La Economía de los no Especialistas

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“Será que el verdadero objetivo de los ‘planes de recate’ fue salvar a los bancos?”

Harald Schumann, es un periodista Alemán. Él con su equipo está realizando un trabajo consistente en un documental sobre la llamada TROIKA, es decir, FMI, Banco Central Europeo y el Banco Mundial. En una interesante entrevista, deja una no tan velada indirecta a los bancos.

En el decorrer de la entrevista, el periodista dice que la ideia de resolver el problema de la deuda a través de la austeridad, fue un colosal fracaso, ya que ésta es aún más insustentable que antes de la crisis.

Todo el peso de los programas son asumidos por los trabajadores y por los contribuyentes de a pié, encuanto lo que él denomina las élites privilegiadas, que conseguem ocultar su riqueza a través de las offshores, y que en su entender son los mayores responsables de esta crisis sistémica  están consiguiendo lucrarse con los mismo programas de ajustes, poniendo como ejemplo la compra de valiosos activos del Estado a precios de saldo

Ante la pregunta de que si esa es su principal conclusión?, dice que ese  “rescate” errado, ese que apenas salvó a los inversionistas extranjeros, principalmente alemanes de perder en sus malas inversiones, mina a confianza en las instituciones democráticas dos países afectados.

En todo caso, la verdad y esto es mi modesta opinión, la historia económica de estos tiempos debe ser estudiada para corregir los errores del pasado. En nuestra manos está que no vuelva a acontecer. Qué opinan Ustedes?…


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Recomencemos con las Finanzas Personales

apple and booksHace un buen tiempo ya, publiqué un pequeño post dedicado a las personas que intentarían comenzar un proyecto de vida juntas. Matrimonio o no, para mí el vivir y compartir nuestra vida con otra persona asume un reto y responsabilidad sin precedentes no solo en el amor, familia y todo lo demás que ya sabemos, sino también en la economía y finanzas familiar.

Atención!, el amor con hambre no dura. Y en muchos casos esa máxima pareciera ser verdad.

A continuación les damos,algunas sugerencias que ya publicamos, pero que mantienen el auge que tenían en este mundo actual; recuerden que la riqueza no es cuanto dinero hemos acumulado, es la posibilidad de ser “libres financieramente hablando”:

1. Comunicación. Ella es la base de todo

Tienen que tener metas comunes, es imposible que salgan adelante con objetivos disímiles, objetivos que pudieran significar, entre muchos: la casa donde vivir; los hijos que van a tener; los muebles, viajes, salud, enfermendad, etc. Es por ello muy aconsejable hacer un pequeño y modesto plan financiero para buscar la manera de como llegar a esos objetivos comunes, o por lo menos saber si son realistas o no.

2. Ahorrar en la medida de nuestras posibilidades, pero hacerlo

Después de tener los objetivos claros, pues hay que ahorrar para llegar a ellos. No hay que pensar que ellos se lograrán en dos días, pueden ser años, pero por algún lado hay que comenzar, verdad?. No hay que pensar en ahorrar grandes sumas, aunque ellas sean modestas hay que darlas. Muchos expertos sugieren ahorrar entre un 5 y 10% de nuestros ingresos. Yo digo que dependerá de su constancia y de sus gastos.

3.- Tomen en cuenta los Imprevistos

Les puedo asegurar que nunguna inversión es buena sino se cuenta con un seguro que permita minimizar las potenciales pérdidas, sino pregunten a quien sabe. Por ello, sugerimos tener un apartado dinerario  equivalente a algunos meses de nuestro salario (ustedes pueden establecer el número), para los imprevistos; ellos siempre están potencialmente listos para arruinarnos los sueños. De allí que ser cuidadosos permitirá capear el temporal que un imprevisto supone, tales como pudieran ser una enfermedad, accidente vial, etc.

4.- Cuidadito con las deudas fáciles.

Las tarjetas de crédito y los créditos al consumo son un peligro potencial. Si caemos en la tentación, no nos quejemos después cuando veamos como nuestros recursos ser van directo para el pago de esas deudas. Las tarjetas de crédito bien administradas pueden ser una herramienta poderosa o nuestra mejor aliada.

5.- Pensemos en la Educación de nuestros hijos

Si planean tener hijos, también piensen cuántos van a tener y en su educación universitaria. Hay buenos instrumentos financieros que ayudarán en esa tarea.

6.- Cuidado con nuestra vejez ya que no seremos eternos

Si bien a muchos no les gusta la idea llegar a la tercera edad, ésta tarde o temprano nos alcanzará. Por ello sugerimos comenzar a pensar en un plan de retiros que le permitan comodidad financiera para esa etapa. Los gastos en salud con casi seguridad aumentarán, y si no nos protegemos, quién lo hara?.

Estos son apenas algunos tips que queremos compartir con Ustedes. Pero recuerden algo, su activo má s valioso es su inteligencia; si obran con coherencia y constancia, chévere, sino, no le hechen toda la culpa a los demás, Ustedes son los primeros responsables de sus actos.

