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El Fondo Monetario Internacional señala las 10 mayores crisis bancarias

CNNExpansión

FMI

La economía mundial parece acostumbrarse a las crisis financieras, de hecho desde 1970 estos fenómenos han sido recurrentes en más de 42 ocasiones en 37 países.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) identificó 124 crisis de actividades bancarias sistémicas durante el periodo 1970 a 2007.

En la siguiente lista presentamos las mayores crisis bancarias medidas a través de su costo fiscal como porcentaje del Producto Interno Bruto del país en que sucedió la debacle como la que hoy vive Estados Unidos.

Entre las principales causas de las crisis financieras, en FMI identifica una combinación de políticas macroeconómicas insostenibles (como déficit en cuenta corriente y deuda pública insostenible), auges excesivos del crédito, fragilidad en el balance de las instituciones, y parálisis de las políticas económicas.

Las crisis financieras suelen ser perjudiciales para el crecimiento económico y contagiosas como es el caso de la que hoy vive Estados Unidos que impacta en los mercados mundiales.

Las crisis financieras del pasado han llevado economías afectadas en recesiones profundas y revocaciones agudas de la cuenta corriente.

Indonesia (1997)

El costo fiscal de esta crisis financiera alcanzó el 56.8% de su Producto Interno Bruto (PIB), la expansión de este sismo financiero tuvo efectos hasta mayo de 2002, cuando el Banco de Indonesia había cerrado 70 bancos y nacionalizado13 instituciones de un total de 237.

Los préstamos oficiales para el rescate del sistema bancario eran estimados en 32.5% de los préstamos totales en el pico de la crisis.

Argentina (1980)

Con un costo fiscal del 55.1% del tamaño de su economía anual en marzo de 1980 la falta de pagos obligó a un gran número de instituciones financieras a confiar pesadamente en la ayuda económica del Banco Central ante la ola de retiros masivos de depósito. Las instituciones que entraron en crisis incluyeron el banco de inversión más grande y el segundo mayor banco comercial privado.

Se liquidaron o fueron sujetas de control estatal más de 70 instituciones (que mantenían el 16% de activos de la banca comercial y el 35% de activos de las compañías de finanzas).

Jamaica (1997)

La pequeña isla de las Grandes Antillas sufrió hacia finales de la década de los 90 un colapso financiero que le costo apoyos fiscales equivalentes al 43.9% de su Producto Interno Bruto (PIB).

El colapso inició en 1994 cuando algunas de las actividades bancarias del Grupo Blaise, una de las principales compañías de la Isla fueron cerradas.

En 1996, FINSAC, una agencia financiera del gobierno, tuvo que respaldar a cinco bancos, 5 compañías de seguro de vida, 2 sociedades de crédito a la vivienda, y 9 bancos mercantiles. El gobierno recapitalizó a 21 instituciones cuyo costo se calculó al año 2000 en 44% del PIB.

Chile (1981)

La segunda crisis bancaria del país sudamericano tuvo mayores costos que la de 1976, al alcanzar el 42% del tamaño anual de su economía.

Antes de fin de 1981, un período de expansión de seis años terminó precipitadamente.

Las altas tasas de interés internacionales, una recesión mundial, precios del cobre más bajos, y un corte precipitado del crédito extranjero hacia América Latina empujaron Chile en una crisis económica costosa.

Los problemas se agravaron por prácticas financieras falsas entre los bancos, que cuyos préstamos en cartera vencida se extendieron de un 12 hasta un 45% del total.

El sistema financiero chileno fue afectado en dos etapas. La Primera de 1981-82 incluyendo 11 liquidaciones (bancos y compañías de finanzas), donde protegieron a todos los depositantes. La segundo en 1983, cuando tras las liquidaciones de instituciones los depositantes domésticos solo fueron compensados parcialmente. Mientras que a los acreedores extranjeros que les fueron ofrecidas las mismas remuneraciones, amenazaron con cortar líneas de crédito comercial y fueron reestructurados en última instancia bajo deuda exterior.

Turquía (2000)

Los bancos tenían una alta exposición al gobierno a través de grandes tenencias de bonos públicas, alto riesgo de inversión y tipo de cambio débil, haciéndolas altamente vulnerables al riesgo de mercado.

En noviembre de 2000, los créditos interbancarios a algunos bancos que sostenían el papel de gobierno de largo plazo fueron cortados, forzándolos a liquidar esas posiciones lo que causó una caída brusca en el precio de tales bonos, provocando una revocación en los flujos de capital, aumentos en tasas de interés, y declinación en el valor de la moneda.

Dos bancos se cerraron y 19 bancos fueron intervenidos por el fondo de seguro de depósito de ahorros lo que costó a los contribuyentes el equivalente al 32% de su PIB.

Macedonia (1993)

El gobierno del país de Europa del Este, antes Antigua República Yugoslavia de Macedonia asumió el control la deuda exterior de los bancos y cerró el segundo mayor banco. Los costes de rehabilitación del sistema bancario, obligaciones por asumir la deuda exterior, y las responsabilidades respecto a las obligaciones de divisas, y eventualidades congeladas en los bancos se estimaron en un costo fiscal equivalente al 32% de su Producto Interno Bruto, similar al costo de la crisis en Turquía.

