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"El mundo está inmerso en una crisis de extrema gravedad"

La frase corresponde a Dominique Strauss-Kahn, director general del FMI, quien agregó que arrastará a millones de personas a la desocupación

El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, reconoció este martes que el mundo se encuentra inmerso en una crisis de "extrema gravedad" y que no se producirá una recuperación hasta que no se haya "limpiado" el sistema financiero.

"Hablando claro, la situación es extremadamente grave", admitió Strauss-Kahn en un encuentro en Ginebra organizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Además, ha advertido de que la crisis económica puede provocar disturbios sociales que "amenacen a las democracias y degeneren en conflictos, incluso guerras", por lo que ha reclamado medidas urgentes.
Además, ha puesto especial atención teniendo en cuenta el foro en el que ha hecho estas declaraciones -una conferencia de la Organización Internacional del Trabajo- en que el deterioro generalizado "arrastrará a millones de personas al paro y a la pobreza" y, aunque "los países ricos serán los más afectados", la pésima situación en la que han quedado los emergentes y las naciones más pobres aumentará el riesgo de conflictos sociales.

Según ha recordado, los datos del Banco Mundial advierten de que unos 46 millones de personas pueden entrar en las filas de la pobreza.

"Es una realidad que la financiación en los países pobres se irá, lo que afectará dramáticamente al paro, cuyo aumento estará en las raices de disturbios sociales que podrían llegar a amenazar la democracia y, en algunos casos, acabar en guerras", ha enfatizado un preocupado Strauss-Kahn ante gobiernos, empleadores y empleados reunidos hoy en Ginebra.

Para atajar este riesgo, se necesitan "políticas correctas que permitan que el mundo vuelva a caminar, y las necesitamos ahora", ha destacado tras confiar en que la próxima cumbre del G-20 en Londres supere los incumplimientos de las conclusiones de la anterior cita de Washington y "muestren el camino" para la recuperación.

A pesar de esta situación, Strauss-Kahn considera que la recuperación es posible en 2010, siempre y cuando se apliquen ciertos requisitos. Lo más importante, según ha destacado, es que se restaure el sector financiero.

"Entiendo los sentimientos del mundo hacia el sector, porque fue el que provocó todo este lío, pero sin él, las empresas no tendrán recursos, los exportadores tampoco, ni habrá posibilidad de comprar una casa. Un sistema financiero que trabaje correctamente es fundamental para que la economía funcione".

Acto seguido ha sugerido que se estimule la demanda, "porque las políticas monetarias han llegado a su límite", y ha defendido que es esencial la recapitalización de los países emergentes y pobres.

"Durante años esos países vivieron de la entrada de capitales, y ahora tienen déficit y no consiguen financiarse. El FMI va a ayudarlos, pero esa política debe cambiar y se necesita reconstruir el modelo para vivir con menos capital", ha explicado.

El director gerente del FMI realizó esta advertencia apenas una semana después de que la institución que preside haya vuelto a rebajar las previsiones de crecimiento de la economía mundial, hasta una contracción de entre el 0,5% y el 1% en 2009, y a menos de dos semanas para la cumbre del G-20 en Londres.

En este sentido, Strauss-Kahn alertó de que la actual crisis puede arrastrar a la pobreza y al desempleo a millones de personas en todo el mundo, lo que eleva el riesgo de enfrentamientos sociales e incluso de guerra, por lo que demandó una acción de carácter urgente para combatir la crisis.

Fuente: InfobaeProfesional


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El precio de los activos ‘tóxicos’ en EE UU se fijará por subasta

1221690555_extras_ladillos_1_0 Reforma financiera

El programa comenzará con 370.000 millones ampliables a 738.000 y contará con la participación activa del sector privado. – Obama avisa de que este plan no hará llegar el crédito al mercado de la noche a la mañana

ELPAÍS.com / AGENCIAS – Madrid / Washington – 23/03/2009

El departamento del Tesoro ha anunciado hoy un programa de inversiones públicas y privadas que comenzará con 370.000 (500.000 millones de dólares) y podría llegar a 738.000 millones de euros (1 billón de dólares) para la compra de activos tóxicos procedentes del sector inmobiliario con el objetivo deacelerar la recuperación del sistema financiero y sacar al país de la crisis. Además, para evitar que el Estado sobrevalore estos activos, su precio se fijará mediante una subasta entre los inversores privados. En total, se calcula que los bancos de EE UU tienen en sus balances en torno a un billón de dólares en créditos de mala calidad y, según ha anunciado el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, "es inevitable" que el Estado asuma riesgos.

Obama, que se ha mostrado "confiado" en que el plan funcione, no ha tardado en subrayar que, aunque se trata de un elemento crucial en la recuperación, este plan no aumentará el crédito en los mercados de la noche a la mañana. "La buena noticia es que tenemos un elemento esencial más en nuestra recuperación, pero todavía tenemos un largo camino por recorrer y mucho trabajo por hacer", ha comentado ante los periodistas.