Saludos


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El consumidor, víctima de gobiernos y empresarios

Excelente, la educación en este tema de las finanzas es mi principal objetivo; es la mejor arma de defensa. Lean este interesante artículo de opinión.

Saludos.

El consumidor, víctima de gobiernos y empresarios

(Créditos: Archivo)

“21/07/2011 03:21:02 p.m. | Boris Ackerman Vaisman.- El mecanismo para defendernos de los abusos del sector privado y funcionarios públicos es la presión social, la defensa efectiva de la verdadera libre competencia
En la línea del frente entre las pésimas leyes creadas por malos gobiernos, en los que funcionarios arbitrarios buscan controlar la vida de las personas, regulando hasta la manera de andar, y algunos empresarios poderosos que solamente se conforman con márgenes astronómicos de beneficios, se encuentra el consumidor, es decir, usted.
Amigo lector, no es sino usted quien termina siendo la víctima que siempre paga los platos rotos, el débil del juego.
Al final de toda la diatriba, tanto el empresario inescrupuloso formal, informal o mafioso, como el funcionario corrupto, terminarán llegando a condiciones perversas para la mayoría. Estas condiciones sin duda traerán enormes beneficios a unos pocos y harán que quien verdaderamente se esfuerza por ganarse el pan de cada día termine pagando por esos beneficios.
Hoy queremos explicarle estos perversos mecanismos.

¿Qué busca el empresario mercantilista?
Muchos empresarios tienden a escudarse en una supuesta libertad de mercado y en la defensa del empleo cuando lo que en realidad plantean son medidas de protección que los dejen multiplicar sus ganancias. ¿Cómo lo hacen? En general, son muchas las prácticas y todas son bastante dudosas desde el punto de vista ético. Algunas de dichas prácticas son la limitación de la competencia, la escasez artificial, los monopolios de sistemas productivos, el control de redes de comercialización (roscas), el acceso a determinados insumos claves, tecnologías o formulaciones exclusivas, etc.
En realidad, todas esas prácticas monopólicas y oligopólicas son mecanismos que buscan lograr que unos pocos se queden con una gran parte de la riqueza que la sociedad genera y, claro está, maximizar los beneficios de esos pocos.
Para eso, individuos con gran afán de lucro se integran en gremios, defienden prácticas que bloquean los cambios en gustos y tecnologías, exigen y luchan de manera despiadada para que no exista verdadera libertad de mercado y aplastan con diversos mecanismos a cualquier competidor que quiera aprovechar las oportunidades causadas por los amplios márgenes que dejan las estructuras poco competitivas.
Si, por ejemplo, surge un nuevo competidor, lo desmeritan, le bloquean su acceso a los mercados, crean modelos en donde se obligue a nuevos entrantes a solicitar permisos y licencias casi imposibles de obtener.
En un medio así, el consumidor termina pagando los platos rotos, al depender de pocos oferentes demasiado costosos.

¿Realmente el regulador nos protege?
Piénselo un poco, si los reguladores nos protegieran, los países con mayores niveles de regulación serían los de mayor nivel de bienestar. Lamentablemente, no es así, mientras más regulaciones existan, peores serán las condiciones de la gente, más se dificultará todo, más se promoverán las nuevas iniciativas y más compleja terminará siendo la vida para el ciudadano común.
El regulador y las regulaciones tienden a impedir transacciones comerciales aun cuando ambas partes estén conformes, a limitar el tránsito de mercancías y a regular en ciertos casos los precios a niveles sin sentido, en los cuales los oferentes simplemente se abstienen de participar en los mercados.
Por otra parte, mientras más herramientas de presión y capacidad sancionatoria posea quien regule o supervise, más posible será que este individuo empiece a forzar al comerciante o empresario y le exija dinero a cambio de eliminar o minimizar sanciones.
Claro está, ese dinero adicional será cargado por el empresario al precio del producto y todos los consumidores terminarán siendo más pobres, mientras que funcionarios inescrupulosos multiplicarán sus haberes.
La particular regulación de los márgenes de beneficios puede tener diversas consecuencias, según el tipo de actividad:
Si se trata de una actividad cuyo margen de beneficio es normalmente mayor al regulado, en el corto plazo quizás el proveedor siga ofreciéndola, pero seguramente evitará realizar nuevas inversiones y claramente el servicio o el bien ofrecido sufrirá una severa degradación.
Si se trata de nuevas actividades o actividades inexistentes, es muy posible que el emprendedor se abstenga de iniciarla sobre todo si su percepción de riesgo es alta y el margen que fije la regulación no es consistente con lo que espera ganarse.
En ambos casos, se reduce el empleo, se deterioran los servicios y no entran al mercado nuevos competidores, todo eso causa el empobrecimiento y la falta de opciones para consumidores, profesionales y personas trabajadoras.
Si ya sabemos que los empresarios pueden ser inescrupulosos y los funcionarios no nos ayudan mucho, entonces ¿qué podemos hacer para defendernos?
El mecanismo para defendernos de abusos de empresarios y funcionarios es la presión social, la defensa efectiva de la verdadera libre competencia, la exigencia en cuanto a estándares de calidad y, claro está, tomar una postura que demande transparencia.
El consumidor debe comenzar a tener un rol activo cada vez más crítico, menos crédulo, debe aprender a abstenerse de consumir si algo está demasiado caro, y además, tiene que denunciar prácticas poco éticas como ventas condicionadas o mecanismos de mercadeo que manipulen o fuercen las compras.
Finalmente, como reflexión, lo correcto es considerar que lo único que protege a la gente y construye sociedades más justas es la competencia, mercados en donde existan muchos oferentes y precios competitivos. Es así como las políticas públicas en vez de ponerles camisas de fuerza a los empresarios, deberían más bien facilitar que nuevos competidores salgan a ofrecer bienes y servicios, incentivándolos con tasas de impuestos más bajas, acceso a créditos, formación, información y facilitando la creación de redes.
En la medida en que el estado se dedique a perseguir y controlar la actividad empresarial, el resultado será el empobrecimiento de los más débiles, la falta de nuevos competidores y la carencia de oferta, con el muy posible enriquecimiento súbito de empresarios y funcionarios inescrupulosos. Si, en cambio, se fomenta la actividad empresarial, toda la sociedad comienza a estar un poco mejor.”