Uruguay (2002)

Las instituciones afectadas explicaron el 30% de activos financieros y los bancos insolventes explicaron el 20% de los depósitos financieros del sistema financiero del país sudamericano. Los uruguayos pagaron alrededor del 31.2% de su Producto Interno Bruto por el rescate de sus sistema financiero.

Corea (1997)

Ni el tigre asiático se ha salvado de una crisis financiera. La devaluación del baht tailandés en julio de 1997, el contagio regional subsecuente, y del desplome de la bolsa de Hong Kong envió ondas expansivas al sistema financiero coreano. El tipo de cambio de Corea seguía siendo ampliamente estable hasta octubre de ese año.

Sin embargo, el alto nivel de la deuda a corto plazo y el bajo nivel de reservas internacionales hicieron a su economía cada vez más vulnerable a los cambios en el sentimiento de los mercados. Mientras que su macroeconomía continuaba siendo favorable, el crecimiento en el los problemas en el sector financiero y en los grupos industriales caía cada vez más en dificultades para los bancos que otorgaron préstamos a corto plazo.

Hasta mayo de 2002, cinco bancos fueron forzados a salir el mercado a través y otras 303 instituciones fueron afectadas (215 eran uniones de crédito); otros 4 bancos fueron nacionalizados.

República Dominicana (2003)

El país americano sufrió la debacle de su sistema financiero en 2003 cuando el Banco Central asumió el control de BanInter (Banco Intercontinental) tras la bancarrota declarada en mayo y disuelta en julio.

Las responsabilidades de la institución se excedieron en activos por 55,000 millones de pesos (2,200 millones de dólares) y el 15% del Producto Interno Bruto.

El Banco Central había proporcionando liquidez a Baninter desde septiembre de 2002. Otros dos otros bancos, Bancrédito y Banco Mercantil también fueron apoyados con liquidez. En total el costo fiscal alcanzó el 22% de su Producto Interno Bruto.

Ecuador (1998)

En la nación sudamericana cerraron a siete instituciones financieras, explicando 25-30% de activos de actividades bancarias comerciales, entre 1998 y 1999. En marzo de 1999 los depósitos de banco fueron congelados por seis meses. Antes del enero de 2000, el gobierno había cerrado 16 instituciones financieras que explicaban el 65% de los activos.

Todos los depósitos fueron desbloqueados antes del marzo de 2000. Los contribuyentes ecuatorianos pagaron un costo equivalente al 21.7% de su Producto Interno Bruto.

México (1994)

De 34 bancos comerciales en 1994, nueve fueron intervenidos y 11 participaron en el programa de la recapitalización y compra de cartera vencida. Los nueve intervenidos representaban el 19% de los activos financieros del sistema y fueron declarados en insolvencia. Antes de 2000, el 50% de activos de los banco fueron sostenidos por los bancos extranjeros, ahora las filiales extranjeras controlan más del 85%.

El costo total del rescate, que aún se liquida, alcanza los 550,000 millones de dólares, según las auditorías del Congreso mexicano.

Sin embargo, el FMI estima que el costo fiscal en la mitad de la década pasada equivale al 19.3% del Producto Interno Bruto.

Eslovenia (1992)

Dos tercios del sistema financiero del país de Europa central fueron reestructurados ante una crisis cuyo costo fiscal en proporción al Producto Interno Bruto alcanzó el 14.6%.

Estados Unidos (2007)

La peor crisis financiera de Estados Unidos podría representar el monto nominal más alto de la historia para rescatar a un sistema financiero, 700,000 millones de dólares. Sin embargo el costo fiscal en proporción al Producto Interno bruto alcanzaría el 5 o 6% del Producto Interno Bruto.

A la fecha las principales víctimas del desastre financiero estadounidense son las hipotecarias, además de los bancos de inversión, de las 10 instituciones de este tipo que existían hace una década hoy solo sobreviven dos.

El presidente George Bush se enfrenta a un Congreso que ha rechazado en primera instancia su plan de rescate, después de que pretende comprar cartera vencida a cambio de acciones a las cientos de instituciones financieras cuyos balances las ponen en riesgo de quiebra y de poner en peligro el patrimonio de los estadounidenses.

Fuente: CNNExpansión

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En el mundo financiero "post Lehman" ya nada será igual

Martes 30 de Septiembre de 2008

Septiembre de 2008 quedará en la historia de las finanzas mundiales como el mes en el que prácticamente desapareció la banca de inversión en los EE.UU. y con ello un paradigma que gobernó al mundo durante largas décadas. ¿Cómo será el nuevo contexto internacional?

En el mundo financiero

El paradigma económico de las últimas décadas llega a su fin. La próxima era traerá más regulación, menos apalancamiento e inversiones de menor riesgo.

El pasado 8 de agosto, un mes antes de la quiebra de Lehman Brothers, el secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, recibió una carta firmada por los representantes de 16 de las mayores instituciones financieras del país, en la que entonaban una suerte de mea culpa.