En esa misma línea, algunos analistas consultados por la agencia Bloomberg ya apuntan que se tardará un tiempo en ver la verdadera eficacia de este plan, puesto que la reacción de los inversores, en un principio positiva, no está aún garantizada. Sin embargo, las bolsas lo han recibido con optimismo y el Dow Jones de Wall Street lideraba las subidas en los principales mercados mundiales para anotarse cerca de un 4% una hora después de la apertura.

Para financiar el plan, el Gobierno usará entre 75.000 y 100.000 millones de dólares del socorro financiero aprobado en octubre pasado por el Congreso. El plan, ya perfilado por Geithner en varias ocasiones, se concreta a través de la creación de una agencia con el nombre de Corporación de Inversión Pública que combinará recursos provenientes de la Reserva Federal, de inversores privados y de la Corporación Federal Aseguradora de Depósitos, una institución que también es pública.

El proyecto, que se incluye dentro de un plan más amplio conocido como Programa Estatal-Público de Inversión (PPIP, por sus siglas en inglés), nace con tres objetivos principales: "maximizar el impacto de cada dólar proveniente de los contribuyentes; compartir los riesgos pero también los beneficios con los participantes en el fondo provenientes del sector privado y, por último, para evitar que el Estado sobrevalore estos activos, los inversores privados pujarán entre ellos por los créditos y productos financieros devaluados". En este punto, la agencia dispondrá de dos mecanismos asociados, uno para los préstamos y otro para los títulos asociados a los activos inmobiliarios, para gestionar los activos que pasen a sus manos.

Una opción con más ventajas

El Gobierno espera que participen fondos de pensiones, fondos de inversión y otros grandes inversores a largo plazo. El texto difundido por el Departamento del Tesoro (en inglés) señala que la opción escogida y que incorpora a los inversores privados ofrece más ventajas que dejar al sector que se deshaga por sí solo de estos activos de escaso valor ya que, en opinión de las autoridades económicas estadounidenses, esta posibilidad prorrogaría la crisis. Por otra parte, destacan que una actuación en solitario del Gobierno colocaría todo el riesgo que ahora está en poder de los bancos en manos de los contribuyentes.

Este intento ha sido mejor recibido por los inversores que los anteriores planes de rescate, incluido el más importante dotado con más de 800.000 millones de dólares. La semana que empieza va a ser decisiva para definir el plan económico de Estados Unidos a largo y corto plazo. La Casa Blanca se propone presentar en los próximos días una regulación para reescribir las reglas del sistema financiero, para evitar una acumulación del riesgo como la que originó esta crisis yreforzar los poderes de la Reserva Federal. Una hoja de ruta que se espera sirva además de guía para cambiar la arquitectura financiera internacional, que se tratará en la reunión que el próximo 2 de abril tendrá el G-20 en Londres.

Fuente: El País


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Advierten la llegada de una segunda ola de la crisis con grave impacto a nivel global

0222509 Tras el primer golpe de la crisis hipotecaria, llega el turno de una nueva etapa, marcada por la poca capacidad de las empresas para devolver créditos.

En medio de una crisis financiera global sin precedentes, cualquier noticia positiva es una especie de salvavidas en medio del naufragio. Sin ir más lejos, el anuncio de que Citigroup volverá a ser rentable fue el detonante para que las bolsas tuvieran su día de gloria la semana pasada.

Pero son pocos los que compran que la economía global ya está saliendo de la recesión. Es más, para muchos economistas de primer nivel, en los próximos meses, las noticias macroeconómicas en Estados Unidos, y en todo el mundo, serán mucho peores de lo que espera la mayoría.

Ya se sabe que Estados Unidos va a experimentar su peor recesión en décadas. Pero la idea tradicional de que la contracción estadounidense iba a ser breve y superficial –una recesión en forma de "V" , con una recuperación rápida, como las de 1990-1991 y 2001– quedó descartada.

Por el contrario, a la luz de los nuevos indicadores, dicha contracción será, según los analistas, en forma de "U": larga, profunda y de unos 24 meses de duración.

Podría acabar, incluso, siendo más prolongada y transformarse en un estancamiento de varios años en forma de "L", como el que sufrió Japón en los 90.

Sucede que recientes informes sobre las ganancias de las empresas terminaron de convencer a aquellos analistas que aún mantenían cierto optimismo y que proyectaban una caída suave.

En tal sentido, el banco Morgan Stanley difundió un documento en el que considera que el mundo enfrentará una nueva oleada de serios problemas”.

La nueva ola
"Creo que la segunda oleada estará impulsada por la débil rentabilidad de las empresas de todo el mundo y que tendrá un impacto altamente negativo en la capacidad de éstas para devolver los créditos a los bancos y a otras instituciones financieras", señaló Stephen Roach, presidente de Morgan Stanley Asia.

El economista cree que "estamos justo al principio de la segunda ola, que refleja más el impacto del ciclo de los negocios globales que el contagio del mercado de créditos".

