecto a 12 años con un coste de 25.000 millones de dólares de la época, pero acabó costando 114.000 millones y se prolongó durante tres décadas y media.

Fuente: El Economista

Anuncios

Autor: donquijote2000

Abogado, Especialización en Derecho Económico Internacional. Experiencia en Banca como Director, Consultor Jurídico, Compliance Officer in Anti-Money Laundering, Director en Hoteles y Asesor en Finanzas tanto en el sector Público como Privado. Por último, cansado de tantas mentiras o medio verdades.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s