Fuente: El mundo. Economía & Negocios


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El pánico se apoderó de inversores en un día que ya ingresó en la "historia negra" de los mercados

Finanzas, 05 de agosto de 2011


Todo parecía resuelto. Estados Unidos, sobre la hora, le había escapado al default. En Europa se tomaron un respiro, tras haber rescatado a Grecia. Pero los dueños de los capitales olfatean que a futuro las cosas no pintan bien. ¿Cuáles son las razones de fondo que les hacen tener tanto miedo?

El pánico se apoderó de inversores en un día que ya ingresó en la "historia negra" de los mercados

¿Acaso no se había arreglado todo? ¿Estados Unidos no solucionó su default? ¿Grecia no fue rescatada? ¿Qué pasó ahora?

Posiblemente usted -como muchos otros- se esté haciendo esas mismas preguntas, al leer nuevamente que el mundo financiero se desplomó, lisa y llanamente.

Esta vez, como pocas veces en este último tiempo.

A punto tal que el día de ayer ya ingresó en la "historia negra" de los mercados.
Parecía que todos los líderes de Europa y Estados Unidos habían hecho bien los deberes. Y que la palabra crisis global comenzaba a mirarse por el espejito retrovisor.

Pero nada de eso ocurrió.
Tal como anticipara iProfesional.com el mismo lunes -apenas se aprobó en los Estados Unidos la ampliación del techo de deuda- la lectura de los inversores, lejos de transformarse en algarabía, fue dominada por el escepticismo (ver nota: ¿Por qué los inversores le dan la espalda y analistas descreen del acuerdo que se firmó en EE.UU.?).

¿Por qué? Por un razonamiento tan sencillo como preocupante.

Si la principal economía del mundo, que aún no logró recuperarse de la crisis de hipotecas -y que para salir a flote necesita impulsar el consumo de sus habitantes- aprueba un paquete que incluye una fuerte suba de impuestos y recorte de gastos, ¿cómo hará para salir a flote?
La ecuación es sencilla: menos dinero para consumir = menos producción de las empresas = menos creación de empleos = escenario recesivo.

En buen romance, que Estados Unidos haya sorteado un eventual default, no significa que las cosas pinten bien.

Y esta lectura es justamente la que hicieron los inversores.
"Lo peor de todo es que el ajuste que, de alguna manera, se asemeja al aplicado en Grecia, va a convertirse en un salvavidas de plomo para una economía que aún no pudo salir de la crisis", señala Agustín Cramo, experto en mercados internacionales, a iProfesional.com.
"Además, suponer que el resultado fiscal va a mejorar por la suba de los impuestos, en medio de una caída del nivel de actividad, es literalmente soñar despierto", agrega.

En la misma línea argumental, el economista Luis Palma Cane decía: "La teoría y la experiencia indican que si a un país, que está saliendo a flote gradualmente, se le aplican fuertes ajustes, los resultados son nueva recesión, menores ingresos y mayor déficit".

Olla a presión
Y este temor se fue acrecentando con el correr de los días. Hasta que llegó el fatídico jueves 4 de agosto.
Una jornada que quedará en la historia de los "días negros".

No será el primero ni el último. Pero por el simple hecho de sumarse a la lista, ya es un símbolo de que algo no está funcionando a nivel global.

Ya no alcanzan los salvatajes. Ni arrojar al mercado billones de dólares para que la economía global salga a flote.

Los inversores no encuentran demasiadas opciones para refugiar su dinero.

Y ayer hasta se dio la paradoja de que bajó hasta el oro.

Salvo los bonos del Tesoro americano, cayeron todos los activos.
Así, se vieron afectados las principales monedas de países emergentes, acciones, bonos y materias primas.