“Consideramos que la crisis de 2007 y 2008 es la más severa desde la II Guerra Mundial. Mientras que el desarrollo de los acontecimientos tiene múltiples causas y factores que han contribuido, la raíz de los excesos tanto al alza como a la baja del ciclo es el comportamiento humano colectivo: optimismo desenfrenado en las subas y miedo -bordeando el pánico- en las bajas”.

El grupo firmante, entre los que figuran la quebrada Lehman y otras víctimas como Merrill Lynch, Morgan Stanley y Goldman Sachs, reconoce que el financiero es un sector que requiere de una especial vigilancia, aunque aboga porque la supervisión se vea complementada por la autorregulación.

Pero, cuando aún está por ver la eficacia del plan de rescate del Gobierno de EE.UU. -estimado en u$s700.000 millones-, el mercado ya descuenta que en el mundo después de Lehman, como podría llamarse la próxima era financiera, las reglas van a ser más estrictas.

“En Nueva York la frase que predomina en estos momentos es regular, regular y regular”, afirma el profesor de Esade Robert Tornabell.

Por el momento, la estructura que regía las finanzas estadounidenses desde los años 30 se ha quebrado. La banca de inversión como entidad autónoma ha desaparecido: Lehman ha certificado su bancarrota, Merrill Lynch se ha integrado en Bank of America y Morgan Stanley y Goldman Sachs se han convertido en conglomerados sujetos a la normativa de la banca comercial.

¿Significa esto que desaparece un negocio, el de la banca de inversión?

En absoluto, pero a partir de ahora las prácticas de la banca de inversión quedarán supervisadas bajo el paraguas de la Reserva Federal y no de la SEC, el regulador de los mercados estadounidenses. Y esto se traduce en mayor control y bonus menos millonarios.

“Los bancos de inversión apalancados que veíamos hace 15 días ya no existen”, explica Leonardo Mathias, director general de Schroders para España.

“A partir de ahora pertenecerán a grandes conglomerados y serán los grupos más pequeños, las boutiques, las que harán el trabajo que hacían estas entidades”.

Para el profesor Tornabell, una supervisión similar a la que aplica el Banco de España a las entidades españolas será la que rija ahora para los bancos estadounidenses.

Ellos han creado todo este lío porque no aceptan Basilea II”, comenta, en referencia a los estándares internacionales sobre los requerimientos de capital necesarios para asegurar la protección de entidades frente a los riesgos financieros y operativos. “Seguramente terminarán por aplicarlo”.

Es pronto para saber cómo quedará el paisaje financiero mundial una vez se recojan los escombros de esta crisis. Pero no hay duda de que será diferente. “Está claro que algo va a cambiar”, sostiene Juan Laborda, economista de Abante Asesores.

“Se ha quebrado un paradigma global que ha movido la economía en los últimos años, basado en el apalancamiento y en la toma de riesgo”.

Termina un período en el que los mercados financieros tomaron el relevo a la banca como financiadores; un período en el que el negocio bancario ha pasado de depender de los márgenes por la captación de depósitos y la concesión de créditos a apoyarse en los ingresos generados por las comisiones y ganancias de operaciones realizadas fuera de balance, ya sea la gestión de fondos de inversión, la operativa con derivados o la titulización de activos.

Termina la era del apalancamiento en la que las mesas de Tesorería de los grandes bancos de inversión han sido los mayores hedge funds, gracias a un entorno de escasa regulación y bajos tipos de interés que permitían endeudarse hasta el extremo para realizar operaciones de riesgo.

Entramos en un mundo en el que el grado de riesgo de las inversiones va a descender significativamente. Al igual que la oferta de las entidades financieras para sus clientes: depósitos, deuda a corto plazo y préstamos con garantías serán los productos por los que apostarán las redes comerciales de los bancos, al menos hasta que se confirme el final de la desaceleración económica y del ciclo bajista de las Bolsas.

En el mundo después de Lehman, aún debe definirse la globalización financiera. Porque lo que ha reinado hasta la fecha ha sido un modelo internacional de diseminación de riesgos, donde, aún habiendo muchos actores actuando en los mercados, el dinero se ha concentrado en unas pocas manos capaces de mover a su antojo el precio de los activos.

Con el agravante de que la supervisión no ha sido global, sino nacional, lo que ha limitado la capacidad de actuación de los vigilantes. Por lo pronto, la Unión Europea trabaja ya para la creación de un órgano colegiado de supervisores capaz de hacer frente de manera conjunta a las crisis de corte global. Pero hay voces entre la clase política que ya proponen un supervisor internacional.

Todo sea porque sector privado, supervisores y reguladores pongan el empeño y la voluntad para que en el mundo después de Lehman los mercados financieros vuelvan a ser instrumentos de canalización de recursos para el enriquecimiento del conjunto de la sociedad, y no el patio trasero donde unos pocos hacen y deshacen a sus anchas.
El fin del epicentro financiero
La crisis financiera ha desatado no poco debate sobre si la caída de los grandes bancos de inversión de Wall Street significa el final de la hegemonía financiera de Estados Unidosen el mundo.