La primera oleada se produjo por la crisis de los préstamos "tóxicos" o de alto riesgo, que ha creado una profunda recesión en la economía mundial, señaló Roach desde la sede de la división asiática de la firma, en Hong Kong.

Las perspectivas para este año, según la firma, son poco prometedoras, ya que la recesión no ha tocado fondo. "Creo que 2009 representará el primer año completo de declive del PBI global desde la Segunda Guerra Mundial", vaticinó Roach.

En su informe, Morgan Stanley considera que las principales economías del mundo están todas en recesión, "nunca antes se había vivido una situación así", y el peor momento van a ser los primeros meses de este año, con una ligera recuperación en los tres trimestres siguientes.

A medida que el crecimiento mundial disminuya, también lo hará la demanda de materias primas sensibles a la economía, con la consiguiente corrección de los precios, distorsionados por las burbujas, y de los índices de crecimiento de los principales productores.

Eso hace que las economías emergentes, que dependen de las exportaciones, entren en la ecuación. En efecto, crecieron gracias a burbujas de exportación que, a su vez, dependían de la burbuja de consumo de Estados Unidos. Pero ahora verán como se desacelerá su crecimiento o incluso pueden entrar en recesión, y el desempleo seguirá aumentando a lo largo del 2009.

La recuperación en términos numéricos se puede iniciar a finales de este año, ya que el resultado del último trimestre de 2008 y el actual van a ser desastrosos. "Por lo tanto, estadísticamente, se puede registrar un incremento positivo para el resto del año, pero va a ser efímero", pronostica Roach.

Cómo evolucionará la crisis
La contracción global se prolongará probablemente hasta principios de 2010, pero el principal riesgo en la actualidad es que los masivos paquetes de ayuda que se han puesto en marcha en todo el mundo no logren frenar la depresión económica.

Roach señala que el deterioro de la situación impide que la baja de las tasas de interés genere algún alivio, una situación sin precedentes, y alerta contra las continuas burbujas artificiales de activos por la afluencia crediticia de los paquetes de estímulo, que llevará a una siguiente fase de reducción de préstamos por una especie de efecto "boomerang".

No obstante, Roach se suma a los pronósticos que apuntan a 2010 como el año de la recuperación de la economía mundial, aunque sostiene que ésta será "débil". "A cada recesión sigue una recuperación, pero se tratará de un débil repunte", afirma el economista.

"Creo firmemente que tal repunte, que llegará una vez que se haya tocado fondo, será decepcionante en términos de vigor, por lo que es necesario mantener la prudencia en los próximos tiempos", señala.

Existe consenso en que pasará mucho tiempo antes de que el crecimiento mundial vuelva al ritmo de casi el 5% que tuvo en los cuatro años y medio que culminaron a mediados de 2007. Las conmociones de este tipo son mortales para cualquier economía en particular, y mucho más para el mundo en su conjunto.

Morgan Stanley no es el único pesimista
"Los gobiernos se están durmiendo en los laureles", dijo Nouriel Roubini en una conferencia celebrada en Nueva Delhi, según la agencia Bloomberg.

"Esta recesión puede acabar siendo aún peor", dijo el académico para agregar que "la situación puede mejorarse tomando las medidas apropiadas, como ser que los gobiernos nacionalicen los bancos insolventes, los saneen y se los revendan a los inversores privados".

Roubini dijo que la economía mundial puede contraerse 1% o crecer 0,5% en el 2009, y recuperarse en el 2010 a un ritmo de crecimiento del 1%, lo que efectivamente prolongará la recesión hasta el fin del año que viene.

Las economías de los mercados emergentes reducirán su marcha en forma pronunciada, dijo el economista, y agregó que "ya estamos viendo el comienzo de un aterrizaje forzoso".

Es posible que la economía de China crezca 5% "como mucho" en 2009 después de haber crecido al 10% durante el decenio pasado, dijo Roubini, quien rechazó la teoría del “desacople” de los mercados emergentes.

Precisamente, en otros mercados como Brasil o Corea del Sur, la caída brusca es un crecimiento por debajo del 3%. Los países más vulnerables, como Ecuador, Hungría, Letonia, Pakistán y Ucrania, quizá vivan una crisis financiera total y necesiten un gran volumen de financiación externa para evitar el colapso.

"Se está convirtiendo en un ciclo vicioso entre la demanda, la oferta y el sistema financiero", dijo Roubini, que fue consejero del Departamento del Tesoro de Estados Unidos en el 2000 y el 2001.

Los consumidores y las empresas están reduciendo los gastos para sobrevivir a la recesión actual, "lo cual hace que la contracción sea aún más violenta", dijo el economista. Añadió que aun si hay bancos con activos sanos, no están dispuestos a prestar dinero durante un periodo de descenso económico.

Triple trampa
En los países más ricos, podría producirse una combinación debilitadora de estancamiento económico y deflación, a medida que los mercados de bienes se contraigan cuando la demanda acumulada disminuya.