Se busca líder se busca
Una de los grandes problemas que observan los inversores es la falta de liderazgo político a nivel global.

Es decir, la carencia de algún estadista, que se "ponga mochila al hombro" y marque el rumbo a seguir.

Y los analistas locales e internacionales hacen la misma lectura.
"El problema que vemos días es que los mercados le están imponiendo el ritmo a la política. Y cuando ésta actúa, más que avanzar, retrocede", destaca Sabrina Corujo, de Portfolio Personal.

La experta remarca que "esto se vio antes en Europa y ahora también se da en los Estados Unidos".
Dionisio Corneille, director de la Sociedad de Bolsa que lleva su nombre, coincide con su apreciación: "Las fuertes bajas se explican por una crisis política que se suma a la económica".
"No existe alguien que en este momento pueda tomar el toro por las astas y transmitir confianza, que es lo que está faltando en el mercado", se queja el experto.
En la misma línea, el ex titular del Banco Central, Martín Redrado, asegura que "todo se derrumba porque no hay liderazgo político y porque los motores de la economía mundial se desaceleran".
Al respecto, desde la city porteña la mayoría de los analistas consultados también destaca quegeneró mucha incertidumbre la falta de liderazgo mostrado por Obama, a la hora de encolumnar a los propios congresistas de su partido.

Mariano Peretti, analista de Maxinver, señala que "los inversores perdieron la confianza", al ver cuánto demoró Estados Unidos en llegar a un acuerdo.

Y los expertos remarcan que los dueños de los capitales "olfatean" estas cuestiones, se asustan y actúan en consecuencia.
"Ningún personaje mundial puede brindar esos signos de fortaleza propios de un estadista, que se requieren para calmar el temor de los mercados", sentencia Corneille.
Y esa debilidad que encuentran los inversores en el mandatario estadounidense también la observan del otro lado del Atlántico, precisamente en los países del sur de Europa.

Según Palma Cané, "las turbulencias económicas que atraviesan esas naciones se ven agravadas por un problema político fundamental, que es la falta de gobernabilidad de la Unión Europea".

¿Por qué observan esto? Porque ven una estructura de toma de decisiones pesada -tipo pata de elefante- que debe contar con el consenso de varios países, para resolver problemas que explotan día a día.

"Resulta necesario cambiar de modo urgente la actual metodología por un esquema político flexible, acorde a los tiempos que corren", enfatiza Palma Cané.
Panic Atack
"El mundo entró en pánico. La prueba más contundente es que los únicos que se salvaron fueron los bonos del Tesoro de los Estados Unidos que, en la práctica, se convirtieron en el activo refugio de la jornada. De hecho, hasta el oro cotizó en baja", señala Mauro Gini, economista de FDI Gerenciamiento Patrimonial.
"Lo que vimos el jueves fueron ventas de inversores totalmente atemorizados. Prácticamente se descuenta que Estados Unidos va a caer en doble recesión y el panorama global hará imposible que los países de la Eurozona resuelvan sus rojos fiscales", argumenta Alberto Castillo, analista de Capital Bolsa.

Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso, coincide en que "existe una crisis de confianza. Los inversores entienden que hay muchas deudas por saldar y que eso limitará lacapacidad de crecimiento de los países".
"El mundo, que salía de la crisis con 3 motores (EE.UU., Alemania y China), hoy tiene sólo uno y con los chinos pisando el freno para contener la inflación", declaró el experto Eduardo Levy Yeyati.
¿Otra vez…recesión?
Las caídas que se dieron ayer asombraron por su magnitud a analistas e inversores del mundo.

Fueron como una suerte de tormenta, de las peores, que arrasó con todo lo que encontraba a su paso. Ningún activo de los importantes, salvo uno, quedó en pie.

¿Hubo algún hecho en particular? Ninguno que justifique semejante derrape.

O mejor dicho uno. La creciente sensación de que la economía mundial se encamina a unanueva gran recesión.

"De pronto, se puso todo muy feo. No por alguna cuestión específica, sino por la sensación de que el miedo a la recesión global se apoderó de los mercados", afirma Corujo.
"Estamos en la primera fase de un ajuste vinculado con la sustentabilidad de la deuda de algunos países, como Italia, y con el débil crecimiento en Estados Unidos", comenta Enrique Alvarez, analista de Latinoamérica en Idea Global.

"Ahora creemos que existe una mayor probabilidad de una recesión en Estados Unidos a partir del próximo año", señala la economista Michelle Meyer, de Bank of America Merrill Lynch.
Para Yeyati, ese país "bien podría convertirse en un Japón, con crecimiento, inflación y tasas por el piso por varios años. Esta situación pondría en jaque el crecimiento del restodel mundo".

Declaraciones explosivas
El jueves, tanto analistas como inversores estaban pendientes de las declaraciones del presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, quien finalmente reconoció una desaceleración en el crecimiento de la zona del euro.