Esta misma semana, el ministro de Finanzas alemán, Peer Steinbrück, vaticinaba que después de esta crisis Estados Unidos perderá su estatus de superpotencia en el sistema financiero mundial, que será multipolar.

“Nueva York, como plaza financiera ha perdido mucho peso frente a Londres”, comenta Juan Laborda, economista de Abante Asesores.

“Pero, además, los países asiáticos van a tener mucho que decir. Están financiando la economía americana y no se van a conformar sólo con bonos; querrán también el control”.

Para el profesor de Esade, Robert Tornabell, hablar del fin de Wall Street como centro financiero mundial es exagerado. Pero reconoce que va a haber una recomposición del sistema debido a la llegada de nuevos capitalistas, como los países del Golfo Pérsico, que han acumulado reservas en dólares gracias al alza del precio del petróleo.
Hasta el momento, se ha producido la entrada de fondos soberanos en el capital accionario de algunas entidades estadounidenses como Merrill Lynch, y sobre todo se ha producido el desembarco de entidades japonesas, que en Lehman Brothers (Nomura) y Morgan Stanley (Mitsubishi).

Sin embargo, existen argumentos que apoyan la hegemonía estadounidense. “El 95% del comercio mundial -y especialmente por las transacciones de materias primas – se realiza en dólares. Eso significa coberturas en el mercado de futuros de Chicago y Nueva York, donde cotizan los futuros del petróleo de referencia mundial”.

Tornabell añade otros dos factores: EE.UU. sigue siendo la mayor potencia económica y además su lengua es el inglés, el idioma de los negocios.

Rubén Ramallo
©iProfesional.com

Fuente: InfobaeProfesional


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UE culpa a EE.UU. y le pide asuma responsabilidad mientra tasa interbancaria se dispara

La Comisión lamenta el rechazo del Congreso al plan de rescate de Bush. Las autoridades europeas asumen su responsabilidad con acciones, en algunos casos concertadas, para apoyar al sector financiero. Crédito overnight muy ajustado.

Aristimuño Herrera & Asociados / El País / Reuters

Zona Euro La Comisión Europea ha lamentado hoy que la Cámara Baja del Congreso de EE UU haya rechazado el plan de rescate financiero del presidente, George W. Bush, y ha recordado a EE UU que tienen una parte importante de la responsabilidad de que la crisis que vive actualmente todo el sistema financiero mundial. Por ello, llama bruselas al gigante norteamericano a asumir esa responsabilidad, porque la UE ya lo está haciendo en la parte que le toca.

Johannes Laitenberger, portavoz de la Comisión, lo ha dicho muy claro: “EE UU debe asumir su responsabilidad en esta situación”, de la que es responsable en gran parte. “El voto de ayer en la Cámara de Representantes fue una decepción. Las turbulencias financieras a las que nos enfrentamos vienen de EE UU y se han convertido en un problema global”, ha dicho Laitenberger.

Para solucionarla, ha llamado a un acuerdo para la rápida aprobación del plan de rescate elaborado por la Administración Bush, discutido durante todo el fin de semana entre congresistas demócratas y republicanos y representantes del Gobierno y finalmente rechazado ayer en la Cámara de Representantes, la Baja del Parlamento estadounidense, en particular por la oposición de los republicanos, que votaron en masa contra su jefe, instalado en la Casa Blanca. “EE UU tiene una responsabilidad especial en esta situación y contamos con que la decisión [aprobar el plan de rescate] se tome lo antes posible”, ha dicho. “EE UU debe hacer gala de sentido político por el bien de su propio país y por el bien del resto del mundo”.

Frente a EE UU, ha subrayado que las autoridades europeas están asumiendo su responsabilidad, con acciones, en algunos casos concertadas, para apoyar al sector financiero y mostrando compromiso con la cooperación a nivel internacional. En este sentido ha aludido a la operación de rescate del banco franco-belga Dexia y a la decisión del Gobierno irlandés de garantizar durante los dos próximos años todos los depósitos de los seis bancos del país. También ha recordado la iniciativa del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de convocar una cumbre del G-8 -los países más industrializados: EE UU, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Japón y Canadá más Rusia- junto con otros países para hacer frente a la crisis. Antes, habrá una reunión previa con los integrantes europeos del G-8 y los presidentes del BCE, la Comisión Europea y el Eurogrupo. Así, la UE podrá fijar una posición común.

También la canciller alemana, Angela Merkel, se ha unido a la opinión de la Comisión, llamando a los legisladores estadounidenses a salvar sus diferencias y aprobar el plan de rescate elaborado por su Gobierno.

Tasa interbancaria EEUU se dispara, crédito ajustado

La tasa de interés clave entre los bancos de Estados Unidos, la tasa de mercado de los fondos federales, se disparó el martes al igual que otras tasas similares tras el inesperado rechazo del rescate financiero de 700.000 millones de dólares el lunes en el Congreso.

Ese resultado sorpresivo provocó el martes una reducción aún mayor del crédito disponible entre las entidades financieras.