Esta situación es peligrosa por muchos motivos. Varios bancos centrales se aproximarán tanto a fijar tasas de interés cero que sus economías sufrirán un triple revés: una trampa de liquidez, una trampa de deflación y una deflación de la deuda. Eso desemboca en un círculo vicioso en el que los ingresos y el empleo caen y la demanda cae todavía más.

David Smick, director del magazine The International Economy, considera que si bien Barack Obama llegó a la Casa Blanca con un programa ambicioso, a él y a sus colegas de otros países centrales les esperan enormes sufrimientos.

El primer déficit presupuestario de Obama podría muy bien ser superior a 1,5 billones de dólares. Varios paquetes de rescate y planes de estímulos fiscales aumentarán el gasto, y la contracción económica hará que los ingresos fiscales disminuyan.

La factura de toda esta deuda llegará seguramente antes de 2012. Las tasas de interés de las hipotecas se apresuraron a subir cuando el Tesoro estadounidense presentó su plan de rescate, y los pasivos de la balanza de pagos de la Reserva Federal han aumentado un 100%.

Los mercados financieros prevén que, de aquí a tres o cuatro años, los bancos centrales de todo el mundo se verán obligados a afrontar este incremento masivo de la deuda.

Obama tal vez tendrá que enfrentarse a una pesadilla bancaria con reminiscencias de la que sacudió a Japón en los 90. Hoy, los bancos estadounidenses rebozan de capital (400.000 millones de dólares suplementarios, según las últimas cuentas, en gran parte proporcionados por los contribuyentes), pero no conceden préstamos.

Es un problema como el del huevo y la gallina. Los bancos no prestan dinero debido al debilitamiento de la economía estadounidense y ésta se debilita porque los bancos no prestan. Aparte de nacionalizarlos, hay poco que Obama pueda hacer para obligarlos.

El peligro de depender de las exportaciones
En el resto del mundo, el breve periodo de alegría por el mal ajeno ante los problemas económicos de Washington se ha terminado. Resulta queEuropa estaba seis veces más expuesta a la deuda comercial de riesgo de los mercados emergentes que a las hipotecas basura estadounidenses.

¿Por qué eso es un problema inmenso? Porque las economías en vías de desarrollo se han permitido depender peligrosamente de las exportaciones, al tiempo que vinculaban sus divisas al dólar estadounidense y acumulaban montañas de excedentes de ahorro.

Ese modelo de crecimiento está viniéndose abajo a toda velocidad, a medida que cae la demanda mundial. Pero, si se desmoronan muchos de esos mercados emergentes, el FMI carecerá de los recursos necesarios para organizar operaciones de rescate.

¿El precio de las propiedades ha tocado su piso?
Los valores de la vivienda ya están seguramente a mitad de camino en su regreso al nivel de finales de los 90, cuando comenzó la burbuja. En algunas ciudades de EE UU han vuelto ya casi por completo a ese nivel.

“Ahora bien, nadie puede decir cuándo tocará fondo el mercado exactamente. En cierto sentido, el proceso es una profecía autocumplida. La euforia se acaba y las expectativas negativas hacen que los precios de los activos se derrumben, lo cual, a su vez, parece justificar ese pesimismo”, apuntó Schiller.

Dadas las malas perspectivas de la economía para el año que ha empezado, es posible que los precios de las viviendas sigan cayendo hasta bien entrado 2010, como sugieren los mercados de futuros de Chicago.

Schiller explicó que “la historia nos dice que existe el precedente de un mercado inmobiliario debilitado durante un periodo muy prolongado. Tras el último auge de la vivienda en Estados Unidos, que alcanzó su máximo en 1989, las ciudades tardaron cinco años en tocar fondo. En esta ocasión, los precios están bajando sólo desde hace dos años”.

“Quizá deberíamos mirar con cautela lo que ocurrió en Japón, donde los precios de las propiedades urbanas cayeron durante 15 años consecutivos, entre 1991 y 2006”, agregó el catedrático de Yale.

Para Shiller, hasta ahora, las medidas que se han tomado para resolver esta crisis han prescindido de los principios racionales de las finanzas. “En vez de poner los parches a corto plazo que parezcan necesarios, se debería adoptar una estrategia más estructural, basada en el mercado, como estipular que los valores de las hipotecas siempre estén vinculados a los precios de la vivienda y se ajusten cada mes”, concluyó.

“Gracias a las drásticas acciones del G-7 y otros, el riesgo de una crisis financiera estructural ha disminuido. Pero, por desgracia, lo peor no ha pasado todavía. Este año será difícil. Sólo una actuación muy agresiva, coordinada y eficaz por parte de las autoridades, garantizará que 2010 no sea aún peor de lo que seguramente va a ser 2009”concluyó Roubini.