Con sus dichos el funcionario "dilapidó" las esperanzas de los inversores, que creían que se iba a referir a que el organismo iba a "dar una manito" comprando deuda e Italia y de España.

Pero Trichet no acusó recibo de esta cuestión.

El efecto sobre las bolsas europeas fue "letal". Todas cayeron en forma notoria (el principal índice de referencia se derrumbó como no se veía desde el 2009).

Las bolsas de Madrid y Paris descendieron cerca de un 4 por ciento.

Para tener una idea de la magnitud de la corriente vendedora de acciones de esta semana, la misma borró más de 400.000 millones de euros de capitalización de mercado de los índices líderes de Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, España y Holanda, el equivalente a casiuna vez y media el producto bruto de Argentina, para dar un ejemplo.
Pero el shock también se extendió a América latina.

El Merval fue uno de los más afectados, con un derrumbe del 6 por ciento.
"La bolsa local mostró un fuerte descenso, producto del temor global a un freno en las tasas de crecimiento de Estados Unidos", remarca Francisco Marra, operador de Bull Market Brokers Sociedad de Bolsa.

Pero el Bovespa de San Pablo no se quedó atrás, pues se precipitó un 5,75%, sumando así su cuarta sesión consecutiva de caídas.

Los bonos del Tesoro, único refugio
Toda esta histeria colectiva actuó como detonante para que se disparara la demanda de losbonos del Tesoro.

¿Cuánto pagan? Ahora su tasa de interés se ubica en un 3,83% (venían ofreciendo 3,9 por ciento).

Su rendimiento no había caído tan bruscamente en una sola semana desde el peor momento de la última crisis financiera global.

"Esta suba de los precios y el desplome de su rentabilidad, expresa sin medias tintas, la pérdida de esperanza de una recuperación del crecimiento de la economía estadounidense", consigna Agustín Cramo.

El "diluvio" se llevó todo
En el mercado de divisas también se notó la fuerte volatilidad.

El euro se depreció y se ubicó en los u$s1,412 frente a los 1,43 en los que abrió la rueda. Pero no fue el único.

En América latina, el real brasileño se depreció hasta un 1,6% (a 1,5850 unidades por dólar) y el peso chileno cayó a 462,60.

Las materias primas tampoco salieron indemnes: ni los futuros del maíz, ni la soja. En tanto, el petróleo se desplomó un 5%

Hasta el oro, la gran estrella de todo este tiempo, que no paraba de marcar récord, sucumbió.

Su cotización cayó u$s30 dólares por unidad, casi un 2 por ciento.

En este contexto, todo indica que existe una letra que resume el rumbo que seguirá la economía global: la "W".

Esto es, caída, recuperación, caída y una posterior recuperación.

Pero para que esto último se dé, el mundo busca un líder. Un estadística que marque el rumbo y que, por ahora, no aparece.

Fuente: InfobaeProfesional


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Impotentes ante la Recaída

REPORTAJE: Primer plano

La debilidad de la economía reaviva el temor a una nueva recesión en Europa y EE UU

J. P. VELÁZQUEZ-GAZTELU 07/08/2011

trabajandoHubo un momento, hace ahora un año, en que parecía que la pesadilla terminaba. Aunque lentamente y de forma desigual, las economías de los países desarrollados volvían a crecer, y las medidas de estímulo adoptadas con tanto esfuerzo por los Gobiernos para salir de la recesión comenzaban a dar sus frutos. ¿Recuerdan los brotes verdes? Todo ello parece ahora un espejismo. Casi de repente, la economía mundial ha comenzado a dar de nuevo señales de extrema debilidad a ambos lados del Atlántico. El enfermo ha recaído, y la esperada recuperación se aleja.

Más allá de las dudas sobre la solvencia de España e Italia y de las disputas sobre fiscalidad en el Congreso de EE UU, la cuestión más preocupante es la incapacidad de los países llamados ricos para crear empleo y volver a crecer. Hace tan solo unas semanas a muchos le hubiera parecido una insensatez pronosticar una nueva recesión en Europa o en EE UU. Ahora, hasta los más optimistas coinciden en que estamos en el peor momento desde 2008.

"El segundo trimestre ha sido bastante peor que el primero en la eurozona", afirma Marie Diron, directora macroeconomía europea de Oxford Economics. "No es probable que los países centrales de la unión monetaria, como Alemania o Francia, caigan en recesión, pero sí lo es en economías periféricas como España o Italia, especialmente si la crisis de la deuda empeora".

Eurostat no difundirá hasta el 16 de agosto los datos oficiales del producto interior bruto europeo, pero los expertos apuntan ya que la economía sufrió un brusco frenazo en el segundo trimestre, comparado con el crecimiento del 2,5% interanual registrado entre enero y marzo. La propia Comisión Europea pronostica que el dato estará en torno al 1,5%.

Elwin de Groot, economista-estratega de Rabobank, subraya que la ralentización de la actividad en Europa debe analizarse en el contexto de una recuperación lenta y difícil tras una crisis financiera de enorme magnitud. "Estamos saliendo de una recesión profunda y, desde ese punto de vista, ya esperábamos una recuperación muy modesta. Seguimos en ese escenario". Los pobres datos de crecimiento de España e Italia conocidos el viernes, señala De Groot, confirman esa tendencia.