La tasa de interés de mercado de los fondos federales abrió el martes al 7 por ciento, bastante arriba de la meta fijada por la Reserva Federal de Estados Unidos para esa tasa, de 2 por ciento.

Los fondos federales son las reservas excedentes que los bancos pueden prestarse entre sí en el mercado “overnight” (de un día para el siguiente).

La tasa efectiva o promedio para los fondos federales fue de sólo 1,56 por ciento el lunes después de negociarse entre el 0,01 por ciento y el 3,00 por ciento, según la Fed de Nueva York.

En otros segmentos de créditos interbancarios, la tasa Libor de Londres para los fondos en dólares a un día de plazo también subió fuertemente, en un récord de 430 puntos básicos al 6,87 por ciento, máximo al menos en siete años y medio, según datos de Reuters.

Fuente: Banca y Negocios


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¿Por qué el Congreso norteamericano rechazó el salvataje financiero?

Martes 30 de Septiembre de 2008

Más allá de cuestiones partidarias o de cara a las elecciones presidenciales, surgieron otros elementos que cambiaron el escenario político de EE.UU.

¿Por qué el Congreso norteamericano rechazó el salvataje financiero?

En este frenético mes, el secretario del Tesoro Henry Paulson y el presidente de la Reserva Federal (FED), Ben Bernanke, han transformado Wall Street. Y de paso quizá también han cambiado la política estadounidense.

Este mes de históricas intervenciones gubernamentales refleja la versión política del cambio climático: desencadenando unanueva era de ira contra la clase acaudalada que podría perjudicar a compañías, líderes empresariales y adinerados inversionistas, según un artículo publicado por CNNExpansión.

“Puede ocurrir una calamidad si las reacciones que estamos viendo continúan, podría darse una cólera crispada contra los negocios y las corporaciones” predice el analista demócrata Doug Schoen. Y es que, frente a lo que ha sucedido, Enron es casi un juego de niños.

En cambio, la implosión de Wall Street, seguida por la serie de rescates multimillonarios dirigida por Paulson, ha detonado sentimientos populistas que ya estaban gestándose en la política de EE.UU., y que prometen redefinir todas las batallas legislativas, desde el sistema fiscal y comercial hasta la regulación federal.

Washington no puede desdeñar el enojo de la clase media estadounidense. Y los enormes compromisos financieros que el gobierno ha adquirido atarán las manos del próximo presidente del país en todo lo tocante a la clase media.

Contribuyentes dicen “no”

Es esa clase media la que no creyó la historia de que su sustento se vería beneficiado por el plan de rescate económico. Por el contrario, la población trabajadora juzgó el plan como un “rescate entre amigos”, explica Newt Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes que hoy encabeza un estudio para conocer la opinión de los ciudadanos sobre el tema.

El sondeo (realizado por el demócrata Doug Schoen y el republicano Kellyanne Conway) reveló que la mayoría de la gente no quiere que el Congreso use el dinero de los contribuyentes para rescatar a las instituciones financieras, incluso si su colapso significa un duro golpe para el mercado bursátil.

La población se ha hecho escuchar, llamando a sus representantes distritales para oponerse al plan. Paulson y Bernanke pecaron de confianza al creer que todos entenderían la urgencia del rescate y la aprobación del Congreso.

“Si esto no se aprueba ya, que el cielo nos ayude” declaró Paulson. Creyeron que infundir el temor de una debacle financiera sería suficiente, pero no contaban con el hecho de que los legisladores se verían presionados por los ciudadanos, molestos de tener que rescatar a los grandes de Wall Street.

El equipo de Bush también fue criticado por usar el argumento del miedo, pero para que el plan fuera aprobado, el presidente tuvo que advertir a los que aún dudaban: “Estamos en medio de una crisis financiera grave. Nuestra economía está en peligro.”

Incluso sin la crisis crediticia, el próximo presidente de EE.UU. recibiría una economía en mal estado. “Tenemos muchos problemas graves con el dólar y el déficit comercial, problemas que estaban ocultos debido al aparente incremento de la riqueza” explica David Colander, economista del Middlebury College.

Al llegar a la Casa Blanca, ni Obama ni McCain podrán pedir la ayuda de la Reserva Federal (Fed). Con un dólar depreciado, una inflación que alcanza el 5.4% y un gobierno que debe vender miles de millones de dólares en nuevos bonos para financiar el rescate, la Fed podría verse imposibilitada para bajar las tasas de interés y estimular la economía.

Los ricos se hacen más ricos
Así, aunque la crisis financiera pase, su legado político permanecerá. El resentimiento hacia los especuladores está llegando a extremos nunca vistos. Dejando de lado la obviedad por un momento el hecho de que muchos estadounidenses –viviendo por encima de sus medios- contribuyeron a la crisis económica.

Los votantes no escucharon en qué les favorecería que Paulson usara su dinero para sacar del aprieto a Bear Stearns, Fannie Mae, Freddie Mac y AIG, mucho antes de que se anunciara el plan de rescate, una intervención que podría costarle a cada habitante del país la cantidad de 2.300 dólares.