Rubén Ramallo
©iProfesional.com

Fuente: InfobaeProfesional


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Los ministros de Economía del G-20 se reúnen en Reino Unido para acordar medidas contra la crisis

2009031387casaeuribordef La reunión preparará la cumbre de presidentes y jefes de Estado que se celebrará en Londres el 2 de abril.- Las medidas para reactivar la economía para salir de la recesión enfrentan a la UE y EE UU

AGENCIAS – Horsham (Reino Unido) – 14/03/2009

Los ministros de Economía y Finanzas del G20 y los gobernadores de los bancos centrales han iniciado este sábado hoy su reunión un hotel campestre en el sur de Inglaterra para preparar la agenda de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Londres el 2 de abril. En una breve intervención de apertura, el ministro británico de Economía y anfitrión de la reunión, Alistair Darling, ha asegurado que los ministros deben "organizar y coordinar" sus esfuerzos en la búsqueda de soluciones frente a la recesión económica y ha destacado que lo que decidan "no afectará a un parte del mundo, sino al mundo entero".

La reunión de este sábado, preparatoria de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del próximo 2 de abril, tiene como principal objetivo acercar posiciones entre los miembros del G-20 de cara a presentar una posición de consenso dentro de tres semanas.

El principal escollo lo tienen que salvar la Unión Europea y EE UU -con la posible mediación del Reino Unido-, que aparentemente parten con enfoques muy diferentes sobre cómo reactivar la economía para salir de la recesión. Estados Unidos, con el apoyo de Gran Bretaña, aboga por acordar un estímulo fiscal (equivalente al 2% del PIB global) para aumentar la inversión pública e incentivar la demanda, mientras que Europa, con Alemania y Francia a la cabeza, considera que ya ha comprometido suficiente y rechaza más endeudamiento.

El el ministro británico de Economía y anfitrión de la reunión, Alistair Darling, ha insistido que aunque en los últimos días esta discrepancia se ha visto como un obstáculo a la acción conjunta, no hay divisiones insalvables entre los países, y que, en cambio, comparten la voluntad de tomar medidas para apoyar "a las personas, los negocios y las economías".

Lo cierto es que, al margen del gasto gubernamental, los miembros del G-20 están de acuerdo con muchas de las medidas propuestas por el eje anglosajón para salir de la crisis, como la estabilización del sector bancario, una mayor y mejor regulación del sistema financiero (y contra los paraísos fiscales) y reforma de los organismos multilaterales (pese a que existe una discrepancia sobre la dotación presupuestaria al Fondo Monetario Internacional, FMI). Aunque hay elementos para el consenso -y, sin duda, se intentará proyectar una imagen de unidad-, el Reino Unido se ha esforzado por rebajar las expectativas sobre los resultados tanto de la reunión del sábado como de la de abril.

A parte de esta reunión de los ministros de Economía y también para limar asperezas de cara a la reunión de jefes de Estado, el primer ministro británico, Gordon Brown, con su credibilidad en juego, se ha reunido esta mañana en Londres con la canciller alemana, Angela Merkel, antes de verse el próximo lunes con el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, y líderes del continente africano. Los dos líderes se han mostrado "optimistas" sobre los resultados de la cumbre de jefe de Estado y de Gobierno del G-20 del próximo 2 de abril y han asegurado UE y EE UU lucharán juntos contra la crisis.

Fuente: El País


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Una nueva "cortina de hierro" económica se cierne sobre Europa del Este

Miercoles 11 de Marzo de 2009

Con la caída del Muro, 20 años atrás, los ex países comunistas se lanzaron abruptamente al capitalismo. Tras vivir una luna de miel colmada de ingresos de capitales de Occidente, sus economías caen hoy estrepitosamente. ¿Cuál es el país que más sufre? Riesgos del efecto dominó en la Eurozona

Una nueva

Con la caída del Muro, 20 años atrás, los ex países comunistas se lanzaron abruptamente al capitalismo. Tras vivir una luna de miel plagada de ingresos de capitales de Occidente, sus economías caen hoy estrepitosamente.

Los informes sobre estas economías hablan del fin de una ilusión. Así describen la decepción que se abate sobre los países bálticos, Hungría, Rumania o Ucrania, que ahora ven destruidos sus sueños de riqueza al estilo occidental.

En las últimas dos décadas las naciones ex comunistas participaron del “proceso de convergencia” con la Unión Europea (UE). La idea era que hicieran su reconversión al capitalismo a través de ese bloque.

En virtud de estos cambios, recibieron ingentes sumas de dinero de bancos de Alemania, Austria, Italia y Suecia, entre otros, lo que generó un ciclo de burbuja y plata dulce. El problema es que hoy están al borde del default.

Si algún país de la región cayera, su impacto sobre sus vecinos sería demoledor, como así también para las entidades bancarias que han invertido y prestado fuertemente en Europa Oriental.

En un reciente informe, la consultora Ecolatina expresaba que “existe gran preocupación por la situación de los países de Europa del este y sus implicancias para la dinámica de la Eurozona. Las fuertes devaluaciones de sus monedas y la caída en sus exportaciones trajeron muchas complicaciones, dados sus elevados niveles de endeudamiento en euros”.