En EE UU, el panorama es aún peor que en Europa. La primera economía mundial ha crecido en los últimos seis meses apenas un 0,8% en términos interanuales, un ritmo claramente insuficiente para crear empleo. El consumo sigue sin remontar y la producción industrial está estancada. La tasa de paro, que lleva 30 meses por encima del 8%, está en el 9,1%. Este dato, difundido el viernes, fue algo mejor de lo esperado, pero ayudó poco a rebajar el pesimismo. El semanario The Economist cifra en un 50% las probabilidades de que EE UU entre en zona negativa en los próximos seis meses.

David Lis, responsable de renta variable de Aviva Investors en Reino Unido, reconoce que hay razones para estar preocupados ante las perspectivas del crecimiento económico mundial, pero precisa que los inversores no deben lanzarse a vender a toda prisa: "No estamos en 2008, y muchas empresas tienen una salud mucho mejor que cuando cayó Lehman Brothers. Habrá una reducción de los beneficios, pero las perspectivas de dividendos siguen siendo buenas".

¿Qué ha ocurrido para que la situación se haya deteriorado tanto y tan rápido? Nouriel Roubini, profesor de la Universidad de Nueva York, apodado Doctor Catástrofe por sus oscuros presagios, avisaba hace unos días en su cuenta de Twitter que las autoridades, tanto políticas como monetarias, se han quedado sin munición para combatir la crisis. Los tipos de interés están en niveles históricamente bajos (cerca del 0% en EE UU y en el 1,5% en la zona euro). Los Gobiernos, enormemente endeudados y bajo tremenda presión de los mercados, recortan gastos y aplazan inversiones que serían de gran ayuda para reanimar la actividad. Los bancos no prestan dinero porque ellos mismos no tienen nada fácil acceso al crédito. Muy castigadas por la falta de préstamos y la debilidad de las ventas, las empresas recortan plantillas y rebajan sus expectativas de beneficios. Y los ciudadanos, agobiados por las hipotecas y alertas ante la posibilidad de perder su empleo -si no lo han perdido ya-, limitan el consumo a lo imprescindible. Ya lo dijo el propio Roubini en una entrevista publicada por EL PAÍS en octubre pasado: "Vienen años dolorosos por la resaca del alto endeudamiento público y privado en el mundo rico. La buena noticia es que podemos evitar una recaída en la recesión. La mala es que no se puede hacer mucho más que eso".

Nadie tira del carro. Japón lleva dos décadas perdidas y esta semana ha tenido que intervenir en los mercados de divisas para depreciar el yen, cuya fortaleza perjudica sus exportaciones y le impide crecer. Incluso China e India, hasta ahora inmunes a todo mal, están empezando a notar el impacto de la crisis de la deuda en los países desarrollados, principales consumidores de sus productos.

Los datos más recientes hablan precisamente de una enorme debilidad del consumo en Europa y EE UU. Las ventas al por menor cayeron un 0,3% entre abril y junio en la Unión Europea frente al periodo anterior, tras haber disminuido un 0,2% en el primer trimestre.

Son pésimas noticias para las empresas. Según el estudio difundido el miércoles por la firma Markit Economics, el sector privado está prácticamente estancado debido a la ralentización de la actividad industrial en Alemania y Francia. Además, el índice Ifo de confianza empresarial en Alemania -la economía europea que menos ha sufrido en los últimos meses y en la que siguen puestas las esperanzas de recuperación- cayó bruscamente en julio.

Otro síntoma inequívoco de recaída en la actividad económica es la bajada del precio del petróleo. El crudo Brent ha bajado un 10% en dos semanas, hasta los 108 dólares por barril.

La marcha de los mercados de valores tampoco augura nada bueno. El Dow Jones, principal indicador de la Bolsa de Nueva York, ha caído casi un 10% en un mes; el Eurostoxx, más de un 16%, y el Ibex, un 15,8%. Esta semana ha sido la peor para las Bolsas europeas desde el primer rescate a Grecia, en mayo de 2010.

¿Cómo es posible haber caído de nuevo en este agujero? Los expertos coinciden en una cosa: la indecisión de los líderes de la Unión Europea y las disputas entre demócratas y republicanos en EE UU han puesto en tela de juicio la capacidad de los políticos para defender el interés común y han sembrado la incertidumbre en los mercados. "Todos estamos a la espera de las decisiones políticas", dice Marie Diron, de Oxford Economics en conversación telefónica desde su oficina de Londres. "No hay motivos para que las primas de riesgo de España e Italia hayan subido tanto. Lo que de verdad pone nerviosos a los mercados es la falta de voluntad política para poner fin a la crisis y salvar al euro".