Aún antes del rescate, la clase media estadounidense ya mostraba hostilidad hacia la clase privilegiada. Pues hay una creciente sensación de que la desaceleración no ha afectado a ese sector, mientras la economía de la familia promedio se hundía.

Al inicio de la carrera presidencial, el Pew Research Center informó que tres cuartas partes de los estadounidenses coincidían en que “los ricos se hacen más ricos mientras los pobres se hacen más pobres”.

Un 43% de los encuestados también concordaba en que EE.UU. estaba dividido en dos clases: ricos y pobres.

En contraposición, el sector de los super-ricos va en aumento: El 1% de los asalariados mejor pagados hoy percibe la mayor cantidad de ingresos desde 1929, y sólo en el país hay más de mil multimillonarios. Frente a ello, el 80% de los asalariados han visto caer sus ingresos.

Asimismo, la compensación de un CEO aumentó un 20.5% en 2007 (con un pago promedio de u$s18.8 millones), mientras que los ingresos de las empresas sólo reportaron un incremento del 3%, según el Economic Research Institute.

Matices populistas
Obama ha usado la diferencia de clases desde el comienzo de su campaña, algo que encaja bien con sus últimas declaraciones contra los “codiciosos CEO e inversionistas” (un argumento compartido por la opinión pública, que mayoritariamente culpa a los CEOs por la crisis financiera).

Pero el populismo no se limita a los demócratas. La aversión contra los ricos también ha contagiado a McCain (quien hace nueve años defendió la desregulación financiera) y ahora el candidato republicano promete reglas más estrictas para Wall Street y declaró que ningún ejecutivo de las entidades rescatadas debía ganar más que el propio presidente de EE.UU. (400,000 dólares).

Gingrich sostiene que el aumento del populismo en EE.UU. no es una rebelión contra las empresas, sino contra todas las élites, incluyendo al gobierno y a los medios de comunicación dominantes. “Tenemos un establishment que sólo dialoga consigo mismo, una élite que no tiene contacto con la gente” afirma.

Por lo pronto, los rescates económicos han carcomido el argumento republicano de que el mercado funciona mejor cuando se maneja solo. Aunque ambos partidos coinciden en la necesidad de una mayor regulación y claridad en los mercados, muchos temen una respuesta draconiana del Congreso que termine ahogando el flujo de capital.

“No todos son malos. Es necesaria la regulación: mayores requisitos de capitalización, mercados más transparentes. Pero por Dios, no queremos estrangular al sector” declara el profesor de Harvard Ken Rogoff.

Cierto, no todos en el mercado financiero son “malos”, pero políticamente hablando, la clase empresarial estadounidense -mucha de la cual no tuvo nada que ver con el caos de Wall Street- ha sido destronada. Y tardará en recuperar la corona.

Fuente: InfobaeProfesional


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El euro sufre en la sesión del martes el mayor descenso intradía de su historia

El euro está sufriendo hoy la mayor caída en una sesión desde su implantación en 1999. La intervención de Francia; Bélgica y Luxemburgo ha sido un golpe difícil de digerir para la moneda comunitaria.

Aristimuño Herrera & Asociados/Prensa internacional

Los mercados castigan la divisa a medida que surgen en Europa nuevos síntomas de contagio por el virus financiero de Estados Unidos.

El euro busca suelo en el nivel de los 1,40 dólares tras sufrir un duro castigo. La moneda única ha llegado a caer un 2,95% en la sesión, lo que supone el mayor descenso intradía de su historia.

Los analistas técnicos vigilan en estos momentos muy de cerca el soporte clave de los 1,40 dólares, ya que la divisa comunitaria ha dejado atrás el nivel de 1,4500 y 1,4152.

La seguridad del dólar

“Pese a que la crisis financiera estadounidense sigue dominando la escena, los inversores estadounidense creen que el dólar es un puerto seguro”, sostiene Ulrich Leuchtmann, analista de Commerzbank.

A su juicio, el rechazo del Congreso del plan de rescate de la economía estadounidense agradó, además, al mercado, que veía con recelo algunas de las medidas de urgencia y regulaciones planteadas por las autoridades.

Destaca, asimismo, que existe la creencia entre los inversores de que la economía estadounidense se recuperará con mayor facilidad de la situación actual que la europea, de ahí la confianza creciente de los inversores en el billete verde. “Los últimos datos coyunturales de Estados Unidos, incluido el índice de consumo de Chicago, han hecho aumentar la confianza, lo que permitiría ver una luz al final del túnel. Las circunstancias actuales apoyan al dólar”, agregó.

Los analistas también consideran que el euro se encuentra cada vez más expuesto a la crisis financiera. El rescate que han llevado a cabo Bélgica, Francia y Luxemburgo de Dexia, al que inyectarán 6.400 millones dentro de una ampliación de capital para restaurar la confianza en la entidad, ha sido un nuevo ejemplo de ello.

Fuente: Banca y Negocios


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Ayer sufrió su mayor humillación desde que es Presidente de EE.UU.