Precisamente, durante décadas las crisis recurrentes de los países latinoamericanos tenían parámetros comunes:

  • Abruptas caídas de la paridad cambiaria,
  • Enormes déficits de cuenta corriente,
  • Altísimo endeudamiento en moneda extranjera,
  • Desagradables recesiones.

Hoy los indicadores son los mismos, lo que cambió es la geografía. Lo preocupante es que ésta dejó las fértiles y lejanas tierras del hemisferio sur para instalarse, sin preanuncios, en la misma puerta de la hasta hace poco tiempo vigorosa Eurozona.

Las consecuencias de este conflicto, que aún está en sus etapas iniciales, es que pueden llevar a los países más antiguos de la UE a situaciones extremas, que hoy son imposibles de evaluar, pero que los analistas anticipan que serán mucho más graves de lo previsto, según un reciente artículo publicado por The Economist.

La esencia del conflicto pasa por su acelerado proceso de crecimiento, tras décadas de postergación, que los llevó, al amparo de voluminosas dosis de inversiones extranjeras, aintentar alcanzar estándares de vida occidentales y a la esperanza de que la mayoría podría pronto adoptar la moneda única europea: el euro.

Los críticos argumentan, y con cierta razón, que algunos países europeos del este no estaban preparados para “jugar en primera”, pues han eludido las reformas y no supieron canalizar los billones de dólares recibidos en préstamos para alimentar los booms de la construcción y consumo.

Según The Economist, el colapso en Europa Oriental generaría incluso interrogantes acerca del futuro de la misma Unión. Por un lado, desestabilizaría el euro en países como Grecia e Irlanda, que no están en mejor forma que los demás países de Europa del Este. Por otro, sería una enorme barrera para la expansión futura de la UE.

Estos factores provocarían nuevas dudas acerca de las perspectivas a futuro de los países balcánicos del Oeste, Turquía y varios países de la ex Unión soviética. Las consecuencias políticas podrían resultar aún más graves. Una de las mayores hazañas europeas fue la reunificación pacífica del continente, luego de la caída del imperio soviético.

La región y los países no son lo mismo
Al igual que América latina en los ochenta y noventa, Europa del Este es tratada como una unidad económica, pero cada país es diferente. Se destacan tres grandes grupos:

  • Países que están muy lejos de poder ser miembros de la UE: Ucrania. Los analistas internacionales consideran que una de las salidas sería la de recurrir al FMI, para reestructurar la deuda.
  • Países con tipo de cambio fijo respecto al Euro: el trío Báltico de Estonia, Letonia y Lituania más Bulgaria. Para ellos aconsejan acelerar su camino hacia el euro (cabe recordar que Eslovenia y Eslovaquia ya se han sumado a la moneda común).
  • Países con tipo de cambio flotante frente al euro: La República Checa, Hungría, Polonia y Rumania. La adopción de la moneda no sería una salida válida para estos países, pues no están listos para la dura disciplina de una única moneda, que descarta cualquier futura devaluación. Su inclusión prematura podría debilitar fatalmente al euro.

Pero a medida que sus monedas caen, la gran vulnerabilidad para los polacos, húngaros y rumanos, especialmente, surge de la deuda contraída por las firmas y por los hogares en moneda extranjera, principalmente de bancos extranjeros.

La máxima prioridad para estos países es la de detener el proceso de degradación de sus monedas. La segunda es hacer a los bancos responsables por los préstamos en moneda extranjera que estén teniendo malos resultados.
Letonia ocupa hoy el centro de la escena.

Lo que se está viviendo en países como Letonia, por ejemplo, asemeja a un fin de fiesta, similar al vivido en Argentina en el 2001. Para la consultora dirigida por Rodrigo Álvarez, la situación de ese pequeño país es similar a la que llevó a nuestro país a la crisis que puso fin a la convertibilidad.

“Vale el paralelismo, en muchos casos la situación es similar a la de la Argentina en 2001”, dijo en un reciente informe. Esas mismas palabras son las que utilizó el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, al referirse a dicho país.

Este territorio tiene una población de más de 2 millones y fue bautizado como “tigre báltico” precisamente por su crecimiento económico arrollador, que le permitió ingresar a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1991 y a UE y la OTAN el 2004. Pero ahora se debate entre el desempleo masivo y la incertidumbre.

Letonia conoció un crecimiento del 14% anual de su economía durante años, cebado por el ingreso de euros. Pero ahora, que todo se revirtió, su gobierno es el segundo, después de Islandia, en caer por las movilizaciones populares, en señal de descontento sobre la actual crisis económica y social.

Es que como consecuencia de la recesión mundial y de la dependencia de su economía a los mercados de la UE, que están aplicando medidas proteccionistas, además de la fuja de capitales, su PBI se contrajo un 10,5 por ciento.

“Letonia es un eslabón particularmente débil en el sistema financiero de Europa del Este debido a la sobrevaluación de su moneda y a una gran deuda del sector privado denominada en euros”, publicó a mediados de febrero The Wall Street Journal.