De Groot, de Rabobank, está de acuerdo. Cree que los líderes europeos acertaron al llegar a un acuerdo, el 21 de julio, para rescatar a Grecia, pero precisa que están tardando demasiado en presentar una hoja de ruta para reforzar el fondo de rescate europeo. "Hay un vacío político", agrega el economista holandés desde Utrecht. "Los mercados no saben qué esperar".

Paul Krugman, premio Nobel de Economía y profesor de Princeton, ofrece un remedio keynesiano para salir de la crisis: aumentar la inversión pública para crear empleo, aprovechando que los tipos de interés siguen siendo históricamente bajos. Gastar hoy para recoger mañana, aun a pesar de que el déficit público crezca. Otros siguen insistiendo en recetar austeridad ante todo; confían en que los mercados recuperarán la confianza una vez que los Gobiernos hayan puesto sus cuentas en orden.

Roubini, uno de los pocos economistas que pronosticaron la crisis financiera de 2008, cree que el BCE debería haber bajado los tipos de interés para ayudar a España e Italia a salir del atolladero. El Banco Central Europeo, que no tocó los tipos de interés en su reunión del pasado jueves, ha subido dos veces el precio del dinero este año a pesar de la debilidad de los datos de la eurozona. Su presidente, Jean-Claude Trichet, insiste en que su objetivo es frenar la inflación, actualmente del 2,5%, para acercarla a su objetivo del 2%.

¿Y los países emergentes? China sigue creciendo a un ritmo espectacular, pero ha comenzado a notar que los europeos y estadounidenses tienen el cinturón apretado. No es que el país asiático corra el riesgo de entrar en crisis, pero su economía empieza a perder fuelle. Sea como sea, todo indica que las grandes economías van a tardar en recuperar la prosperidad perdida, y que mientras tanto seguirán perdiendo poder e influencia en favor de naciones emergentes como China, India, Rusia o Brasil. El reequilibrio de fuerzas se acelera.

Fuente_ El País (España)


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REPORTAJE: La difícil salida de la crisis

No recaemos. Salimos a cámara lenta

Los últimos datos anticipan una recuperación muy lenta, pero no una segunda recesión

CLAUDI PÉREZ / SANDRO POZZI – Madrid / Nueva York – 29/08/2010

200809226ahorrosinternetdef "La codicia es buena", decía Gordon Gekko en Wall Street. Esa película se estrenó en plena resaca del crash de octubre de 1987 y su secuela está a punto de llegar a los cines, de nuevo en plena resaca -en esta oportunidad, de la Gran Recesión-, aunque con una diferencia: de aquella crisis bursátil que apenas afectó a la economía real se salió a toda velocidad.

"La codicia es buena", decía Gordon Gekko en Wall Street. Esa película se estrenó en plena resaca del crash de octubre de 1987 y su secuela está a punto de llegar a los cines, de nuevo en plena resaca -en esta oportunidad, de la Gran Recesión-, aunque con una diferencia: de aquella crisis bursátil que apenas afectó a la economía real se salió a toda velocidad, mientras que ahora van ya tres años y aún queda tormenta para rato. Cada vez que empieza a escampar, los mercados sorprenden con un giro brusco, normalmente sin datos sustanciales que expliquen ese cambio de tendencia. Así ha sucedido esta misma semana. Pero una cosa está clara: con o sin buenas razones, vuelve el pesimismo. Y vuelve desde el lugar donde empezó todo, EE UU.

Hace unas semanas la economía estadounidense iba viento en popa, las pruebas de esfuerzo a la banca europea permitieron controlar los incendios en el mercado de deuda y Alemania sorprendió con un crecimiento sensacional que parecía augurar una recuperación más rápida en Europa. Ese estado de ánimo se ha esfumado. El optimismo (probablemente demasiado tempranero) ha devenido estos días en dudas, en una vuelta a la desconfianza, con algunos signos de alarma en los mercados financieros.

El que iba a ser el verano de la esperanza se está convirtiendo en el del miedo a que EE UU tropiece, vuelva a caer en la recesión y se lleve por delante la recuperación en todo el mundo. Ante tanta incertidumbre, el cónclave en Jackson Hole (Wyoming, EE UU) de economistas y banqueros centrales internacionales ha cobrado especial relevancia, con un mensaje de nubes y claros. "Esta crisis durará casi 10 años en los países más endeudados -tanto EE UU como España están entre ellos-, y apenas llevamos tres desde que estalló", explicó en una entrevista con este diario Carmen Reinhart, de la Universidad de Maryland, que defendió esa tesis en uno de los trabajos más destacados del aquelarre de Wyoming.

La economía norteamericana perdió vigor en el último trimestre, y eso ha funcionado como un lastre para unos mercados con tendencia a sobrerreaccionar. Pero la media docena de expertos consultados para este reportaje se muestran partidarios de poner sordina al alud de datos que a diario causan movimientos súbitos en las Bolsas. Brad DeLong, profesor de Berkeley y ex asesor de Bill Clinton, aseguró desde California que es el momento de relativizar: "La gente era excesivamente optimista hace tres meses, y ahora estamos más cerca de entender lo seria que es la situación actual". Ha habido malas noticias, "pero no hay que olvidar que la recaída en la recesión no es el escenario más probable en EE UU, y que el último PIB alemán es alentador", añade.