30 SEP 2008


Para el diario español “El Mundo” la negativa de ayer del Congreso de aprobar el Plan de Rescate es “la peor humillación sufrida por Bush desde que está en la Casa Blanca”.

Foto: AFP PHOTO / Saul LOEB

Así lo dice en su editorial donde afirma que “la falta de liderazgo de EE.UU. deja la economía mundial a la deriva”:

Tras 72 horas de frenéticas negociaciones, los líderes de los republicanos y demócratas en la Cámara anunciaron ayer un acuerdo de principio, que sometieron a votación. Fue rechazado por una abultada mayoría de representantes republicanos, a los que se sumó una considerable minoría de demócratas, igualmente descontentos.

La «tempestad sobre Washington» descargó en Wall Street, que sufrió anoche una de las mayores caídas de su historia al conocer el resultado de una votación que deja tocado de muerte el plan de salvamento de los bancos. Horas antes, Bush había estado muy desafortunado en unas declaraciones en las que reconocía que su propuesta no iba a resolver «todos los problemas» y que la crisis financiera duraría «algún tiempo».

Es evidente que el presidente de EEUU sufrió ayer la peor humillación desde que está en la Casa Blanca al comprobar cómo los congresistas desoían sus recomendaciones y se expresaban en contra de un plan que el propio Bush había presentado como vital para la recuperación de la economía.

Bush había argumentado -al igual que la líder demócrata Nancy Pelosi y otros dirigentes políticos- que su no aprobación podía suponer la parálisis del sistema financiero americano y, por añadidura, un gravísimo daño para la economía global. Está claro que el presidente no sólo no ha conseguido convencer a la mayoría de representantes y senadores de EEUU sino que, además, el plan sigue gozando de una enorme impopularidad en la opinión pública pese a que es apoyado por Obama y McCain.

Durante todo el fin de semana, los negociadores republicanos y demócratas fueron incorporando enmiendas para intentar garantizar que el Estado recuperaría el dinero invertido en sanear los bancos, pero ello no fue suficiente para convencer a esa mayoría reluctante, que, por diversos motivos, no quiere el plan.

¿Qué puede suceder ahora? Nadie sabe si este plan podrá salir adelante con nuevos remiendos, pero entre tanto crece el riesgo de un colapso financiero de EEUU que podría afectar a todo el mundo. El plan de Bush no era perfecto, pero era al menos una alternativa, fruto del consenso. Su rechazo deja a EEUU sin una política para abordar la crisis y, por extensión, deja la economía mundial a la deriva en medio de una de las mayores convulsiones de la historia del capitalismo.

Por su parte, El País de Madrid afirma, en su editorial, que “el rechazo del plan de rescate de Wall Street prolonga la crisis y acentúa el riesgo de recesión”:

La negativa del Congreso implica que la lucha contra la crisis financiera queda de momento sin referente político mundial. El plan del secretario del Tesoro, Henry Paulson, y del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, es objetable en sus detalles pero inatacable en sus objetivos y en su orientación política general. Una crisis total de confianza como la que estaba viviendo el sistema financiero mundial -que ha liquidado la banca de inversión en EE UU, obligó a nacionalizar AIG, la mayor aseguradora americana, y el pasado fin de semana extendió sus tentáculos a Europa forzando las nacionalizaciones del banco francobelga Fortis y del británico Bradford & Bingley- sólo podía corregirse atacando de raíz el problema de los activos depreciados en su raíz por las hipotecas basura. Políticamente era imprescindible recuperar la confianza eliminando de los balances de las instituciones bancarias los activos que impedían la liquidez.

El plan Paulson-Bernanke respondía básicamente a esas prioridades. El rechazo del Congreso debe leerse en términos estrictamente políticos, como un fracaso de liderazgo en el Partido Demócrata y en el Republicano -95 congresistas demócratas y 134 republicanos votaron en contra del plan- y como una demostración de que en el bando republicano todavía pesan automatismos rancios contra el intervencionismo en la economía. Cualquier plan de salvamento que pueda articularse en el futuro, sea de inspiración demócrata o republicana, constituirá con mayor o menor intensidad una intervención del Estado, con dinero público, en la economía de mercado de EE UU. El tiempo de los arreglos financieros privados patrocinados por bancos privados se acabó con Merrill Lynch.

La votación del Congreso abre una crisis sin precedentes. Desde el crash de 1929 hasta el más modesto de 2000, la autoridad política estadounidense siempre gozó de la confianza de las Cámaras para atajar las crisis bursátiles y las recesiones que con frecuencia provocaban. Ahora, la resolución de la crisis, una decisión urgente y prioritaria, queda al albur de una negociación que puede retrasarse.

Después del fracaso político de ayer, lo que les espera a los mercados mundiales hasta que se vote un nuevo plan es más estrangulamiento de la liquidez, con lo cual es muy probable que se reproduzcan las crisis bancarias; más caídas, por tanto, en las Bolsas mundiales, mientras se pactan las modificaciones del plan, bien hacia las reclamaciones demócratas o hacia las exigencias republicanas; nuevas elevaciones en las primas de riesgo, que provocarán a su vez fuertes dificultades en la inversión; y una inquietud creciente, próxima al miedo, por la situación de la economía americana, cuya probabilidad de recesión es tanto mayor cuanto más se tarde en cortar de raíz la desconfianza en el sistema. Cuanto más se tarde en aprobar el plan, más caro y más difícil será el rescate.