La fuerte devaluación del lat, moneda letona, profundizó la crisis, pues puso en serio riesgo el pago de los créditos otorgados por los bancos europeos. Ante ello, el FMI otorgó un préstamo de u$s9.500 millones, a cambio de que el gobierno aplicara un fuerte programa de ajuste, con rebajas salariales del 25% para los empleados públicos, cierre de hospitales y escuelas y una reducción del presupuesto estatal de alrededor del 40%.

Fue entonces que decenas de miles de trabajadores salieron a expresar su protesta. Algo que no se veía desde la caída del estalinismo en 1991.

Pero la crisis no solo se vive en Letonia. “La moneda polaca se desplomó un 48% frente el euro; la de Hungría cayó un 30% y la de la República Checa un 21 por ciento.

Esta dinámica devaluatoria hace temer que la crisis se exprese como un efecto contagio entre las monedas de la región con reminiscencias de la crisis financiera asiática de fines de los ’90”, escribió The New York Times a fines de febrero.

El peligro de una nueva cortina de hierro
El fracaso de Letonia es una muestra de la fragilidad de las economías de los ex países comunistas y esto ha puesto en guardia a sus dirigentes.

"No deberíamos permitir que el euro se convierta en una cortina de hierro que consigne a los no miembros de la zona a una zona de alto riesgo donde los inversionistas no se animan a entrar", escribió en una columna el primer ministro de Hungría en el diario francés Le Figaro, que fue publicada el miércoles pasado antes de una reunión con el presidente Nicolas Sarkozy.

Similares palabras expresó la primera ministra de Ucrania Yulia Tymoshenko, quien advirtió contra una nueva "cortina de hierro" en Europa, a la vez que consideró que el BCE debería ofrecer acceso al financiamiento en la moneda común a los países fuera de la zona euro.

Los líderes de la Unión Europea se reunieron en una cumbre de emergencia el último domingo en Bruselas, Bélgica, que pareció resaltar las mismas preocupaciones que se supone deben tranquilizar: que la crisis económica mundial ha desatado fuerzas que amenazan con dividir a Europa en campos rivales.

"La Unión Europea ahora tendrá que probar si es una unión para los buenos tiempos o si tiene un destino real de unidad", observó Stefan Kornelius, el editor internacional del periódico alemán Sueddeutsche Zeitung.

"Siempre dijimos que no se puede tener una unión monetaria sin una política fiscal, una política tributaria ni una política conjunta sobre cuáles industrias subsidiar y cuáles no. Ninguno de los líderes es lo suficientemente fuerte para sacar a los otros del lodazal", concluyó Kornelius.

En dicha reunión Alemania rechazó rotundamente un llamado urgente de Hungría para implementar un enorme rescate de los miembros orientales más recientes, y recibió muy poco apoyo de otros países.

En defensa del plan de ayuda, Tymoshenko dijo que en Europa se debería considerar un arreglo similar al empleado por Reserva Federal de EE.UU, que abrió líneas de "swaps" cambiarios, ofreciendo acceso a dólares a naciones como Brasil, México, Singapur y Corea del Sur,

El BCE ya está ofreciendo acceso a liquidez en euros a los bancos centrales de Dinamarca, Polonia y Hungría. Esas naciones están fuera de la zona euro, pero, a diferencia de Ucrania, sí son miembros de la Unión Europea.

Los especialistas hacen distintos diagnósticos sobre este desplome de la Europa del Este. Morsen Hansen, un académico de la Escuela Económica de Estocolmo, y prestigioso experto en países bálticos, suscribe la teoría de la burbuja financiera.

El economista asegura que la política de “convergencia” en la UE se ha evaporado. “Esto va a enseñar, especialmente a los políticos, que la convergencia exige reformas, educación, inversiones sólidas pero que no son fáciles de hacer”, explicó Hansen.

Además, el economista señaló: “Lo más triste de esta crisis es que demostró que Europa del Este continúa siendo pobre y que esto sigue siendo la URSS en muchas actitudes. Se necesita al menos otra generación para tomar distancia”.

Rubén Ramallo
© iProfesional.com

Fuente: INfobaeProfesional


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Premio Nobel Joseph Stiglitz cree que la crisis económica se profundizará

2008040180fondosdefdef "Debemos ver las cosas en perspectiva. Bush estaba paralizado y las cosas empeoraban cada día sin que hiciera nada. Hoy tenemos un paquete mucho mejor que la respuesta de 2008. Pero no es suficiente y la crisis será peor", dijo el premio Nobel.

Aristimuño Herrera & Asociados/AFP

El paquete estadounidense de rescate económico del presidente Barack Obama de más de US$700.000 millones es "mucho mejor que la respuesta de 2008", pero "no es suficiente y la crisis será peor", anticipó el miércoles el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz.

"Debemos ver las cosas en perspectiva. (El presidente George W.) Bush estaba paralizado y las cosas empeoraban cada día sin que hiciera nada. Hoy tenemos un paquete mucho mejor que la respuesta de 2008. Pero no es suficiente y la crisis será peor", dijo Stiglitz en entrevista al diario O Estado de Sao Paulo.