Cobra fuerza el convencimiento de que la salida del túnel será a cámara lenta. "La previsión más fiable era y es una recuperación inusualmente lenta, anémica, especialmente en los países más endeudados", dispara por teléfono el economista Paul Romer desde Stanford. Eso incluye a EE UU, a España, a Reino Unido, a Irlanda, a un buen puñado de economías posburbuja. La única sorpresa de los últimos tres años es la rápida recuperación de Asia, debido a la política anticíclica de China, que probablemente ha puesto en marcha las mejores medidas anticrisis del mundo, quién lo iba a decir hace unos años. "Países como Alemania, capaces de exportar a Asia, sacaron provecho de ese crecimiento: los Gobiernos y los analistas sobrerreaccionaron a esa noticia y pensaron que la salida de la crisis podía ser más veloz. Pero no. La historia demuestra que se sale muy lentamente de las recesiones que están acompañadas de crisis financieras, como esta", remacha Romer.

Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal (Fed), dio un mensaje parecido en Jackson Hole, en el discurso estelar del simposio, que echó la persiana ayer. La recuperación, reiteró, será "modesta". "El que espere más que eso se equivoca", añadió el presidente de la Fed de Kansas, Thomas Hoening. EE UU lleva creciendo un año, desde julio de 2009. Pero el ritmo de la recuperación ha perdido vigor de forma significativa durante los últimos seis meses. ¿Va entonces la economía de nuevo hacia abajo?

En la calle, con 14,6 millones de parados y otros 2,4 millones que ni siquiera buscan empleo en la situación actual, la respuesta parece ser afirmativa. En EE UU hay también 8,5 millones de personas que no tienen más remedio que trabajar a tiempo parcial, lo que se traduce en menos ingresos. Y 40 millones de personas con bajos recursos que acuden a las ayudas públicas para poder comer, a los conocidos food stamps: para todos ellos, la vida es una especie de depresión contenida. Tampoco hay buenas noticias para las empresas, que ven cómo la demanda vuelve a bajar. Ni en el sector de la vivienda, donde las ventas avanzan al menor ritmo en cinco décadas. Mark Zandi, de Moody’s, opina que el riesgo de una recaída es "incómodamente alto". Goldman Sachs hablaba hace unas de semanas de un 20% de posibilidades. El gurú Nouriel Roubini eleva esa cifra al 40%.

Fuera de EE UU las dudas son similares. "La década anterior a la crisis no fue normal. O sea que la crisis también puede ser anormal en los países que más deuda acumularon. Algunos de los europeos -y desde luego EE UU- van a sufrir un proceso doloroso de vuelta a niveles normales de endeudamiento, que puede llevar siete años", señala Reinhart. Juan Ignacio Crespo, de Thomson Reuters, asegura que eso no supondrá una recaída en la recesión -la famosa double dip-, al menos por ahora. "Pero sí en un crecimiento débil durante mucho tiempo, con fases de algo más de aceleración y otras de caídas durante años, que más adelante -en un par de años- sí podrían convertirse en una doble recesión", señala. "Pero es que en todas las grandes crisis ese ha sido el patrón de comportamiento", declara. Para José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, la clave es la política económica: tanto el papel de los bancos centrales como el de los Gobiernos, enzarzados en el debate entre austeridad o nuevos estímulos. "En EE UU hay polémica acerca de una tercera ronda de estímulos. En Europa ya nadie habla de eso, pero no hay que olvidar que las medidas de austeridad de Alemania, por ejemplo, no entran en vigor hasta 2012. En los países que no han tenido más remedio que adelantarse, como España e Irlanda, la situación ha mejorado pero vienen trimestres complicados. La recaída o no en la recesión dependerá de lo que tire el sector exterior", apunta.

Los mercados están nerviosos. Y los analistas también: esta misma semana Wall Street llegó a bajar por una sentencia que obliga a Hacienda a rehacer 20.000 liquidaciones de IVA, según Bloomberg, pese a que el Gobierno español asegura que eso no supondrá ningún coste. "Hay mucho nerviosismo, cualquier mala noticia genera inquietud. Y sin embargo nada ha cambiado: sigue habiendo un foco de potenciales problemas con la deuda pública y en algunos sectores financieros, como el irlandés o el español. Pero eso no tiene por qué afectar la dinámica de la recuperación, que será anémica pero al fin y al cabo es recuperación", apostilla Antonio García Pascual, de Barclays Capital.

Entre "la codicia es buena" que pronunciaba Gordon Gekko en Wall Street y lo que decía el personaje de Charlie Sheen, "el dinero es una maldición", debería haber un término medio. Entre los accesos de optimismo y ese movimiento pendular hacia el pesimismo, también. Pero ni los banqueros ni los Gobiernos ni los economistas ni los mercados acaban de encontrarlo.

Fuente: El País