Por su parte, el presidente norteamericano informó hoy, según reseña la agencia EFE, que la derrota de ayer en la Cámara del paquete de rescate financiero “no es el final del proceso legislativo”.

En una breve alocución pronunciada este martes en la Casa Blanca, tras el histórico derrumbe de Wall Street del lunes, Bush instó al Congreso a alcanzar un acuerdo porque, dijo, “estamos en un momento crítico para nuestra economía” que requiere de una actuación “urgente” porque “si no actuamos ahora, la situación empeora día a día”.

Fuente: Noticias24


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Análisis especial: efectos de la crisis financiera en Venezuela

30 SEP 2008

El presidente de la Comisión de Finanzas de la AN, Ricardo Sanguino, reiteró hoy que la crisis financiera mundial afectará menos a Venezuela que a otros países porque el Gobierno tomó a tiempo medidas para protegerse.

AP Photo/Mark Lennihan

Entretanto, analistas alertaron sobre la vulnerabilidad por los efectos en la demanda mundial de crudo.

“Desde el año pasado, el Gobierno adoptó medidas para impedir que el efecto de la crisis, que ya se veía venir, nos afectase. Somos de los pocos países del mundo donde el efecto devastador de la crisis no se manifiesta en la magnitud que está padeciendo el pueblo norteamericano“, dijo Sanguino en declaraciones a la prensa.

El diputado oficialista citó entre las medidas adoptadas por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el “traslado” de la reserva monetaria del país “a bancos distintos de los norteamericanos”, entre los que citó algunos “suizos”, y que parte de dichas reservas pasaron de dólares “a oro y otras divisas”, sin más precisiones.

El parlamentario de la AN, de 165 miembros, casi todos afectos al Gobierno, añadió que aunque Venezuela sentirá menos la crisis, “desde luego” que afectará a este país petrolero “porque no somos una economía cerrada al resto del mundo“.

En el mismo sentido se manifestó el presidente de la Bolsa de Caracas, Víctor Flores, quien aseguró que la plaza venezolana no debe temer los efectos de la crisis financiera mundial, un día después de que fuera la única que se mantuvo estable en la región con un alza del 0,36%

“No hay razones para preocuparnos por un coletazo financiero, para nada”, aseguró hoy Flores en declaraciones a la estatal Agencia Bolivariana de Noticias (ABN), que contrastan con las advertencias lanzadas desde otros sectores sobre la vulnerabilidad económica del país.

El presidente del mercado de capitales venezolano precisó que la Bolsa “se mantiene sólida y fuerte”, debido a la desconexión de los mercados de capitales extranjeros, y añadió que el momento actual es una “oportunidad de oro” para fomentar el ahorro interno del país mediante la bolsa venezolana.

El analista local Luis Vicente León consideró, en declaraciones a Efe, que “no hay impacto directo” de la crisis en la bolsa caraqueña porque no hay empresas venezolanas que coticen fuera del país, tras la nacionalización el año pasado de la telefónica CANTV y de la Electricidad de Caracas.

Pero, el director de la firma Datanálisis indicó que la crisis sí se notará en Venezuela porquepresumiblemente el valor de los activos privados en el exterior descenderá, y bajarán también los diversos tipos de inversión externa, así como el valor de los bonos y notas estructurales colocadas fuera del país.

En ese sentido, el economista y ex director del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ricardo Haussman, indicó que Venezuela, junto con Argentina y Rusia, son las economías más vulnerables ante la crisis financiera mundial.

Venezuela es vulnerable a los movimientos financieros porque “goza de muy poca confianza en los mercados“, dijo el también director del Centro de Desarrollo Internacional de la estadounidense Universidad de Harvard, y añadió que “el riesgo país de Venezuela fue el que subió más“, sin más precisiones.

En declaraciones a medios locales, Haussman apuntó que Venezuela “parece al borde de la catástrofe”, ya que vende “petróleo a futuro con descuentos del 30%” y no consigue “colocar” sus papeles de deuda pública.

El Gobierno de Chávez, a través de iniciativas como Petrocaribe, vende a países pobres de la región crudo en condiciones especiales, como 1% de interés y el pago de parte de la factura con servicios médicos y educativos, entre otros.

“La situación financiera de Venezuela”, quinto exportador mundial de crudo, “va a ser muy complicada en muy poco tiempo“, a juicio de Haussman.

Asimismo, el ex director del Banco Central de Venezuela, Domingo Maza, aseguró que “Venezuela está en la ruta del huracán financiero y económico del mundo actual“.

La dependencia casi absoluta que tenemos de la cotización del petróleo nos hace muy vulnerables a los cambios que ocurran en estos precios, porque tenemos un volumen de exportación estancado o declinando”, dijo Maza a los medios locales.

Vía EFE

Fuente: Noticias24