Recordó que "muchos países emergentes se han convertido en víctimas inocentes de la crisis. La ironía es que mientras el gobierno estadounidense daba lecciones sobre reglas e instituciones en los países emergentes, sus políticas eran un fracaso total".

"A causa de eso, la crisis es hoy severa en todo el mundo y países como Brasil van a sufrir de verdad", señaló Stiglitz al diario, que lo consultó sobre la caída de 3,6% de la economía brasileña en el cuarto trimestre del año pasado, la más fuerte desde igual período de 1996, y divulgada el martes.

Alertó además que pese a que "hay un acuerdo global de no recurrir al proteccionismo" muchos paquetes de auxilio "tienen medidas proteccionistas en su base y quien más sufrirá serán los países en desarrollo".

"La realidad es que la Organización Mundial de Comercio es una decepción" porque incluso la conclusión de la Ronda Doha, que negocia la liberación del comercio mundial, "no traería ganancias sustanciales para los países emergentes", manifestó el Premio Nobel.

Por eso, añadió, "los países ricos deben abrir sus mercados unilateralmente para los más pobres del mundo" que "no tienen dinero para relanzar las actividades económicas".

"Muchos emergentes necesitarán ayuda para superar la crisis", y el FMI (Fondo Monetario Internacional) deberá auxiliarlos "sin condiciones", sin exigir "elevar intereses y cortar gastos (públicos)", lo cual "llevó a la recesión", expresó Stiglitz.

Fuente: Banca y Negocios


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Los bancos de EEUU se rebelan contra el TARP: devuelven el dinero del rescate

Los bancos de EEUU se rebelan contra el TARP: devuelven el dinero del rescateMaría Igartua – 11/03/2009

Está resultando que los bancos de Estados Unidos se han dado cuenta de que el programa de compra de los activos tóxicos del Gobierno, más conocido como el TARP, no es la panacea a sus problemas, sino todo lo contrario. Por eso, ya son varias las entidades que se han puesto manos a la obra para devolver a las arcas del estado el dinero que han recibido del fondo de rescate, según publica hoy CNNMoney.

Los ciudadanos norteamericanos no veían con muy buenos ojos que digamos que sus impuestos sirvieran para ayudar al sector financiero a sacarse las castañas del fuego, cuando han sido precisamente sus excesos los que han provocado la mayor crisis desde la Gran Depresión y que se está traduciendo en pérdidas masivas de empleo, embargos hipotecarios y, en definitiva, estar con el agua al cuello para la mayor parte de la población. Por ende, los legisladores, la voz del pueblo en el Congreso, mostraban también su oposición o, cuando menos, sus dudas, al famoso TARP.

Pues bien, ahora son los propios bancos los que se han dado cuenta de que recibir ese dinero les puede hacer más mal que bien y se apresuran a librase del montante recibido por el Tesoro para su salvación. SegúnCNNMoney, IberiaBank, TCF Financial y el Singature Bank ya han anunciado formalmente a la administración sus intenciones de devolver el dinero recibido hasta la fecha, que entre los tres suma un total de 571 millones de euros.

Pero no han sido los únicos. Varias entidades medianas siguen sus pasos como si el dinero del fondo de rescate les quemara las manos y entre los grandes, PNC, US Bancorp, JPMorgan, Northern Trust y Goldman Sachs, han dejado ver su propósito de reembolsar hasta el último centavo lo más rápido que les sea posible.

El motivo de tanta prisa es el siguiente: por un lado, los hay que argumentan que el coste de contar con capital del gobierno en sus balances es muy elevado, cuando los bancos en general se muestran reacios a conceder nuevos créditos mientras continúa el deterioro de la economía y la destrucción de empleo; por otro, algunas instituciones consideran que las restricciones a los bonus y sueldos de sus ejecutivos consideradas en el último plan de estímulo aprobado por el Gobierno no hacen más que dañar la imagen de la firma.

Dos argumentos que tampoco tendrían tanta fuerza como para llevar a los bancos a devolver el dinero recibido para su salvación sino se leyera entre líneas. Lo que realmente temen las entidades norteamericanas es la ‘inestabilidad’ de la ley. Es decir, clausulas posteriores, como la referente a los salarios de la alta dirección, que se vayan añadiendo y que les pueda obligar, por ejemplo, a cubrir una cuota mínima de préstamos al consumo para luchar contra la falta de capacidad adquisitiva de los ciudadanos que está hundiendo el consumo.

“El gran asunto es que las reglas pueden cambiar”, explica en CNNMoney un socio de la firma de servicios financieros Arnold & Portner. Y es que si la polémica de los sueldos sentó a cuerno quemado entre los ejecutivos de Wall Street, próximas medidas pueden resultar aún más dolorosas para los bancos, por eso comienzan a curarse en salud antes de que sea demasiado tarde. ‘Si no hay capital público hacemos de nuestra capa un sallo’, parece decir el nuevo movimiento anti TARP. Al tiempo.

Fuente: Cotizalia